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Cadillac CTS-V Sport Wagon

Una de las familias más deportivas tiene nuevo miembro, el CTS-V Sport Wagon. Es de los familiares más rápidos del mundo, nacido en EE.UU. para competir en deportividad con modelos europeos con apellidos M, RS, AMG...
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Cadillac CTS-V Sport Wagon

Si no estás familiarizado con la gama de vehículos de Cadillac puede que te extrañe ver un modelo norteamericano tan deportivo como este CTS-V Sport Wagon. Cadillac hace tiempo que reorientó su oferta de coches y pasó de ser una marca de lujosos vehículos de descomunales dimensiones y suspensiones «de mantequilla», a una firma que ofrece lujo deportivo.  Siguen haciendo coches grandes y lujosos, pero ahora también utilizan la deportividad como argumento; siempre la usaron, pero no a los radicales niveles de la familia V. El éxito de marcas como Audi o BMW y sus versiones deportivas, tan de moda en EE.UU. les hicieron cambiar la mentalidad.

La gama V del CTS consta de un coupé, una berlina y, ahora, también de un familiar, que pasan por ser los modelos de producción más potentes y rápidos de la historia de Cadillac. En todos ellos se comparte la misma mecánica, un descomunal V8 de 6,2 litros, el mismo del Corvette ZR1 pero con 564 caballos. Es un moderno motor hecho en aluminio pero a la antigua usanza, es decir, con alta cilindrada, un solo árbol de levas en la parte inferior central y un enorme compresor Eaton —bombea 1,9 litros por vuelta—. Ofrece un nivel prestacional de los que asusta, con un paso de 0 a 100 km/h que ronda los 4 segundos o una velocidad máxima que supera los 300 km/h.

Cadillac vende este Sportwagon como el familiar más rápido del mundo. Desde luego que puede serlo, pero creemos que no se han debido subir mucho en un E63 AMG Estate. Cuenta con un deportivo bastidor, con duras suspensiones de coche de carreras, amortiguación magnética y frenos muy potentes, todo ello necesario para asimilar tanta caballería. Lleva propulsión trasera con diferencial autoblocante, sistema al que han tenido que añadir un radiador de aceite para las versiones europeas, que sí tienen la oportunidad de rodar por encima de los 300 km/h en Alemania. Está disponible con dos cajas de cambios, una manual de seis velocidades y otra automática por convertidor de par de también seis relaciones. La primera permite sacar todo el jugo a su poderoso motor, mientras que la segunda, siendo un buen cambio para una versión menos radical, se vuelve torpe y lento ante la rapidez de respuesta del poderoso V8.

Su comportamiento y prestaciones en la versión manual —que es la que más nos ha gustado— son de deportivo radical y poco tienen que envidiar a los de un M5 o un Clase E AMG, ante los que no tiene nada que temer ni por prestaciones ni por comportamiento... pero sí en calidad de acabado, al menos en su interior, ya que el Cadillac está un paso por detrás de estos. Es un coche duro de suspensiones, que no incómodo, y con un tren delantero bien guiado. Probablemente te parezca algo exagerado para ir por la calle, pero es que un M, un RS o un AMG también lo son. Con todo, no le falta de nada y es lujoso, a la americana, pero lujoso, y más si nos fijamos en los 93.382 euros que cuesta. Con este precio se encuentra unos 30.000 euros por debajo de lo que cuesta, pro ejemplo, un Mercedes E AMG. Tiene una estética muy particular y su maletero, a pesar de ser un coche familiar, apenas crece con respecto al de la berlina, pero cuesta más o menos lo mismo que un BMW M3, cuando en realidad el CTS es, por tamaño, un rival de las Series 5 y 6 o la Clase E. Si lo que buscas es potencia y deportividad, es para pensárselo.

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