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Bentley Continental GT Speed

Su motor de 12 cilindros en W entrega 612 CV de potencia, lo que le permite alcanzar los 326 km/h. Pero su lujo es tan suntuoso que no puede considerarse un deportivo al uso. Este GT Speed de Bentley es la combinación más espectacular de esplendor y prestaciones que se puede encontrar en el mercado.
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Bentley Continental GT Speed
Sin duda, pocos serán los privilegiados que disfrutarán de la posesión de esta maravilla del mundo del automóvil, puesto que para conseguir su llave al menos necesitará 223.000 euros, que son lo que le van a pedir por él. Bentley entra en la carrera de potencias y prestaciones que parece enloquecer a buena parte de las marcas que juegan en el mercado de los supercoches y, de golpe, potencia el motor del Continental GT en 52 caballos, así, de golpe, sin modificar más que algunos detalles de gestión del motor y realizando un lógico plan de reforzamiento interior para garantizar la fiabilidad mecánica. Hasta ahora, toda la estrategia que la marca británica –con dirigentes y propiedad germana- ha realizado en los últimos tiempos puede considerarse perfecta pues no hay más que mencionar que en los últimos cuatro años la difusión de los Bentley se ha multiplicado por diez, pasando sus ventas de 1.000 a 10.000 unidades en menos de un lustro.

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Bentley Continental GT Speed

Los cambios exteriores en este Speed sobre el GT no son radicales, sino más bien sutiles. La parrilla es ahora más vertical y sus esquinas son algo más rectangulares. La rejilla interior dispone de un cromado oscuro y las entradas de aire aumentan su superficie, así como cambian su diseño, apareciendo la clásica “sonrisa” que lo vuelve más amigable. Detrás, el paragolpes llega más abajo y todo ello se remarca con unas llantas de aleación de 20 pulgadas de diámetro. Tras la luneta se encuentra embutido en la carrocería un alerón de dimensiones contenidas, que se eleva al alcanzar los 150 km/h y se escamotea al bajar a 120.

El interior, aparte de sus múltiples posibilidades de personalización mediante opciones con precios nada recortados, se basa en las especificaciones Mulliner, y tratar de transmitir con letra impresa la sensación de lujo y calidad que rezuma es tarea imposible si no fijamos nuestra vista en las imágenes que acompañan. Aparece en el Speed un volante de aspecto más deportivo, con tres radios, recubierto de un cuero de alta calidad y que genera un tacto impecable. La entrada en el habitáculo nos da paso a un universo de clase incomparable con la mayoría de los deportivos de este nivel de potencia y la sensación de buen gusto, calidad, lujo y señorío es difícil de encontrar en otro coche de este mundo automóvil. Añadir las cinco letras –Speed– al apellido GT se ha traducido en un trabajo muy profundo en la vertiente mecánica. El motor W12 de 6 litros recibe un ligero incremento de la presión de soplado de sus dos turbocompresores –de 0,6 a 0,7 bar-, el cigüeñal, los pistones, las bielas, la cadena de distribución y la gestión electrónica del motor son nuevas, en la búsqueda de una reducción de peso y fricción de las piezas móviles. Gracias a ello, la potencia salta de 560 a 610 CV y el par máximo alcanza los 76,5 mkg a sólo 1.750 rpm.

La caja de cambios automática, de origen ZF con seis marchas, bloquea el convertidor en condiciones normales, por lo que el molesto resbalamiento queda como recuerdo de otros modelos. La transmisión a las cuatro ruedas cuenta con un diferencial central Torsen con un reparto inicial del par al 50 por ciento entre ambos trenes, variándose esta proporción en función de la adherencia disponible en cada momento. El sistema de control de estabilidad ofrece un modo dinámico que permite un cierto resbalamiento de las ruedas y una más rápida aplicación del par tras la actuación del ESP, lo que provoca una mayor sensación de deportividad, al tiempo que genera en el conductor una superior percepción de control y habilidad propia. Sin duda, pocos serán los privilegiados que disfrutarán de la posesión de esta maravilla del mundo del automóvil, puesto que para conseguir su llave al menos necesitará 223.000 euros, que son lo que le van a pedir por él. Bentley entra en la carrera de potencias y prestaciones que parece enloquecer a buena parte de las marcas que juegan en el mercado de los supercoches y, de golpe, potencia el motor del Continental GT en 52 caballos, así, de golpe, sin modificar más que algunos detalles de gestión del motor y realizando un lógico plan de reforzamiento interior para garantizar la fiabilidad mecánica. Hasta ahora, toda la estrategia que la marca británica –con dirigentes y propiedad germana- ha realizado en los últimos tiempos puede considerarse perfecta pues no hay más que mencionar que en los últimos cuatro años la difusión de los Bentley se ha multiplicado por diez, pasando sus ventas de 1.000 a 10.000 unidades en menos de un lustro. Los cambios exteriores en este Speed sobre el GT no son radicales, sino más bien sutiles. La parrilla es ahora más vertical y sus esquinas son algo más rectangulares. La rejilla interior dispone de un cromado oscuro y las entradas de aire aumentan su superficie, así como cambian su diseño, apareciendo la clásica “sonrisa” que lo vuelve más amigable. Detrás, el paragolpes llega más abajo y todo ello se remarca con unas llantas de aleación de 20 pulgadas de diámetro. Tras la luneta se encuentra embutido en la carrocería un alerón de dimensiones contenidas, que se eleva al alcanzar los 150 km/h y se escamotea al bajar a 120.

El interior, aparte de sus múltiples posibilidades de personalización mediante opciones con precios nada recortados, se basa en las especificaciones Mulliner, y tratar de transmitir con letra impresa la sensación de lujo y calidad que rezuma es tarea imposible si no fijamos nuestra vista en las imágenes que acompañan. Aparece en el Speed un volante de aspecto más deportivo, con tres radios, recubierto de un cuero de alta calidad y que genera un tacto impecable. La entrada en el habitáculo nos da paso a un universo de clase incomparable con la mayoría de los deportivos de este nivel de potencia y la sensación de buen gusto, calidad, lujo y señorío es difícil de encontrar en otro coche de este mundo automóvil. Añadir las cinco letras –Speed– al apellido GT se ha traducido en un trabajo muy profundo en la vertiente mecánica. El motor W12 de 6 litros recibe un ligero incremento de la presión de soplado de sus dos turbocompresores –de 0,6 a 0,7 bar-, el cigüeñal, los pistones, las bielas, la cadena de distribución y la gestión electrónica del motor son nuevas, en la búsqueda de una reducción de peso y fricción de las piezas móviles. Gracias a ello, la potencia salta de 560 a 610 CV y el par máximo alcanza los 76,5 mkg a sólo 1.750 rpm.

La caja de cambios automática, de origen ZF con seis marchas, bloquea el convertidor en condiciones normales, por lo que el molesto resbalamiento queda como recuerdo de otros modelos. La transmisión a las cuatro ruedas cuenta con un diferencial central Torsen con un reparto inicial del par al 50 por ciento entre ambos trenes, variándose esta proporción en función de la adherencia disponible en cada momento. El sistema de control de estabilidad ofrece un modo dinámico que permite un cierto resbalamiento de las ruedas y una más rápida aplicación del par tras la actuación del ESP, lo que provoca una mayor sensación de deportividad, al tiempo que genera en el conductor una superior percepción de control y habilidad propia.

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