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BMW 525d Vs Mercedes E 250 CDI

Nuevo capítulo de la interminable rivalidad entre BMW y Mercedes. Al consolidado 525d lo enfrentamos al novedoso E 250 CDI, dos berlinas que representan dos estereotipos de calidad, tecnología, lujo e imagen.
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BMW 525d Vs Mercedes E 250 CDI
BMW versus Mercedes, Mercedes versus BMW. La rivalidad entre estas dos marcas alemanas es incuestionable cuando analizamos la carga tecnológica y calidad de producto de cada marca y modelo, aunque ambos fabricantes imprimen personalidades tan diferentes a sus coches que no debiera haber equivocación a la hora de elegir. Esta tesitura aparece entre la nueva Clase E y la Serie 5, berlinas conceptualmente idénticas, pero enfrentadas en sus formas.
Quizás BMW sea más rigurosa con sus principios básicos (dinamismo, deportividad), pero haber contado por una vez con una unidad de prensa despojada de esas opciones que no hacen sino remarcar, quizás exageradamente para el mundo más real, su dinamismo (suspensión deportiva, ruedas sobredimensionadas, dirección activa, estabilizadoras activas, etc...), nos ha permitido comprobar in situ cuanto de «normal» tiene un Serie 5. Justo lo contrario que el Mercedes E 250 CDI que ha llegado a nuestra redacción, con vestimenta deportiva Avantgarde y complemento del paquete AMG, una transfiguración marcada por una suspensión más deportiva con altura rebajada, generosas llantas de 18 pulgadas con vistosos neumáticos sobredimensionados (245/40 delante y 265/35 detrás) y un puesto de conducción matizado con asientos, volante, pedales, mandos, le-vas de cambio, etc... que recrean un ambiente elegantemente «de circuito». En definitiva, hemos encontrado el momento de saber cuánto de cómodo es un BMW Serie 5 y cuánto de dinámico un Mercedes Clase E.

Pues ni por esas. Ni la «moderada» configuración de serie de nuestro 525d ni el pretendido guiño deportivo del E 250 CDI nos ha llevado a equivocarnos sobre quién es quién. De hecho, hay dos aspectos que resaltan de inmediato en cada coche. El BMW parte con un plus de agilidad, inducido por un tren delantero más direccional, aun con su monta 225/50R17 (una opción razonablemente equilibrada), y responde con apoyos muy rápidos, consecuencia de unas geometrías más vivas y una suspensión más firme. De ahí que su guiado resulte muy fluido y digiera mejor los cambios rápidos de dirección en entornos tortuosos. El Mercedes, ni con unas suspensiones rebajadas y endurecidas, parece penalizar el recorrido de las mismas, que trabajan generosamente en sus desplazamientos verticales para aislar de forma exquisita la carrocería de la carretera. De hecho, esta suspensión deportiva sería una excelente configuración «confort» en otras marcas pero, como deportiva, yendo rápido y en firmes irregulares la contención en extensión no siempre parece suficiente. El E 250 CDI tiene un rodar más suave y, por tanto, también es menos directo por comparación, entre una acción del conductor y la posterior reacción del coche. No obstante, nos parece muy equilibrado, seguramente ofrezca la mejor configuración «normal» del mercado, absoluta especialidad de la casa. Pero no parece aportar una definida deportividad para tratarse de una versión Avantgarde /AMG, si bien es cierto que sólo la echamos en falta en trazados muy revirados. Aquí hay que trabajar más sobre el volante que con el BMW y tiene una actitud subviradora más evidente, aunque se recupera de forma muy natural, sin una mala reacción. En cambio, el ágil BMW flirteando en su límite resulta más exigente e inquietante de movimientos. Precios similares de partida, ajustados seguramente por los respectivos departamentos de marketing. Pero en el caso concreto de nuestra comparativa, el toque deportivo del Mercedes dado por el acabado Avantgarde y el paquete AMG supone algo más de 6.000 euros, que no conllevan un mejor planteamiento dinámico que su rival, pero sí un mayor equipamiento (faros bixenon, entre otras cosas). El motor de 6 cilindros con el cambio de 6 velocidades del BMW parece tener un mayor valor mecánico para el planteamiento de estas dos versiones. El Mercedes se especializa por los trazados abiertos, donde la instantaneidad deja paso a la progresividad y ahí es soberbio. Es una máquina idílica, muy confortable y equilibradamente dinámica y precisa, cuando la agilidad del BMW puede exigir mayores correcciones lineales y sobrellevar peor los baches. Con el Mercedes es más fácil mantener la línea que hemos marcado con el volante (los grados centrales de la dirección tienen menos desmultiplicación) y su conducción resulta más despreocupada. Frenando, ambos modelos lo hacen de maravilla, con buenas distancias y bien asentados en sus largas batallas. BMW 525 d
— Eficacia dinámica
— Prestaciones/consumo
— Calidad y tecnología

Mercedes Clase E 250 cdi
— Confort de marcha
— Rendimiento mecánico
— Calidad y tecnología BMW 525 d
— Confort de bacheo
— Detalles de equipamiento
— Sustitución en breve

Mercedes Clase E 250 cdi
— Suspensión Avantgarde blandas
— Cambio automático de 5 velocidades.
— Freno de estacionamiento
Cuatro contra seis cilindros
BMW versus Mercedes, Mercedes versus BMW. La rivalidad entre estas dos marcas alemanas es incuestionable cuando analizamos la carga tecnológica y calidad de producto de cada marca y modelo, aunque ambos fabricantes imprimen personalidades tan diferentes a sus coches que no debiera haber equivocación a la hora de elegir. Esta tesitura aparece entre la nueva Clase E y la Serie 5, berlinas conceptualmente idénticas, pero enfrentadas en sus formas. Quizás BMW sea más rigurosa con sus principios básicos (dinamismo, deportividad), pero haber contado por una vez con una unidad de prensa despojada de esas opciones que no hacen sino remarcar, quizás exageradamente para el mundo más real, su dinamismo (suspensión deportiva, ruedas sobredimensionadas, dirección activa, estabilizadoras activas, etc...), nos ha permitido comprobar in situ cuanto de «normal» tiene un Serie 5. Justo lo contrario que el Mercedes E 250 CDI que ha llegado a nuestra redacción, con vestimenta deportiva Avantgarde y complemento del paquete AMG, una transfiguración marcada por una suspensión más deportiva con altura rebajada, generosas llantas de 18 pulgadas con vistosos neumáticos sobredimensionados (245/40 delante y 265/35 detrás) y un puesto de conducción matizado con asientos, volante, pedales, mandos, le-vas de cambio, etc... que recrean un ambiente elegantemente «de circuito». En definitiva, hemos encontrado el momento de saber cuánto de cómodo es un BMW Serie 5 y cuánto de dinámico un Mercedes Clase E.

Pues ni por esas. Ni la «moderada» configuración de serie de nuestro 525d ni el pretendido guiño deportivo del E 250 CDI nos ha llevado a equivocarnos sobre quién es quién. De hecho, hay dos aspectos que resaltan de inmediato en cada coche. El BMW parte con un plus de agilidad, inducido por un tren delantero más direccional, aun con su monta 225/50R17 (una opción razonablemente equilibrada), y responde con apoyos muy rápidos, consecuencia de unas geometrías más vivas y una suspensión más firme. De ahí que su guiado resulte muy fluido y digiera mejor los cambios rápidos de dirección en entornos tortuosos. El Mercedes, ni con unas suspensiones rebajadas y endurecidas, parece penalizar el recorrido de las mismas, que trabajan generosamente en sus desplazamientos verticales para aislar de forma exquisita la carrocería de la carretera. De hecho, esta suspensión deportiva sería una excelente configuración «confort» en otras marcas pero, como deportiva, yendo rápido y en firmes irregulares la contención en extensión no siempre parece suficiente. El E 250 CDI tiene un rodar más suave y, por tanto, también es menos directo por comparación, entre una acción del conductor y la posterior reacción del coche. No obstante, nos parece muy equilibrado, seguramente ofrezca la mejor configuración «normal» del mercado, absoluta especialidad de la casa. Pero no parece aportar una definida deportividad para tratarse de una versión Avantgarde /AMG, si bien es cierto que sólo la echamos en falta en trazados muy revirados. Aquí hay que trabajar más sobre el volante que con el BMW y tiene una actitud subviradora más evidente, aunque se recupera de forma muy natural, sin una mala reacción. En cambio, el ágil BMW flirteando en su límite resulta más exigente e inquietante de movimientos. Precios similares de partida, ajustados seguramente por los respectivos departamentos de marketing. Pero en el caso concreto de nuestra comparativa, el toque deportivo del Mercedes dado por el acabado Avantgarde y el paquete AMG supone algo más de 6.000 euros, que no conllevan un mejor planteamiento dinámico que su rival, pero sí un mayor equipamiento (faros bixenon, entre otras cosas). El motor de 6 cilindros con el cambio de 6 velocidades del BMW parece tener un mayor valor mecánico para el planteamiento de estas dos versiones. El Mercedes se especializa por los trazados abiertos, donde la instantaneidad deja paso a la progresividad y ahí es soberbio. Es una máquina idílica, muy confortable y equilibradamente dinámica y precisa, cuando la agilidad del BMW puede exigir mayores correcciones lineales y sobrellevar peor los baches. Con el Mercedes es más fácil mantener la línea que hemos marcado con el volante (los grados centrales de la dirección tienen menos desmultiplicación) y su conducción resulta más despreocupada. Frenando, ambos modelos lo hacen de maravilla, con buenas distancias y bien asentados en sus largas batallas. BMW 525 d
— Eficacia dinámica
— Prestaciones/consumo
— Calidad y tecnología

Mercedes Clase E 250 cdi
— Confort de marcha
— Rendimiento mecánico
— Calidad y tecnología BMW 525 d
— Confort de bacheo
— Detalles de equipamiento
— Sustitución en breve

Mercedes Clase E 250 cdi
— Suspensión Avantgarde blandas
— Cambio automático de 5 velocidades.
— Freno de estacionamiento
Cuatro contra seis cilindros
BMW versus Mercedes, Mercedes versus BMW. La rivalidad entre estas dos marcas alemanas es incuestionable cuando analizamos la carga tecnológica y calidad de producto de cada marca y modelo, aunque ambos fabricantes imprimen personalidades tan diferentes a sus coches que no debiera haber equivocación a la hora de elegir. Esta tesitura aparece entre la nueva Clase E y la Serie 5, berlinas conceptualmente idénticas, pero enfrentadas en sus formas. Quizás BMW sea más rigurosa con sus principios básicos (dinamismo, deportividad), pero haber contado por una vez con una unidad de prensa despojada de esas opciones que no hacen sino remarcar, quizás exageradamente para el mundo más real, su dinamismo (suspensión deportiva, ruedas sobredimensionadas, dirección activa, estabilizadoras activas, etc...), nos ha permitido comprobar in situ cuanto de «normal» tiene un Serie 5. Justo lo contrario que el Mercedes E 250 CDI que ha llegado a nuestra redacción, con vestimenta deportiva Avantgarde y complemento del paquete AMG, una transfiguración marcada por una suspensión más deportiva con altura rebajada, generosas llantas de 18 pulgadas con vistosos neumáticos sobredimensionados (245/40 delante y 265/35 detrás) y un puesto de conducción matizado con asientos, volante, pedales, mandos, le-vas de cambio, etc... que recrean un ambiente elegantemente «de circuito». En definitiva, hemos encontrado el momento de saber cuánto de cómodo es un BMW Serie 5 y cuánto de dinámico un Mercedes Clase E.

Pues ni por esas. Ni la «moderada» configuración de serie de nuestro 525d ni el pretendido guiño deportivo del E 250 CDI nos ha llevado a equivocarnos sobre quién es quién. De hecho, hay dos aspectos que resaltan de inmediato en cada coche. El BMW parte con un plus de agilidad, inducido por un tren delantero más direccional, aun con su monta 225/50R17 (una opción razonablemente equilibrada), y responde con apoyos muy rápidos, consecuencia de unas geometrías más vivas y una suspensión más firme. De ahí que su guiado resulte muy fluido y digiera mejor los cambios rápidos de dirección en entornos tortuosos. El Mercedes, ni con unas suspensiones rebajadas y endurecidas, parece penalizar el recorrido de las mismas, que trabajan generosamente en sus desplazamientos verticales para aislar de forma exquisita la carrocería de la carretera. De hecho, esta suspensión deportiva sería una excelente configuración «confort» en otras marcas pero, como deportiva, yendo rápido y en firmes irregulares la contención en extensión no siempre parece suficiente. El E 250 CDI tiene un rodar más suave y, por tanto, también es menos directo por comparación, entre una acción del conductor y la posterior reacción del coche. No obstante, nos parece muy equilibrado, seguramente ofrezca la mejor configuración «normal» del mercado, absoluta especialidad de la casa. Pero no parece aportar una definida deportividad para tratarse de una versión Avantgarde /AMG, si bien es cierto que sólo la echamos en falta en trazados muy revirados. Aquí hay que trabajar más sobre el volante que con el BMW y tiene una actitud subviradora más evidente, aunque se recupera de forma muy natural, sin una mala reacción. En cambio, el ágil BMW flirteando en su límite resulta más exigente e inquietante de movimientos. Precios similares de partida, ajustados seguramente por los respectivos departamentos de marketing. Pero en el caso concreto de nuestra comparativa, el toque deportivo del Mercedes dado por el acabado Avantgarde y el paquete AMG supone algo más de 6.000 euros, que no conllevan un mejor planteamiento dinámico que su rival, pero sí un mayor equipamiento (faros bixenon, entre otras cosas). El motor de 6 cilindros con el cambio de 6 velocidades del BMW parece tener un mayor valor mecánico para el planteamiento de estas dos versiones. El Mercedes se especializa por los trazados abiertos, donde la instantaneidad deja paso a la progresividad y ahí es soberbio. Es una máquina idílica, muy confortable y equilibradamente dinámica y precisa, cuando la agilidad del BMW puede exigir mayores correcciones lineales y sobrellevar peor los baches. Con el Mercedes es más fácil mantener la línea que hemos marcado con el volante (los grados centrales de la dirección tienen menos desmultiplicación) y su conducción resulta más despreocupada. Frenando, ambos modelos lo hacen de maravilla, con buenas distancias y bien asentados en sus largas batallas. BMW 525 d
— Eficacia dinámica
— Prestaciones/consumo
— Calidad y tecnología

Mercedes Clase E 250 cdi
— Confort de marcha
— Rendimiento mecánico
— Calidad y tecnología BMW 525 d
— Confort de bacheo
— Detalles de equipamiento
— Sustitución en breve

Mercedes Clase E 250 cdi
— Suspensión Avantgarde blandas
— Cambio automático de 5 velocidades.
— Freno de estacionamiento
Cuatro contra seis cilindros
BMW versus Mercedes, Mercedes versus BMW. La rivalidad entre estas dos marcas alemanas es incuestionable cuando analizamos la carga tecnológica y calidad de producto de cada marca y modelo, aunque ambos fabricantes imprimen personalidades tan diferentes a sus coches que no debiera haber equivocación a la hora de elegir. Esta tesitura aparece entre la nueva Clase E y la Serie 5, berlinas conceptualmente idénticas, pero enfrentadas en sus formas. Quizás BMW sea más rigurosa con sus principios básicos (dinamismo, deportividad), pero haber contado por una vez con una unidad de prensa despojada de esas opciones que no hacen sino remarcar, quizás exageradamente para el mundo más real, su dinamismo (suspensión deportiva, ruedas sobredimensionadas, dirección activa, estabilizadoras activas, etc...), nos ha permitido comprobar in situ cuanto de «normal» tiene un Serie 5. Justo lo contrario que el Mercedes E 250 CDI que ha llegado a nuestra redacción, con vestimenta deportiva Avantgarde y complemento del paquete AMG, una transfiguración marcada por una suspensión más deportiva con altura rebajada, generosas llantas de 18 pulgadas con vistosos neumáticos sobredimensionados (245/40 delante y 265/35 detrás) y un puesto de conducción matizado con asientos, volante, pedales, mandos, le-vas de cambio, etc... que recrean un ambiente elegantemente «de circuito». En definitiva, hemos encontrado el momento de saber cuánto de cómodo es un BMW Serie 5 y cuánto de dinámico un Mercedes Clase E.

Pues ni por esas. Ni la «moderada» configuración de serie de nuestro 525d ni el pretendido guiño deportivo del E 250 CDI nos ha llevado a equivocarnos sobre quién es quién. De hecho, hay dos aspectos que resaltan de inmediato en cada coche. El BMW parte con un plus de agilidad, inducido por un tren delantero más direccional, aun con su monta 225/50R17 (una opción razonablemente equilibrada), y responde con apoyos muy rápidos, consecuencia de unas geometrías más vivas y una suspensión más firme. De ahí que su guiado resulte muy fluido y digiera mejor los cambios rápidos de dirección en entornos tortuosos. El Mercedes, ni con unas suspensiones rebajadas y endurecidas, parece penalizar el recorrido de las mismas, que trabajan generosamente en sus desplazamientos verticales para aislar de forma exquisita la carrocería de la carretera. De hecho, esta suspensión deportiva sería una excelente configuración «confort» en otras marcas pero, como deportiva, yendo rápido y en firmes irregulares la contención en extensión no siempre parece suficiente. El E 250 CDI tiene un rodar más suave y, por tanto, también es menos directo por comparación, entre una acción del conductor y la posterior reacción del coche. No obstante, nos parece muy equilibrado, seguramente ofrezca la mejor configuración «normal» del mercado, absoluta especialidad de la casa. Pero no parece aportar una definida deportividad para tratarse de una versión Avantgarde /AMG, si bien es cierto que sólo la echamos en falta en trazados muy revirados. Aquí hay que trabajar más sobre el volante que con el BMW y tiene una actitud subviradora más evidente, aunque se recupera de forma muy natural, sin una mala reacción. En cambio, el ágil BMW flirteando en su límite resulta más exigente e inquietante de movimientos. Precios similares de partida, ajustados seguramente por los respectivos departamentos de marketing. Pero en el caso concreto de nuestra comparativa, el toque deportivo del Mercedes dado por el acabado Avantgarde y el paquete AMG supone algo más de 6.000 euros, que no conllevan un mejor planteamiento dinámico que su rival, pero sí un mayor equipamiento (faros bixenon, entre otras cosas). El motor de 6 cilindros con el cambio de 6 velocidades del BMW parece tener un mayor valor mecánico para el planteamiento de estas dos versiones. El Mercedes se especializa por los trazados abiertos, donde la instantaneidad deja paso a la progresividad y ahí es soberbio. Es una máquina idílica, muy confortable y equilibradamente dinámica y precisa, cuando la agilidad del BMW puede exigir mayores correcciones lineales y sobrellevar peor los baches. Con el Mercedes es más fácil mantener la línea que hemos marcado con el volante (los grados centrales de la dirección tienen menos desmultiplicación) y su conducción resulta más despreocupada. Frenando, ambos modelos lo hacen de maravilla, con buenas distancias y bien asentados en sus largas batallas. BMW 525 d
— Eficacia dinámica
— Prestaciones/consumo
— Calidad y tecnología

Mercedes Clase E 250 cdi
— Confort de marcha
— Rendimiento mecánico
— Calidad y tecnología BMW 525 d
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