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Audi TTS y TT TDI

Audi amplia la oferta para su TT con cuatro versiones muy interesantes. De todas ellas, destacan el TTS de 272 caballos y el Diesel TDI con 170 caballos, ambos equipados con tracción total quattro y disponibles en las dos carrocerías, coupé y roadster.
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Audi TTS y TT TDI
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales.

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Audi TTS

Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
Y también Diesel
Siguiendo la tradición del TT de primera generación y con un motor de 250 caballos ya en su gama, todo apuntaba a que en esta segunda tampoco habría versión S del TT. Sin embargo, la mayor calidad dinámica de su bastidor ha permitido a Audi ofrecer una variante S denominada TTS que, incluso, nos hace soñar con una posible RS; se lo hemos preguntado a los responsables de Audi de todas las formas posibles, pero nada, estos no la confirman… pero tampoco la desmienten. Habrá que seguir atentos. Mientras tanto con este TTS tenemos más que de sobra. Se trata de una deportiva versión, disponible en carrocería coupé o roadster, que se sitúa como la opción más “cañera” del TT, tanto por prestaciones como por comportamiento, y que ofrece de serie tracción total y la suspensión magnética Audi Magnetic Ride que, de momento, no tienen sus rivales. Emplea el mismo motor 2.0 TFSI del S3 pero retocado en numerosos puntos para conseguir los 272 caballos con garantías de fiabilidad. Son sólo 7 CV más, pero el trabajo realizado ha sido profundo: refuerzos en pistones, bielas, asientos de válvulas, apoyos de cigüeñal, lleva otros segmentos y la culata es de una nueva aleación de silicio y aluminio. Una vez reforzado, el trabajo ha consistido en incluir un turbo de mayor tamaño, tanto en la turbina como en el compresor, inyectores de mayor caudal, nuevos mapas de gestión electrónica, mejoras en la alimentación, con un intercooler y sus conductos más grandes (el aire entra en el motor un 10 por ciento más frío), y se han optimizado los colectores y la cola de escape. Si os fijáis, el trabajo realizado es demasiado profundo como para dejar este motor en exclusiva para el TTS. Con el restyling que va a sufrir el A3, todo apunta a que el S3 se podría beneficiar de este propulsor, aunque, una vez más, en la casa de Audi en Ingolstadt nos lo negaron ¿os lo creéis? Nosotros no. Comparte el bastidor del TT convencional en su variante de suspensión deportiva del S-Line. La suspensión rebaja la altura de la carrocería en 10mm (lleva los muelles acortados, estabilizadoras más rígidas, llantas de 18 pulgadas y discos de freno de 17 pulgadas) y de serie dispone de la suspensión magnética Audi Magnetic Ride, que varía la dureza de los amortiguadores a elección del conductor. También lleva tracción total quattro de serie, con la última generación del sistema Haldex, y el ESP Sport, con dos etapas: una en la que sólo se desactiva el control de tracción y otra en la que se desconecta el control de estabilidad y permanece latente para actuar en situaciones de peligro.

Una vez en marcha hay dos cosas del TTS que llaman la atención sobre las demás: el sonido y sus prestaciones. Corre mucho y tiene muy buena capacidad de recuperación, y todo ello acompañado de un sonido de escape muy deportivo pero nada molesto. Anuncia un paso de 0 a 100 km/h de tan sólo 5,2 segundos y tiene la velocidad máxima autolimitada a 250 km/h. En su estabilidad se aprecia facilidad de conducción, sobre todo si hemos equipado el coche con el cambio automático secuencial de doble embrague S-Tronic, que hace que este motor parezca eterno. Exteriormente hay cambios en la parrilla, con el radiador de una sola pieza, paragolpes, taloneras y faros (que son bixenon con luces de día con leds de serie) Lleva las pinzas de freno pintadas en negro y detrás destaca una especie de difusor trasero en la parte baja. La tapicería es en mezcla de cuero y Alcántara, los relojes de color gris con números blancos y hay inserciones de aluminio por todo el habitáculo. Los asientos son deportivos y el volante de cuero multifución. Este modelo está a la venta a partir de junio desde los 51.400 euros de la variante coupé manual a los 57.820 euros que cuesta el TTS roadster con cambio S-Tronic.
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