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Chevrolet HHR

Para amantes de lo diferente, el Chevrolet HHR resulta un original ejercicio de diseño y un coche cómodo en la rodadura. Americano en origen y naturaleza, y a medio camino entre familiar compacto y monovolumen medio, llega a Europa con un solo motor gasolina de 170 CV y un buen equipamiento… ¿Cumplirá las expectativas?
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Chevrolet HHR
Aunque con algún que otro desajuste, los propósitos familiares del nuevo Chevrolet HHR se confirman totalmente en el plano dinámico. Desarrollado sobre la plataforma Delta de General Motors, la misma que emplean los Opel Astra y Zafira, presume de un chasis correcto aunque no especialmente sofisticado. Las suspensiones delanteras independientes dan paso a un más simple eje torsional trasero, pero, sobre todo, nos llama la atención la ausencia de discos traseros de freno.

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Chevrolet HHR 2.4

En su lugar, el Chevrolet HHR equipa tambores, un elemento ya poco usual en modelos de su peso (1,5 toneladas) y elevada potencia. El resultado es que, a partir de 100 km/h, este familiar necesita hasta diez metros más para detenerse que otros monovolúmenes compactos; y mayor distancia incluso que mastodontes de casi 3 toneladas de peso como, por ejemplo, el Toyota Land Cruiser 200.

Porque lo que no se puede negar es que poderío no le falta al Chevrolet HHR. Para su estreno en Europa, la marca norteamericana prescinde del motor “básico” 2.2 de 151 CV, ofreciendo únicamente un propulsor gasolina de 2,4 litros y 170 CV de potencia, emparentado con el actual bloque 2.2 Ecotec del Opel Vectra. Se trata actualmente de uno de los cuatro cilindros con mayor cubicaje del mercado, como lo puede ser también el 2.4 VVT-i de Toyota: pero algo menos avanzado, al no contar con distribución variable –tampoco con inyección directa-, y con un gasto de combustible superior a los 10 l/100 km de media a poco que forcemos el acelerador. Aun así, la respuesta de este motor es impecable. Su mejor empuje lo entrega a partir de 4.000 rpm, pero pasadas las 2.000 sube de vueltas ya con gran voluntad, garantizando buenas aceleraciones y resolviendo sin dificultad cualquier adelantamientos. Además, resulta muy suave y silencioso desde el ralentí, aunque la sonoridad en el habitáculo del Chevrolet HHR se ve perjudicada en autopista por mucho ruido aerodinámico. Diseño y volumen dictan su ley, como también el comportamiento en carretera. Aunque poco aquilatado en sus consumos, el motor gasolina de 2,4 litros mueve con soltura al Chevrolet HHR. En banco no alcanza los 170 CV anunciados, pero su respuesta es suficiente y muy progresiva, con buenos medios y, sobre todo, altos regímenes. El cambio manual, de sólo cinco relaciones, presenta un acusado salto entre sus dos últimas marchas, ya que la sexta es larga para rebajar los consumos en autopista. Obviamente, el Chevrolet HHR no es un modelo especialmente ágil, aunque en Europa adopte una puesta a punto propia –deportiva, según Chevrolet- que incluye mayores neumáticos y tarados más firmes de suspensión. Ésta, no obstante, vuelve a subrayar el carácter americano del HHR por su gran recorrido y buena absorción de las irregularidades del asfalto. Nada que ver con lo que aquí entendemos por amortiguación “sport”.

Sin grandes exigencias, el Chevrolet HHR impone un notable confort de marcha en carretera. Porque otra denominación de origen, la dirección, entorpece más sus movimientos fuera de vías rápidas. Demasiado asistida y con un tacto blando, requiere de ligeras correcciones para mantener en ocasiones la trazada en curva. En fuertes cambios de apoyo también pierde algo de estabilidad, con balanceo de una carrocería que no termina de recuperar con facilidad. Y es que el Chevrolet HHR no es buen protagonista de películas de acción, aunque con moderación lo cierto es que resulta más noble y sujeto de lo esperado, pudiendo representar con sus limitaciones un correcto papel en cintas familiares… Siempre, además, como símbolo de distinción. — Distinción estética
— Equipamiento completo
— Confort de suspensión
— Acabado mejorable
— Ergonomía y tacto de conducción
— Precio alto
Distinción familiar
Aunque con algún que otro desajuste, los propósitos familiares del nuevo Chevrolet HHR se confirman totalmente en el plano dinámico. Desarrollado sobre la plataforma Delta de General Motors, la misma que emplean los Opel Astra y Zafira, presume de un chasis correcto aunque no especialmente sofisticado. Las suspensiones delanteras independientes dan paso a un más simple eje torsional trasero, pero, sobre todo, nos llama la atención la ausencia de discos traseros de freno. En su lugar, el Chevrolet HHR equipa tambores, un elemento ya poco usual en modelos de su peso (1,5 toneladas) y elevada potencia. El resultado es que, a partir de 100 km/h, este familiar necesita hasta diez metros más para detenerse que otros monovolúmenes compactos; y mayor distancia incluso que mastodontes de casi 3 toneladas de peso como, por ejemplo, el Toyota Land Cruiser 200.

Porque lo que no se puede negar es que poderío no le falta al Chevrolet HHR. Para su estreno en Europa, la marca norteamericana prescinde del motor “básico” 2.2 de 151 CV, ofreciendo únicamente un propulsor gasolina de 2,4 litros y 170 CV de potencia, emparentado con el actual bloque 2.2 Ecotec del Opel Vectra. Se trata actualmente de uno de los cuatro cilindros con mayor cubicaje del mercado, como lo puede ser también el 2.4 VVT-i de Toyota: pero algo menos avanzado, al no contar con distribución variable –tampoco con inyección directa-, y con un gasto de combustible superior a los 10 l/100 km de media a poco que forcemos el acelerador. Aun así, la respuesta de este motor es impecable. Su mejor empuje lo entrega a partir de 4.000 rpm, pero pasadas las 2.000 sube de vueltas ya con gran voluntad, garantizando buenas aceleraciones y resolviendo sin dificultad cualquier adelantamientos. Además, resulta muy suave y silencioso desde el ralentí, aunque la sonoridad en el habitáculo del Chevrolet HHR se ve perjudicada en autopista por mucho ruido aerodinámico. Diseño y volumen dictan su ley, como también el comportamiento en carretera. Aunque poco aquilatado en sus consumos, el motor gasolina de 2,4 litros mueve con soltura al Chevrolet HHR. En banco no alcanza los 170 CV anunciados, pero su respuesta es suficiente y muy progresiva, con buenos medios y, sobre todo, altos regímenes. El cambio manual, de sólo cinco relaciones, presenta un acusado salto entre sus dos últimas marchas, ya que la sexta es larga para rebajar los consumos en autopista. Obviamente, el Chevrolet HHR no es un modelo especialmente ágil, aunque en Europa adopte una puesta a punto propia –deportiva, según Chevrolet- que incluye mayores neumáticos y tarados más firmes de suspensión. Ésta, no obstante, vuelve a subrayar el carácter americano del HHR por su gran recorrido y buena absorción de las irregularidades del asfalto. Nada que ver con lo que aquí entendemos por amortiguación “sport”.

Sin grandes exigencias, el Chevrolet HHR impone un notable confort de marcha en carretera. Porque otra denominación de origen, la dirección, entorpece más sus movimientos fuera de vías rápidas. Demasiado asistida y con un tacto blando, requiere de ligeras correcciones para mantener en ocasiones la trazada en curva. En fuertes cambios de apoyo también pierde algo de estabilidad, con balanceo de una carrocería que no termina de recuperar con facilidad. Y es que el Chevrolet HHR no es buen protagonista de películas de acción, aunque con moderación lo cierto es que resulta más noble y sujeto de lo esperado, pudiendo representar con sus limitaciones un correcto papel en cintas familiares… Siempre, además, como símbolo de distinción. — Distinción estética
— Equipamiento completo
— Confort de suspensión
— Acabado mejorable
— Ergonomía y tacto de conducción
— Precio alto
Distinción familiar
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