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Chevrolet Orlando 2.0D 131 CV

Chevrolet se pone las pilas. Y no sólo porque este año estrene el eléctrico Volt; su futuro, con los deportivos Camaro y Corvette, parece apasionante. Pero antes, turno también para la razón: llega un sencillo y muy lógico monovolumen de 7 plazas y enorme motor Diesel a precio casi, casi de utilitario.
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Chevrolet Orlando 2.0D  131 CV
Si por ambiente y tamaño el Chevrolet Orlando cumple, en carretera deja de inicio grandes sensaciones. Sobre todo por poderío mecánico: su nuevo 2.0D, tanto en esta pequeña y recomendable versión de 131 CV, como en la superior de 163 CV, es todo un derroche de fuerza inmediata y progresiva. Nada que ver con el antiguo brusco Diesel de Chevrolet (con el que comparte bloque, pero cambia culata, electrónica y turbo) ni con los actuales Opel de origen Fiat.

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Chevrolet Orlando, la prueba

Fantástica cifra de par máximo (casi 40 mkg) a sólo 1.650 rpm, pero con más del 60 por ciento disponible ya desde ¡1.000 rpm! Motor a lo BMW. Pocas veces visto y que se traduce en gran respuesta siempre al acelerador, incluso soportando como nadie muy largos desarrollos de su cambio manual de 6 relaciones: por fin Chevrolet sustituye en este tramo las 5 marchas del Chevrolet Cruze . Con tan poderoso propulsor, el Orlando alcanza buenas velocidades de crucero y rápidos adelantamientos a pesar de arrastrar con un peso de casi 1.730 kg, hasta 100 más que cualquiera de sus teóricos rivales a los que, incluso, mejora en prestaciones. Eso sí, también por volumen, el Orlando ofrece consumos medios (7,3 l/100 km) no exagerados pero sí más altos que sus rivales.

Ante el resultado ofrecido por este nuevo 2.0D de 131 CV, no nos queda duda: apostamos en el Chevrolet Orlando por esta variante antes que la superior de 163 CV. Fantástico empuje desde bajo régimen y buenas recuperaciones para un modelo tan pesado. Primer paso, magnífico motor sin gran agrado de transmisión. Segundo, sorpresa como rodador. Además de rápido, el Chevrolet Orlando avanza siempre muy asentado y con notable confort de suspensión. Esperado, porque por su elevado peso ya sospechábamos que bajo su estética estaba no sólo la base del Chevrolet Cruze , sino también del Opel Astra . Frente a éste, simplifica su eje trasero torsional al prescindir de timonería Watt con la que reforzar la sujeción lateral (también más económica y menos avanzada que los multibrazo de sus rivales), pero aumenta notablemente batalla y anchura. Impresiona lo bien aislado que circula el Chevrolet Orlando (al nivel de grandes berlinas Diesel) y su cómoda amortiguación, ligeramente más suelta en extensión que en compresión. Así que pisa realmente bien sin ser ni demasiado blando, ni seco, y con neumáticos 215/60 R16 de lo más razonables. Otra cosa es buscar potencial dinámico, donde no es el Ford o VW, pero ni mucho menos un tiovivo. En apoyos (sobre todo en curva rápida) se defiende bien, con una estabilizadora delantera sobredimensionada y que limita mucho el balanceo de carrocería. Sin embargo, en rápidos cambios de dirección el Chevrolet Orlando pierde agilidad, en parte por su elevado peso y a pesar de contar con un control de estabilidad poco intrusivo y de serie. También a pleno gas la motricidad padece el exceso de fuerza del motor, mientras que los frenos (que en distancias cumplen con nota) tienden a sobrecalentarse ante el uso intensivo. Síntomas no de producto barato (porque cierto es que, aún con margen de mejora, el paso adelante de Chevrolet es evidente), pero sí quizá menos elaborado que los primeros espadas del segmento. Un hecho. Claro que perfectamente asumible tirando otra vez de imbatible precio. Puede también que el Chevrolet Orlandono ofrezca el lujoso equipamiento de Ford, Citroën o VW (en los que, por cierto, habrá que pagar mucho como opcional), pero cuenta con todo lo imprescindible ya desde un acabado LT, de serie con 8 airbags, ESP, aire acondicionado, radio MP3, salidas traseras de aire o sensor de aparcamiento. El intermedio, LT+, añade climatizador, mientras el superior LTZ (sólo en 163 CV Diesel o 1.8 gasolina de 140 CV) suma sensor de lluvia, control de crucero o navegador. En definitiva, una alternativa más que razonable y convincente para quien busque un familiar de hasta 7 plazas a bajo precio. Si Chevrolet repite fórmula en futuros deportivos... ¿Cuándo llegará el Camaro?

Que por menos, o el entorno, de 20.000 € (con 1.500 de promoción) podamos optar con el Chevrolet Orlando a un familiar grande, con buenas 7 plazas y 130 CV con garra es, casi, milagroso. Se mueve en cifras no ya de sus rivales, ni incluso de compactos, sino prácticamente de utilitario Diesel. - Relación espacio/precio
- Motor fantástico
- Baja sonoridad
- Maletero justo
- Detalles de acabado
- Resistencia de frenos
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