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BMW 335d

Con un motor Diesel biturbo que ronda los 300 CV más un bastidor excepcional, el BMW 335d tiene el aspecto de una berlina media convencional pero es capaz de subirle los colores a los mejores GTI y a más de un coupé deportivo del mercado.
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BMW 335d
No hay berlina que le haga sombra al BMW 335d. Si tomamos como referencia su motor, hay que fijarse en el Jaguar XF 3.0 V6 Diesel S de 275 CV, pero en realidad éste es rival del BMW 535d, un segmento por arriba.

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BMW 335d: la prueba en imágenes

Por fuera, el BMW 335d parece una berlina media pero es más bien un deportivo. Sus prestaciones0 a 100 km/h en menos de 6 segundos y 1.000 metros con salida parada en poco más de 25— están casi al nivel de un Audi TTS Coupé S Tronic, un BMW Z4 3.0si, un Porsche Cayman S o un Nissan 350Z. Y todo ello con un consumo un 20 por ciento inferior, por lo menos. La ventaja de la anodina apariencia del BMW 335d es que uno pasa desapercibido, sobre todo con la berlina (50.000 euros) o con el familiar Touring (51.900 euros). Si el Coupé (54.900) resulta llamativo, se elimina la leyenda «335d», y punto. La pregunta clave en un coche de estas carácteríticas es: ¿merece la pena? Habrá quien afirme que con un BMW 330d ya va uno más que sobrado —¡si hasta un 318d basta para jugarse los puntos!—, pero si se puede comprar con el corazón y no con la razón, yo no lo dudaba un momento. Poco ha cambiado el BMW Serie 3 tras el último restyling. En el interior, ahora los mandos de los elevalunas están mejor situados, al haberse retrasado un par de centímetros. Complicado criticar algo de la ergonomía del puesto de conducción o del acabado.

El cambio de serie es el automático Steptronic de seis marchas, con levas en el volante opcionales (262 euros). Hay que acostumbrarse a su modo de funcionamiento —sube una relación al tirar de cualquiera de ellas y reduce al empujarlas—, pero lo mejor es olvidarse de las levas y dejar todo en modo automático. Es la manera más apropiada para disfrutar de una suavidad sorprendente para un empuje infinito. Si BMW decide hacer un BMW 335d DKG, ya habrá tiempo de jugar a los pilotos de carreras con el cambio. Como ya hemos comentado, lo peor del BMW 335d se llama BMW 330d y ahora da 245 CV. Vale 7.400 euros menos —4.247 si consideramos el cambio Steptronic y los asientos de tela y cuero opcionales en el BMW 330d— e impresiona su capacidad para subir de vueltas y la fuerza que demuestra incluso a alto régimen. Nos falta probar a fondo el BMW 330d pero, si hablamos del tremendo empuje del 3 litros biturbo y analizamos las cifras del BMW 335d, vemos que son tan apabullantes que cuesta resistirse a la tentación, dicho sea con toda la incorrección política posible. Y es que no hay otra berlina media comparable. Lo más cercano es un Aud A4 3.0 TDi Quattro y un Mercedes C320 CDi, que rozan los 44.000 euros con cambio manual y superan los 46.000 con uno automático. Frente a ellos, el BMW 335d está a otro nivel y tanto el Mercedes como el Audi suenan y gastan más, amén de correr menos. Si es por rendimiento, el asunto está claro —el BMW 335d resulta especialmente frugal en autopista y sus 3,8 segundos para pasar de 80 a 120 km/h son de otra galaxia—, pero si analizamos la calidad de rodadura o el comportamiento dinámico hay que incluir otras variables. El comportamiento del BMW 335d resulta excepcional si se busca eficacia, motricidad en aceleración y tacto deportivo sobre todo. No cambia nada con respecto al anterior, aunque la vía trasera crece 16 mm por las nuevas llantas.

Ahora bien, incluso sin suspensión deportiva M —463 euros y altura de carrocería rebajada 15 milímetros— la amortiguación del BMW 335d no absorbe los baches con la suavidad del Mercedes C320 CDi y las ruedas Run-Flat no ayudan en este sentido. Aún con tren de rodaje rebajado y Advance Agility, el Mercedes C320 CDi es más cómodo que el BMW 335d de serie, mientras que la dirección activa del BMW (1.541 euros) requiere adaptarse a sus reacciones instantáneas y su tacto es claramente más deportivo que la paramétrica de Mercedes. Frente al Audi A4 3.0 TDi Quattro, éste cuenta con la ventaja de la tracción total, que aporta una enorme facilidad de conducción para el conductor medio, pero al cliente de BMW le parecerá un aburrimiento. Otra pega es el alto precio de las opciones, aunque se palía con paquetes denominados «Selección». Así, Selección Drive (2.060 euros) agrupa lavafaros, sensor de aparcamiento y lluvia, faros de xenón y control de crucero con función de frenado; Selección Navegación (3.180 euros) incluye navegador Professional, Bluetooth y altavoces HiFi. Montando las opciones de modo individual, el ahorro en el primer caso es de unos 250 euros y de casi 1.900 en el segundo. En resumidas cuentas, es cierto que el BMW 335d resulta mucho más caro que el BMW 330d y que la razón aconseja quedarse con éste y ahorrar un dineral. Ahora bien, como diría el anuncio, «mirar al BMW 330d de tu vecino desde tu BMW 335d, no tiene precio». El que puede, puede. — Rendimiento apabullante
— Comportamiento dinámico
— Empuje infinito — BMW 330d
— PVP y precio de las opciones
— Maletero escaso No hay berlina que le haga sombra al BMW 335d. Si tomamos como referencia su motor, hay que fijarse en el Jaguar XF 3.0 V6 Diesel S de 275 CV, pero en realidad éste es rival del BMW 535d, un segmento por arriba. Por fuera, el BMW 335d parece una berlina media pero es más bien un deportivo. Sus prestaciones0 a 100 km/h en menos de 6 segundos y 1.000 metros con salida parada en poco más de 25— están casi al nivel de un Audi TTS Coupé S Tronic, un BMW Z4 3.0si, un Porsche Cayman S o un Nissan 350Z. Y todo ello con un consumo un 20 por ciento inferior, por lo menos. La ventaja de la anodina apariencia del BMW 335d es que uno pasa desapercibido, sobre todo con la berlina (50.000 euros) o con el familiar Touring (51.900 euros). Si el Coupé (54.900) resulta llamativo, se elimina la leyenda «335d», y punto. La pregunta clave en un coche de estas carácteríticas es: ¿merece la pena? Habrá quien afirme que con un BMW 330d ya va uno más que sobrado —¡si hasta un 318d basta para jugarse los puntos!—, pero si se puede comprar con el corazón y no con la razón, yo no lo dudaba un momento. Poco ha cambiado el BMW Serie 3 tras el último restyling. En el interior, ahora los mandos de los elevalunas están mejor situados, al haberse retrasado un par de centímetros. Complicado criticar algo de la ergonomía del puesto de conducción o del acabado.

El cambio de serie es el automático Steptronic de seis marchas, con levas en el volante opcionales (262 euros). Hay que acostumbrarse a su modo de funcionamiento —sube una relación al tirar de cualquiera de ellas y reduce al empujarlas—, pero lo mejor es olvidarse de las levas y dejar todo en modo automático. Es la manera más apropiada para disfrutar de una suavidad sorprendente para un empuje infinito. Si BMW decide hacer un BMW 335d DKG, ya habrá tiempo de jugar a los pilotos de carreras con el cambio. Como ya hemos comentado, lo peor del BMW 335d se llama BMW 330d y ahora da 245 CV. Vale 7.400 euros menos —4.247 si consideramos el cambio Steptronic y los asientos de tela y cuero opcionales en el BMW 330d— e impresiona su capacidad para subir de vueltas y la fuerza que demuestra incluso a alto régimen. Nos falta probar a fondo el BMW 330d pero, si hablamos del tremendo empuje del 3 litros biturbo y analizamos las cifras del BMW 335d, vemos que son tan apabullantes que cuesta resistirse a la tentación, dicho sea con toda la incorrección política posible. Y es que no hay otra berlina media comparable. Lo más cercano es un Aud A4 3.0 TDi Quattro y un Mercedes C320 CDi, que rozan los 44.000 euros con cambio manual y superan los 46.000 con uno automático. Frente a ellos, el BMW 335d está a otro nivel y tanto el Mercedes como el Audi suenan y gastan más, amén de correr menos. Si es por rendimiento, el asunto está claro —el BMW 335d resulta especialmente frugal en autopista y sus 3,8 segundos para pasar de 80 a 120 km/h son de otra galaxia—, pero si analizamos la calidad de rodadura o el comportamiento dinámico hay que incluir otras variables. El comportamiento del BMW 335d resulta excepcional si se busca eficacia, motricidad en aceleración y tacto deportivo sobre todo. No cambia nada con respecto al anterior, aunque la vía trasera crece 16 mm por las nuevas llantas.

Ahora bien, incluso sin suspensión deportiva M —463 euros y altura de carrocería rebajada 15 milímetros— la amortiguación del BMW 335d no absorbe los baches con la suavidad del Mercedes C320 CDi y las ruedas Run-Flat no ayudan en este sentido. Aún con tren de rodaje rebajado y Advance Agility, el Mercedes C320 CDi es más cómodo que el BMW 335d de serie, mientras que la dirección activa del BMW (1.541 euros) requiere adaptarse a sus reacciones instantáneas y su tacto es claramente más deportivo que la paramétrica de Mercedes. Frente al Audi A4 3.0 TDi Quattro, éste cuenta con la ventaja de la tracción total, que aporta una enorme facilidad de conducción para el conductor medio, pero al cliente de BMW le parecerá un aburrimiento. Otra pega es el alto precio de las opciones, aunque se palía con paquetes denominados «Selección». Así, Selección Drive (2.060 euros) agrupa lavafaros, sensor de aparcamiento y lluvia, faros de xenón y control de crucero con función de frenado; Selección Navegación (3.180 euros) incluye navegador Professional, Bluetooth y altavoces HiFi. Montando las opciones de modo individual, el ahorro en el primer caso es de unos 250 euros y de casi 1.900 en el segundo. En resumidas cuentas, es cierto que el BMW 335d resulta mucho más caro que el BMW 330d y que la razón aconseja quedarse con éste y ahorrar un dineral. Ahora bien, como diría el anuncio, «mirar al BMW 330d de tu vecino desde tu BMW 335d, no tiene precio». El que puede, puede. — Rendimiento apabullante
— Comportamiento dinámico
— Empuje infinito — BMW 330d
— PVP y precio de las opciones
— Maletero escaso

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