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BMW 760Li

Es el buque insignia de BMW y, por tanto, toda una muestra de lo que el fabricante bávaro es capaz de hacer. Repleto de equipamiento y tecnología punta, está impulsado por un motor V12 biturbo que cuenta con la suavidad de un eléctrico y el empuje de un superdeportivo.
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BMW 760Li
Aunque el BMW 750i ya logra unas prestaciones más que suficientes gracias a su V8 biturbo de 406 CV, las versiones tope de gama del BMW Serie 7 han contado tradicionalmente con mecánicas de 12 cilindros, símbolo del lujo y la excelencia mecánica. Es el caso del nuevo BMW 760i (760Li, con carrocería larga), que estrena un sofisticado V12 biturbo de inyección directa de gasolina con nada menos que 544 CV, unido a una avanzada caja de cambios automática de 8 marchas. Esta transmisión, que hasta dentro de un año no podrán utilizarla otras marcas, como Land Rover, VW, Audi o Jaguar, está desarrollada por ZF y se caracteriza por ser tan compacta y ligera como una de 6 marchas, además, su rozamiento interno es bastante reducido; el ahorro de combustible respecto a una caja de 6 marchas es del 6 por ciento, y del 14 por ciento respecto a una de 5 marchas. A medio plazo irá sustituyendo a las cajas automáticas de 6 relaciones de BMW. Soporta hasta 91,8 mkg de par máximo y es posible emplearla en modelos con tracción integral, así como acoplarla a sistemas híbridos futuros. Su funcionamiento es extremadamente suave y muy rápido, ya que puede insertar una marcha directamente sin pasar por las intermedias, es decir, de 8ª a 2ª, si fuera necesario. Como siempre, desde la palanca se puede seleccionar un modo deportivo y otro manual, ambos impecables, ya que incluso se realiza un golpe de gas al reducir en caso de llevar a cabo una conducción dinámica.

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En cuanto al motor V12, ya desde el arranque supone un deleite para los sentidos, pues su sonido, aun siendo discreto, llama poderosamente la atención por su fino bramido. Es tan uniforme al girar que no genera vibraciones perceptibles, y transmite una sensación de refinamiento difícil de igualar, característica que se acentúa por el buen aislamiento acústico del habitáculo: por debajo de 50 km/h se escucha hasta el tic-tac de un reloj de pulsera y a ritmos elevados un leve ruido de rodadura es lo único que perturbará a los ocupantes. Las largas marchas del cambio ayudan a reducir el nivel sonoro, pero también a contener los consumos, de hecho BMW afirma que es el modelo más eficiente de su clase.

La entrega de potencia es progresiva, pero inacabable y muy contundente sea cual sea la velocidad a la que circulemos. Es impresionante lo rápido que se llega a los 250 km/h de velocidad máxima autolimitada y, una vez alcanzados, mantenerlos en 8ª a sólo 3.500 rpm (en Alemania, por supuesto). Pero igual de impresionante es, en dicha marcha, acelerar desde 1.000 rpm y ver cómo el motor tiene fuerza para salir adelante, pese al larguísimo desarrollo. Lo mejor de todo es que lo hace sin protestar, con las exquisitas maneras de un motor eléctrico, sin vibraciones, sin apenas ruido y sin el más mínimo tirón. A partir de 1.500 rpm el empuje comienza a ser mayor, pero no hay prácticamente efecto turbo ni transiciones bruscas, y a medio régimen es donde comienza a ser verdaderamente prestacional. La cifra de aceleración de 0 a 100 km/h, de 4,6 segundos, deja claras sus capacidades. El propulsor es un auténtico lujo, pero el resto de sistemas que equipa el Serie 7 no se quedan demasiado atrás. Desde las ruedas traseras directrices, hasta la suspensión pilotada con función antibalanceo, o la dirección activa, se pueden regular mediante dos teclas para ofrecer un comportamiento más deportivo o más cómodo, en función de las necesidades o los gustos del conductor. Los modos disponibles son Confort, Normal, Sport y Sport+. No hay una diferencia radical entre ellos, aunque el último permite cierto deslizamiento controlado del tren trasero para ganar algo de agilidad en las curvas más cerradas, ya que activa un modo más permisivo del control de estabilidad DSC. En el caso de la versión larga, 760Li, la suspensión trasera es neumática de serie.

Las generosas medidas de seguridad incluyen casi de todo: visión nocturna con reconocimiento de peatones, supervisión del ángulo muerto de los retrovisores exteriores, avisador del límite de velocidad de la vía (se indica en el parabrisas junto con otros datos mediante el sistema Head Up Display), luces largas automáticas, control de crucero por radar con función de parada e inicio de marcha, avisador de colisión, llamada automática de emergencia con indicación de posición... Lo mismo ocurre con los equipamientos del habitáculo, ya sean de serie u opcionales, pues la ya de por sí larga lista de extras de BMW se vuelve interminable en el caso de su modelo tope de gama. Algunos de los elementos disponibles son Internet a bordo, receptor de TV, asientos traseros con masaje, ventilados y calefactados, pantallas posteriores, climatizador de cuatro zonas, techo de Alcantara y napa, molduras específicas de madera, etc. El precio del BMW 760i es de 145.200 euros, que se incrementan hasta los 160.000 euros en el caso del BMW 760Li. Llegarán a nuestro mercado en septiembre. Aunque el BMW 750i ya logra unas prestaciones más que suficientes gracias a su V8 biturbo de 406 CV, las versiones tope de gama del BMW Serie 7 han contado tradicionalmente con mecánicas de 12 cilindros, símbolo del lujo y la excelencia mecánica. Es el caso del nuevo BMW 760i (760Li, con carrocería larga), que estrena un sofisticado V12 biturbo de inyección directa de gasolina con nada menos que 544 CV, unido a una avanzada caja de cambios automática de 8 marchas. Esta transmisión, que hasta dentro de un año no podrán utilizarla otras marcas, como Land Rover, VW, Audi o Jaguar, está desarrollada por ZF y se caracteriza por ser tan compacta y ligera como una de 6 marchas, además, su rozamiento interno es bastante reducido; el ahorro de combustible respecto a una caja de 6 marchas es del 6 por ciento, y del 14 por ciento respecto a una de 5 marchas. A medio plazo irá sustituyendo a las cajas automáticas de 6 relaciones de BMW. Soporta hasta 91,8 mkg de par máximo y es posible emplearla en modelos con tracción integral, así como acoplarla a sistemas híbridos futuros. Su funcionamiento es extremadamente suave y muy rápido, ya que puede insertar una marcha directamente sin pasar por las intermedias, es decir, de 8ª a 2ª, si fuera necesario. Como siempre, desde la palanca se puede seleccionar un modo deportivo y otro manual, ambos impecables, ya que incluso se realiza un golpe de gas al reducir en caso de llevar a cabo una conducción dinámica. En cuanto al motor V12, ya desde el arranque supone un deleite para los sentidos, pues su sonido, aun siendo discreto, llama poderosamente la atención por su fino bramido. Es tan uniforme al girar que no genera vibraciones perceptibles, y transmite una sensación de refinamiento difícil de igualar, característica que se acentúa por el buen aislamiento acústico del habitáculo: por debajo de 50 km/h se escucha hasta el tic-tac de un reloj de pulsera y a ritmos elevados un leve ruido de rodadura es lo único que perturbará a los ocupantes. Las largas marchas del cambio ayudan a reducir el nivel sonoro, pero también a contener los consumos, de hecho BMW afirma que es el modelo más eficiente de su clase.

La entrega de potencia es progresiva, pero inacabable y muy contundente sea cual sea la velocidad a la que circulemos. Es impresionante lo rápido que se llega a los 250 km/h de velocidad máxima autolimitada y, una vez alcanzados, mantenerlos en 8ª a sólo 3.500 rpm (en Alemania, por supuesto). Pero igual de impresionante es, en dicha marcha, acelerar desde 1.000 rpm y ver cómo el motor tiene fuerza para salir adelante, pese al larguísimo desarrollo. Lo mejor de todo es que lo hace sin protestar, con las exquisitas maneras de un motor eléctrico, sin vibraciones, sin apenas ruido y sin el más mínimo tirón. A partir de 1.500 rpm el empuje comienza a ser mayor, pero no hay prácticamente efecto turbo ni transiciones bruscas, y a medio régimen es donde comienza a ser verdaderamente prestacional. La cifra de aceleración de 0 a 100 km/h, de 4,6 segundos, deja claras sus capacidades. El propulsor es un auténtico lujo, pero el resto de sistemas que equipa el Serie 7 no se quedan demasiado atrás. Desde las ruedas traseras directrices, hasta la suspensión pilotada con función antibalanceo, o la dirección activa, se pueden regular mediante dos teclas para ofrecer un comportamiento más deportivo o más cómodo, en función de las necesidades o los gustos del conductor. Los modos disponibles son Confort, Normal, Sport y Sport+. No hay una diferencia radical entre ellos, aunque el último permite cierto deslizamiento controlado del tren trasero para ganar algo de agilidad en las curvas más cerradas, ya que activa un modo más permisivo del control de estabilidad DSC. En el caso de la versión larga, 760Li, la suspensión trasera es neumática de serie.

Las generosas medidas de seguridad incluyen casi de todo: visión nocturna con reconocimiento de peatones, supervisión del ángulo muerto de los retrovisores exteriores, avisador del límite de velocidad de la vía (se indica en el parabrisas junto con otros datos mediante el sistema Head Up Display), luces largas automáticas, control de crucero por radar con función de parada e inicio de marcha, avisador de colisión, llamada automática de emergencia con indicación de posición... Lo mismo ocurre con los equipamientos del habitáculo, ya sean de serie u opcionales, pues la ya de por sí larga lista de extras de BMW se vuelve interminable en el caso de su modelo tope de gama. Algunos de los elementos disponibles son Internet a bordo, receptor de TV, asientos traseros con masaje, ventilados y calefactados, pantallas posteriores, climatizador de cuatro zonas, techo de Alcantara y napa, molduras específicas de madera, etc. El precio del BMW 760i es de 145.200 euros, que se incrementan hasta los 160.000 euros en el caso del BMW 760Li. Llegarán a nuestro mercado en septiembre. Aunque el BMW 750i ya logra unas prestaciones más que suficientes gracias a su V8 biturbo de 406 CV, las versiones tope de gama del BMW Serie 7 han contado tradicionalmente con mecánicas de 12 cilindros, símbolo del lujo y la excelencia mecánica. Es el caso del nuevo BMW 760i (760Li, con carrocería larga), que estrena un sofisticado V12 biturbo de inyección directa de gasolina con nada menos que 544 CV, unido a una avanzada caja de cambios automática de 8 marchas. Esta transmisión, que hasta dentro de un año no podrán utilizarla otras marcas, como Land Rover, VW, Audi o Jaguar, está desarrollada por ZF y se caracteriza por ser tan compacta y ligera como una de 6 marchas, además, su rozamiento interno es bastante reducido; el ahorro de combustible respecto a una caja de 6 marchas es del 6 por ciento, y del 14 por ciento respecto a una de 5 marchas. A medio plazo irá sustituyendo a las cajas automáticas de 6 relaciones de BMW. Soporta hasta 91,8 mkg de par máximo y es posible emplearla en modelos con tracción integral, así como acoplarla a sistemas híbridos futuros. Su funcionamiento es extremadamente suave y muy rápido, ya que puede insertar una marcha directamente sin pasar por las intermedias, es decir, de 8ª a 2ª, si fuera necesario. Como siempre, desde la palanca se puede seleccionar un modo deportivo y otro manual, ambos impecables, ya que incluso se realiza un golpe de gas al reducir en caso de llevar a cabo una conducción dinámica. En cuanto al motor V12, ya desde el arranque supone un deleite para los sentidos, pues su sonido, aun siendo discreto, llama poderosamente la atención por su fino bramido. Es tan uniforme al girar que no genera vibraciones perceptibles, y transmite una sensación de refinamiento difícil de igualar, característica que se acentúa por el buen aislamiento acústico del habitáculo: por debajo de 50 km/h se escucha hasta el tic-tac de un reloj de pulsera y a ritmos elevados un leve ruido de rodadura es lo único que perturbará a los ocupantes. Las largas marchas del cambio ayudan a reducir el nivel sonoro, pero también a contener los consumos, de hecho BMW afirma que es el modelo más eficiente de su clase.

La entrega de potencia es progresiva, pero inacabable y muy contundente sea cual sea la velocidad a la que circulemos. Es impresionante lo rápido que se llega a los 250 km/h de velocidad máxima autolimitada y, una vez alcanzados, mantenerlos en 8ª a sólo 3.500 rpm (en Alemania, por supuesto). Pero igual de impresionante es, en dicha marcha, acelerar desde 1.000 rpm y ver cómo el motor tiene fuerza para salir adelante, pese al larguísimo desarrollo. Lo mejor de todo es que lo hace sin protestar, con las exquisitas maneras de un motor eléctrico, sin vibraciones, sin apenas ruido y sin el más mínimo tirón. A partir de 1.500 rpm el empuje comienza a ser mayor, pero no hay prácticamente efecto turbo ni transiciones bruscas, y a medio régimen es donde comienza a ser verdaderamente prestacional. La cifra de aceleración de 0 a 100 km/h, de 4,6 segundos, deja claras sus capacidades. El propulsor es un auténtico lujo, pero el resto de sistemas que equipa el Serie 7 no se quedan demasiado atrás. Desde las ruedas traseras directrices, hasta la suspensión pilotada con función antibalanceo, o la dirección activa, se pueden regular mediante dos teclas para ofrecer un comportamiento más deportivo o más cómodo, en función de las necesidades o los gustos del conductor. Los modos disponibles son Confort, Normal, Sport y Sport+. No hay una diferencia radical entre ellos, aunque el último permite cierto deslizamiento controlado del tren trasero para ganar algo de agilidad en las curvas más cerradas, ya que activa un modo más permisivo del control de estabilidad DSC. En el caso de la versión larga, 760Li, la suspensión trasera es neumática de serie.

Las generosas medidas de seguridad incluyen casi de todo: visión nocturna con reconocimiento de peatones, supervisión del ángulo muerto de los retrovisores exteriores, avisador del límite de velocidad de la vía (se indica en el parabrisas junto con otros datos mediante el sistema Head Up Display), luces largas automáticas, control de crucero por radar con función de parada e inicio de marcha, avisador de colisión, llamada automática de emergencia con indicación de posición... Lo mismo ocurre con los equipamientos del habitáculo, ya sean de serie u opcionales, pues la ya de por sí larga lista de extras de BMW se vuelve interminable en el caso de su modelo tope de gama. Algunos de los elementos disponibles son Internet a bordo, receptor de TV, asientos traseros con masaje, ventilados y calefactados, pantallas posteriores, climatizador de cuatro zonas, techo de Alcantara y napa, molduras específicas de madera, etc. El precio del BMW 760i es de 145.200 euros, que se incrementan hasta los 160.000 euros en el caso del BMW 760Li. Llegarán a nuestro mercado en septiembre. Aunque el BMW 750i ya logra unas prestaciones más que suficientes gracias a su V8 biturbo de 406 CV, las versiones tope de gama del BMW Serie 7 han contado tradicionalmente con mecánicas de 12 cilindros, símbolo del lujo y la excelencia mecánica. Es el caso del nuevo BMW 760i (760Li, con carrocería larga), que estrena un sofisticado V12 biturbo de inyección directa de gasolina con nada menos que 544 CV, unido a una avanzada caja de cambios automática de 8 marchas. Esta transmisión, que hasta dentro de un año no podrán utilizarla otras marcas, como Land Rover, VW, Audi o Jaguar, está desarrollada por ZF y se caracteriza por ser tan compacta y ligera como una de 6 marchas, además, su rozamiento interno es bastante reducido; el ahorro de combustible respecto a una caja de 6 marchas es del 6 por ciento, y del 14 por ciento respecto a una de 5 marchas. A medio plazo irá sustituyendo a las cajas automáticas de 6 relaciones de BMW. Soporta hasta 91,8 mkg de par máximo y es posible emplearla en modelos con tracción integral, así como acoplarla a sistemas híbridos futuros. Su funcionamiento es extremadamente suave y muy rápido, ya que puede insertar una marcha directamente sin pasar por las intermedias, es decir, de 8ª a 2ª, si fuera necesario. Como siempre, desde la palanca se puede seleccionar un modo deportivo y otro manual, ambos impecables, ya que incluso se realiza un golpe de gas al reducir en caso de llevar a cabo una conducción dinámica. En cuanto al motor V12, ya desde el arranque supone un deleite para los sentidos, pues su sonido, aun siendo discreto, llama poderosamente la atención por su fino bramido. Es tan uniforme al girar que no genera vibraciones perceptibles, y transmite una sensación de refinamiento difícil de igualar, característica que se acentúa por el buen aislamiento acústico del habitáculo: por debajo de 50 km/h se escucha hasta el tic-tac de un reloj de pulsera y a ritmos elevados un leve ruido de rodadura es lo único que perturbará a los ocupantes. Las largas marchas del cambio ayudan a reducir el nivel sonoro, pero también a contener los consumos, de hecho BMW afirma que es el modelo más eficiente de su clase.

La entrega de potencia es progresiva, pero inacabable y muy contundente sea cual sea la velocidad a la que circulemos. Es impresionante lo rápido que se llega a los 250 km/h de velocidad máxima autolimitada y, una vez alcanzados, mantenerlos en 8ª a sólo 3.500 rpm (en Alemania, por supuesto). Pero igual de impresionante es, en dicha marcha, acelerar desde 1.000 rpm y ver cómo el motor tiene fuerza para salir adelante, pese al larguísimo desarrollo. Lo mejor de todo es que lo hace sin protestar, con las exquisitas maneras de un motor eléctrico, sin vibraciones, sin apenas ruido y sin el más mínimo tirón. A partir de 1.500 rpm el empuje comienza a ser mayor, pero no hay prácticamente efecto turbo ni transiciones bruscas, y a medio régimen es donde comienza a ser verdaderamente prestacional. La cifra de aceleración de 0 a 100 km/h, de 4,6 segundos, deja claras sus capacidades. El propulsor es un auténtico lujo, pero el resto de sistemas que equipa el Serie 7 no se quedan demasiado atrás. Desde las ruedas traseras directrices, hasta la suspensión pilotada con función antibalanceo, o la dirección activa, se pueden regular mediante dos teclas para ofrecer un comportamiento más deportivo o más cómodo, en función de las necesidades o los gustos del conductor. Los modos disponibles son Confort, Normal, Sport y Sport+. No hay una diferencia radical entre ellos, aunque el último permite cierto deslizamiento controlado del tren trasero para ganar algo de agilidad en las curvas más cerradas, ya que activa un modo más permisivo del control de estabilidad DSC. En el caso de la versión larga, 760Li, la suspensión trasera es neumática de serie.

Las generosas medidas de seguridad incluyen casi de todo: visión nocturna con reconocimiento de peatones, supervisión del ángulo muerto de los retrovisores exteriores, avisador del límite de velocidad de la vía (se indica en el parabrisas junto con otros datos mediante el sistema Head Up Display), luces largas automáticas, control de crucero por radar con función de parada e inicio de marcha, avisador de colisión, llamada automática de emergencia con indicación de posición... Lo mismo ocurre con los equipamientos del habitáculo, ya sean de serie u opcionales, pues la ya de por sí larga lista de extras de BMW se vuelve interminable en el caso de su modelo tope de gama. Algunos de los elementos disponibles son Internet a bordo, receptor de TV, asientos traseros con masaje, ventilados y calefactados, pantallas posteriores, climatizador de cuatro zonas, techo de Alcantara y napa, molduras específicas de madera, etc. El precio del BMW 760i es de 145.200 euros, que se incrementan hasta los 160.000 euros en el caso del BMW 760Li. Llegarán a nuestro mercado en septiembre.

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