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BMW 520d Touring

Grande y muy bueno: toda una máquina de viajar con una calidad de la vida a bordo espectacular. Si la cuenta corriente permite configurarlo a voluntad, cada ayuda a la conducción necesaria o conveniente existe y se puede instalar. Pero ¡a qué precio!
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BMW 520d Touring

Está claro. Con la aparición del BMW Serie 5 Touring queda de manifiesto cómo los coches con carrocería ranchera siguen siendo una alternativa totalmente válida a la legión de SUVs, Crossovers, etc. que con el argumento de la diferenciación y un supuesto componente práctico tan de moda se están poniendo últimamente. Su centro de gravedad más bajo, mejor aerodinámica y una conducción más de turismo compensan, a efectos prácticos en el día a día, las mejores capacidad que aquellos dan para poder adentrarse por caminos gracias a una superior altura libre al suelo.

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BMW 520d Touring

En el caso de BMW las cuestiones sobre las que decidir son muchas ya que a las clásicas dudas acerca de qué motorización es la más conveniente se añade un impresionante abanico de opciones que empezando por la transmisión automática, pasando por la suspensión variable y acabando en elementos como el sistema de visión nocturno, o las luces Bixenon con sistema antideslumbramiento permitiría llegar a configurar un coche al gusto de cada uno, si el precio no fuera problema. De hecho puede llegarse, como sucedió con nuestra unidad de pruebas, a una paradoja más lógica de lo que pudiera parecer. Por un lado la motorización más humilde, un cuatro cilindros turbodiesel de 2 litros y 184 CV, y por otro equipamiento a más no poder para convertir el uso del coche en algo muy  placentero.

Homologado para cinco plazas, el habitáculo es realmente espacioso, especialmente en lo que a anchura de las plazas delanteras ya que con 148 cm a la altura de los hombros es lo mejor de la categoría, con una altura de cabeza y espacio para las piernas traseras de 95 y 84 cm, es mejor que lo que ofrecen sus rivales. Como ellos presenta buenos ajustes en los revestimientos y unos materiales tan exclusivos como se desee, pagando por cada elección. No es tan satisfactorio, sin embargo, el maletero. No por acceso, que se puede realizar selectivamente bien levantando sólo la luneta o bien abriendo todo el portón, ni por la cortinilla motorizada que se abre y cierra solidariamente con ambos portones  -uno de esos gadgets que bien valen lo que cuestan- sino porque los435 l verificados por nuestro Centro Técnico medidos hasta la bandeja, se queda lejos de los 530 que consiguiera en su día el A6 Avant, y eso por no mencionar la tercera fila opcional que puede incorporar el Clase E.  En cualquier caso, aprovechando el espacio libre hasta el techo sería fácil transportar no sólo equipaje, sino también equipamiento deportivo, o enseres personales.

Refinamiento de marcha
Una vez pulsado el botón de puesta en marcha es cuando realmente se puede empezar a valorar este Serie 5. Nuestra unidad de pruebas estaba equipada con el motor más humilde, un 2 litros de cuatro cilindros y 184 CV que sirve de ejemplo para ver la revolución experimentada en cuanto a desarrollo de motores. De hecho, este 520d anuncia la misma potencia que el seis cilindros del 530d de hace 10 años y nada menos que un 35% más de potencia y par que el 520d con un gasto de combustible sensiblemente menor.  Es, además, prácticamente 0,5 l/100 km más económico que rivales como el 2.0 TDI versión 170 CV o el 220 CDI al que también supera en 14 CV.

Ya al ralentí da muestras de refinamiento, de estar excelentemente aislado, con muy pocas vibraciones llegando al habitáculo, y una sonoridad que en ningún momento, independientemente de la velocidad a que se circule, impide mantener una conversación. El silencio es muy alto, tanto aerodinámico como de rodadura a pesar de las llantas opcionales de 18" con neumáticos runflat, pero cuando se le exige contundencia, el cuatro cilindros se deja oír con claridad demostrando sus cualidades. Es cierto que no es el motor de un coche de carreras. De hecho, es simplemente honesto y todo lo necesario para la circulación en nuestros días ya que permite cruceros de viaje excelentes. Sin embargo, los 30 segundos que precisa para recorrer 1.000 m saliendo desde parado rozan la barrera psicológica que diferencia a los coches altamente prestaciones de los coches menos dinámicos y  tampoco alcanza las prestaciones anunciadas por el fabricante por algunas décimas de segundo. Poco importa a efectos de conducción ya que el cambio automático de ocho marchas reduce cuantas sea necesario en caso de demandas de acelerador permitiendo unas recuperaciones, lo que necesitaremos por ejemplo para encarar un adelantamiento en carretera,  espectaculares.  Sin embargo, no debe ser confundido con un cambio deportivo ya que en uso manual no es tan rápido como pudiera desearse.

No hay que olvidar, evidentemente, que estamos ante un automóvil que supera los 4,9 m de longitud y los 1.800 kg de peso, por lo que no debe ser confundido con ningún pequeño GTI. Más bien su lucha es la de la precisión de guiado, la del aplomo máximo a alta velocidad, la del confort de marcha más exquisito y poder responder a un cambio de trayectoria súbita llegado el caso. Lo tiene. Más si como era nuestro caso dispone de la suspensión variable. Cuenta con cinco posiciones que van de la Confort hasta la Sport Plus, que además de endurecer la amortiguación -sin llegar al radical límite que pudiera tener un M- retrasa el umbral de actuación del DSC. Dependiendo de la opción elegida pasa de muy cómoda en baches -blanda incluso- a muy firme, capaz de reducir el balanceo de la carrocería y mejorando la velocidad de respuesta tanto en extensión, como compresión como sucede, por ejemplo, al encarar cambios rasantes a buen ritmo.

El equipo de frenos no puede ser calificado de excepcional por su poder de parada pero sí de bueno, de honesto, por su mordiente inicial  y por la estabilidad que muestra este BMW durante todo el proceso. Su unidad de control trabaja de manera conjunta con el control de crucero adaptativo siendo capaz de reducir la velocidad de marcha cuando otro vehículo entra en la distancia prefijada por el conductor. Como el sistema de reconocimiento de señales, el visor nocturno, la información proyectada sobre el parabrisas... su precio, pero indudablemente aumentan enormemente el señorío del Serie 5 Touring.

No son sólo los más de 44.000 € de tarifa. A este precio hay que sumar todos los elementos opcionales de nuestra unidad de pruebas que lo convierten en un auténtico capricho.

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