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Audi S3 frente a Mazda3 MPS

Quedáis formalmente invitados a nuestra fiesta. Podéis venir acompañados de potencia a raudales, prestaciones salvajes y comportamientos sorprendentes. Eso sí, sólo ponemos un requisito: hay que pasar desapercibidos. Les aseguramos que van a disfrutar.
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Audi S3 frente a Mazda3 MPS

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Los dos coches tienen en común mecánicas turboalimentadas con inyección directa, aunque no se ponen de acuerdo a la hora del tamaño, puesto que, siendo dos cuatro cilindros en línea, el Mazda cuenta con 2.261 cm3 y el Audi con 1.984 cm3. A pesar de tener menor cilindrada, el Audi anuncia 5 CV más de potencia, algo que, vistas las prestaciones, tampoco es significativo. Hemos comparado todas las mediciones de aceleración de estos dos coches entre sí y contra el resto de modelos similares del mercado y lo cierto es que están todos en un pañuelo, existiendo entre el más rápido y el más lento entre 5 y 8 décimas de segundo, es decir, nada en carretera abierta. A la hora de acelerar, el S3 es unas 2 décimas más rápido; sin embargo, en la medición de 80 a 120 km/h es el Mazda el que se lleva el gato al agua, sobre todo en quinta velocidad. A pesar de ello, no creemos que las diferencias en las prestaciones sean suficientes como para decantarse por uno u otro. Es más, en esta comparativa podrían entrar perfectamente BMW 130i y León Cupra y seguiríamos en la misma situación de igualdad; es el comportamiento el que marca las diferencias. Las aceleraciones son fulgurantes, así como las recuperaciones, mostrando una excelente capacidad de adelantamiento que hace temblar a muchos deportivos, sobre todo si cuentan con motores atmosféricos ¿Que no se lo creen? Un Porsche 911 Carrera con 325 CV pasa de 80 a 120 km/h en quinta velocidad en 7,7 segundos, es decir, 2,4 segundos más lento que el Mazda MPS, por ejemplo. Respecto al consumo, cabe destacar en ambos coches la sensibilidad al tipo de conducción, ya que la autonomía en conducción deportiva puede reducirse en más de 200 km. Aunque cuenta con mayor potencia, arrastra 100 kg más y lleva tracción total, el Audi S3 consume menos en todas las mediciones. Es aquí donde se nota la mayor cilindrada del japonés. Eso sí, la diferencia tampoco debería tenerse muy en cuenta, puesto que de media se establece en 3 décimas de litro cada 100 km.

La principal diferencia de comportamiento se debe a que el Audi recurre al tradicional sistema de tracción total quattro y el Mazda es un tracción delantera, eso sí, con un autoblocante Super LSD –es un autoblocante mecánico tipo cono y tarado al 28% de la marca GKN-. Este sistema, que también llevan el 6 MPS, RX8 y MX5, emula a un Torsen convencional de manera económica, puesto que se apoya en la actuación de la electrónica del control de tracción y estabilidad, incluyendo parámetros como el giro del volante –actúa sobre la alimentación en función del ángulo de giro del volante-. Los dos son coches potentes cuyo peso ronda la tonelada y media, por lo que el hecho de contar en el S3 con la tracción total para repartir tanta potencia es un plus y eso, como era de esperar, se nota, no porque el japonés vaya mal, sino porque el Audi va mejor, mucho mejor. Sobre asfalto seco ambos modelos pueden llegar a rodar muy rápido; cuando buscamos el límite de los bastidores en un tramo revirado, apenas hay diferencia de tiempo pero sí de comportamiento. Nos ha sorprendido el Mazda, puesto que, a pesar de contar con tanta caballería delante, su capacidad de tracción es muy buena; obliga a dosificar el acelerador hasta tal punto que, para ir rápido, haya que practicar “conducción Diesel”, aprovechando los excelentes bajos del motor con marchas largas. Cuando se acelera a la salida de curvas lentas, el binomio autoblocante/control de tracción mete al “morro” ligeramente dentro de la curva antes de comenzar el subviraje. Si tenemos en cuenta esta característica, no hay problema, pero, si nos pasamos con el acelerador, la pérdida de tracción será enorme. El control de tracción está continuamente funcionando. En cambio, en el Audi es mucho más fácil. Para ir incluso algo más rápido en el mismo “tramo” sólo hay que conducir. Permite abrir gas muy pronto y apenas se mueve. De hecho, nos ha parecido uno de los coches con mejor estabilidad de los que han pasado por nuestras manos últimamente. Es realmente bueno. Eso sí, cuenta con la suspensión ligeramente más firme de los dos, aunque, curiosamente, es en el Mazda donde, siendo más blando, más se transmiten las irregularidades del asfalto. Hasta ahora hemos hablado de asfalto seco, porque cuando llueve… el S3 es el coche. No sólo transmite mayor seguridad con independencia de la velocidad, sino que además permite rodar rápido, mientras que el MPS se convierte en un coche del que sólo puedes utilizar un pequeño porcentaje de sus posibilidades. Los dos coches tienen en común mecánicas turboalimentadas con inyección directa, aunque no se ponen de acuerdo a la hora del tamaño, puesto que, siendo dos cuatro cilindros en línea, el Mazda cuenta con 2.261 cm3 y el Audi con 1.984 cm3. A pesar de tener menor cilindrada, el Audi anuncia 5 CV más de potencia, algo que, vistas las prestaciones, tampoco es significativo. Hemos comparado todas las mediciones de aceleración de estos dos coches entre sí y contra el resto de modelos similares del mercado y lo cierto es que están todos en un pañuelo, existiendo entre el más rápido y el más lento entre 5 y 8 décimas de segundo, es decir, nada en carretera abierta. A la hora de acelerar, el S3 es unas 2 décimas más rápido; sin embargo, en la medición de 80 a 120 km/h es el Mazda el que se lleva el gato al agua, sobre todo en quinta velocidad. A pesar de ello, no creemos que las diferencias en las prestaciones sean suficientes como para decantarse por uno u otro. Es más, en esta comparativa podrían entrar perfectamente BMW 130i y León Cupra y seguiríamos en la misma situación de igualdad; es el comportamiento el que marca las diferencias. Las aceleraciones son fulgurantes, así como las recuperaciones, mostrando una excelente capacidad de adelantamiento que hace temblar a muchos deportivos, sobre todo si cuentan con motores atmosféricos ¿Que no se lo creen? Un Porsche 911 Carrera con 325 CV pasa de 80 a 120 km/h en quinta velocidad en 7,7 segundos, es decir, 2,4 segundos más lento que el Mazda MPS, por ejemplo. Respecto al consumo, cabe destacar en ambos coches la sensibilidad al tipo de conducción, ya que la autonomía en conducción deportiva puede reducirse en más de 200 km. Aunque cuenta con mayor potencia, arrastra 100 kg más y lleva tracción total, el Audi S3 consume menos en todas las mediciones. Es aquí donde se nota la mayor cilindrada del japonés. Eso sí, la diferencia tampoco debería tenerse muy en cuenta, puesto que de media se establece en 3 décimas de litro cada 100 km.

La principal diferencia de comportamiento se debe a que el Audi recurre al tradicional sistema de tracción total quattro y el Mazda es un tracción delantera, eso sí, con un autoblocante Super LSD –es un autoblocante mecánico tipo cono y tarado al 28% de la marca GKN-. Este sistema, que también llevan el 6 MPS, RX8 y MX5, emula a un Torsen convencional de manera económica, puesto que se apoya en la actuación de la electrónica del control de tracción y estabilidad, incluyendo parámetros como el giro del volante –actúa sobre la alimentación en función del ángulo de giro del volante-. Los dos son coches potentes cuyo peso ronda la tonelada y media, por lo que el hecho de contar en el S3 con la tracción total para repartir tanta potencia es un plus y eso, como era de esperar, se nota, no porque el japonés vaya mal, sino porque el Audi va mejor, mucho mejor. Sobre asfalto seco ambos modelos pueden llegar a rodar muy rápido; cuando buscamos el límite de los bastidores en un tramo revirado, apenas hay diferencia de tiempo pero sí de comportamiento. Nos ha sorprendido el Mazda, puesto que, a pesar de contar con tanta caballería delante, su capacidad de tracción es muy buena; obliga a dosificar el acelerador hasta tal punto que, para ir rápido, haya que practicar “conducción Diesel”, aprovechando los excelentes bajos del motor con marchas largas. Cuando se acelera a la salida de curvas lentas, el binomio autoblocante/control de tracción mete al “morro” ligeramente dentro de la curva antes de comenzar el subviraje. Si tenemos en cuenta esta característica, no hay problema, pero, si nos pasamos con el acelerador, la pérdida de tracción será enorme. El control de tracción está continuamente funcionando. En cambio, en el Audi es mucho más fácil. Para ir incluso algo más rápido en el mismo “tramo” sólo hay que conducir. Permite abrir gas muy pronto y apenas se mueve. De hecho, nos ha parecido uno de los coches con mejor estabilidad de los que han pasado por nuestras manos últimamente. Es realmente bueno. Eso sí, cuenta con la suspensión ligeramente más firme de los dos, aunque, curiosamente, es en el Mazda donde, siendo más blando, más se transmiten las irregularidades del asfalto. Hasta ahora hemos hablado de asfalto seco, porque cuando llueve… el S3 es el coche. No sólo transmite mayor seguridad con independencia de la velocidad, sino que además permite rodar rápido, mientras que el MPS se convierte en un coche del que sólo puedes utilizar un pequeño porcentaje de sus posibilidades. Los dos coches tienen en común mecánicas turboalimentadas con inyección directa, aunque no se ponen de acuerdo a la hora del tamaño, puesto que, siendo dos cuatro cilindros en línea, el Mazda cuenta con 2.261 cm3 y el Audi con 1.984 cm3. A pesar de tener menor cilindrada, el Audi anuncia 5 CV más de potencia, algo que, vistas las prestaciones, tampoco es significativo. Hemos comparado todas las mediciones de aceleración de estos dos coches entre sí y contra el resto de modelos similares del mercado y lo cierto es que están todos en un pañuelo, existiendo entre el más rápido y el más lento entre 5 y 8 décimas de segundo, es decir, nada en carretera abierta. A la hora de acelerar, el S3 es unas 2 décimas más rápido; sin embargo, en la medición de 80 a 120 km/h es el Mazda el que se lleva el gato al agua, sobre todo en quinta velocidad. A pesar de ello, no creemos que las diferencias en las prestaciones sean suficientes como para decantarse por uno u otro. Es más, en esta comparativa podrían entrar perfectamente BMW 130i y León Cupra y seguiríamos en la misma situación de igualdad; es el comportamiento el que marca las diferencias. Las aceleraciones son fulgurantes, así como las recuperaciones, mostrando una excelente capacidad de adelantamiento que hace temblar a muchos deportivos, sobre todo si cuentan con motores atmosféricos ¿Que no se lo creen? Un Porsche 911 Carrera con 325 CV pasa de 80 a 120 km/h en quinta velocidad en 7,7 segundos, es decir, 2,4 segundos más lento que el Mazda MPS, por ejemplo. Respecto al consumo, cabe destacar en ambos coches la sensibilidad al tipo de conducción, ya que la autonomía en conducción deportiva puede reducirse en más de 200 km. Aunque cuenta con mayor potencia, arrastra 100 kg más y lleva tracción total, el Audi S3 consume menos en todas las mediciones. Es aquí donde se nota la mayor cilindrada del japonés. Eso sí, la diferencia tampoco debería tenerse muy en cuenta, puesto que de media se establece en 3 décimas de litro cada 100 km.

La principal diferencia de comportamiento se debe a que el Audi recurre al tradicional sistema de tracción total quattro y el Mazda es un tracción delantera, eso sí, con un autoblocante Super LSD –es un autoblocante mecánico tipo cono y tarado al 28% de la marca GKN-. Este sistema, que también llevan el 6 MPS, RX8 y MX5, emula a un Torsen convencional de manera económica, puesto que se apoya en la actuación de la electrónica del control de tracción y estabilidad, incluyendo parámetros como el giro del volante –actúa sobre la alimentación en función del ángulo de giro del volante-. Los dos son coches potentes cuyo peso ronda la tonelada y media, por lo que el hecho de contar en el S3 con la tracción total para repartir tanta potencia es un plus y eso, como era de esperar, se nota, no porque el japonés vaya mal, sino porque el Audi va mejor, mucho mejor. Sobre asfalto seco ambos modelos pueden llegar a rodar muy rápido; cuando buscamos el límite de los bastidores en un tramo revirado, apenas hay diferencia de tiempo pero sí de comportamiento. Nos ha sorprendido el Mazda, puesto que, a pesar de contar con tanta caballería delante, su capacidad de tracción es muy buena; obliga a dosificar el acelerador hasta tal punto que, para ir rápido, haya que practicar “conducción Diesel”, aprovechando los excelentes bajos del motor con marchas largas. Cuando se acelera a la salida de curvas lentas, el binomio autoblocante/control de tracción mete al “morro” ligeramente dentro de la curva antes de comenzar el subviraje. Si tenemos en cuenta esta característica, no hay problema, pero, si nos pasamos con el acelerador, la pérdida de tracción será enorme. El control de tracción está continuamente funcionando. En cambio, en el Audi es mucho más fácil. Para ir incluso algo más rápido en el mismo “tramo” sólo hay que conducir. Permite abrir gas muy pronto y apenas se mueve. De hecho, nos ha parecido uno de los coches con mejor estabilidad de los que han pasado por nuestras manos últimamente. Es realmente bueno. Eso sí, cuenta con la suspensión ligeramente más firme de los dos, aunque, curiosamente, es en el Mazda donde, siendo más blando, más se transmiten las irregularidades del asfalto. Hasta ahora hemos hablado de asfalto seco, porque cuando llueve… el S3 es el coche. No sólo transmite mayor seguridad con independencia de la velocidad, sino que además permite rodar rápido, mientras que el MPS se convierte en un coche del que sólo puedes utilizar un pequeño porcentaje de sus posibilidades. Los dos coches tienen en común mecánicas turboalimentadas con inyección directa, aunque no se ponen de acuerdo a la hora del tamaño, puesto que, siendo dos cuatro cilindros en línea, el Mazda cuenta con 2.261 cm3 y el Audi con 1.984 cm3. A pesar de tener menor cilindrada, el Audi anuncia 5 CV más de potencia, algo que, vistas las prestaciones, tampoco es significativo. Hemos comparado todas las mediciones de aceleración de estos dos coches entre sí y contra el resto de modelos similares del mercado y lo cierto es que están todos en un pañuelo, existiendo entre el más rápido y el más lento entre 5 y 8 décimas de segundo, es decir, nada en carretera abierta. A la hora de acelerar, el S3 es unas 2 décimas más rápido; sin embargo, en la medición de 80 a 120 km/h es el Mazda el que se lleva el gato al agua, sobre todo en quinta velocidad. A pesar de ello, no creemos que las diferencias en las prestaciones sean suficientes como para decantarse por uno u otro. Es más, en esta comparativa podrían entrar perfectamente BMW 130i y León Cupra y seguiríamos en la misma situación de igualdad; es el comportamiento el que marca las diferencias. Las aceleraciones son fulgurantes, así como las recuperaciones, mostrando una excelente capacidad de adelantamiento que hace temblar a muchos deportivos, sobre todo si cuentan con motores atmosféricos ¿Que no se lo creen? Un Porsche 911 Carrera con 325 CV pasa de 80 a 120 km/h en quinta velocidad en 7,7 segundos, es decir, 2,4 segundos más lento que el Mazda MPS, por ejemplo. Respecto al consumo, cabe destacar en ambos coches la sensibilidad al tipo de conducción, ya que la autonomía en conducción deportiva puede reducirse en más de 200 km. Aunque cuenta con mayor potencia, arrastra 100 kg más y lleva tracción total, el Audi S3 consume menos en todas las mediciones. Es aquí donde se nota la mayor cilindrada del japonés. Eso sí, la diferencia tampoco debería tenerse muy en cuenta, puesto que de media se establece en 3 décimas de litro cada 100 km.

La principal diferencia de comportamiento se debe a que el Audi recurre al tradicional sistema de tracción total quattro y el Mazda es un tracción delantera, eso sí, con un autoblocante Super LSD –es un autoblocante mecánico tipo cono y tarado al 28% de la marca GKN-. Este sistema, que también llevan el 6 MPS, RX8 y MX5, emula a un Torsen convencional de manera económica, puesto que se apoya en la actuación de la electrónica del control de tracción y estabilidad, incluyendo parámetros como el giro del volante –actúa sobre la alimentación en función del ángulo de giro del volante-. Los dos son coches potentes cuyo peso ronda la tonelada y media, por lo que el hecho de contar en el S3 con la tracción total para repartir tanta potencia es un plus y eso, como era de esperar, se nota, no porque el japonés vaya mal, sino porque el Audi va mejor, mucho mejor. Sobre asfalto seco ambos modelos pueden llegar a rodar muy rápido; cuando buscamos el límite de los bastidores en un tramo revirado, apenas hay diferencia de tiempo pero sí de comportamiento. Nos ha sorprendido el Mazda, puesto que, a pesar de contar con tanta caballería delante, su capacidad de tracción es muy buena; obliga a dosificar el acelerador hasta tal punto que, para ir rápido, haya que practicar “conducción Diesel”, aprovechando los excelentes bajos del motor con marchas largas. Cuando se acelera a la salida de curvas lentas, el binomio autoblocante/control de tracción mete al “morro” ligeramente dentro de la curva antes de comenzar el subviraje. Si tenemos en cuenta esta característica, no hay problema, pero, si nos pasamos con el acelerador, la pérdida de tracción será enorme. El control de tracción está continuamente funcionando. En cambio, en el Audi es mucho más fácil. Para ir incluso algo más rápido en el mismo “tramo” sólo hay que conducir. Permite abrir gas muy pronto y apenas se mueve. De hecho, nos ha parecido uno de los coches con mejor estabilidad de los que han pasado por nuestras manos últimamente. Es realmente bueno. Eso sí, cuenta con la suspensión ligeramente más firme de los dos, aunque, curiosamente, es en el Mazda donde, siendo más blando, más se transmiten las irregularidades del asfalto. Hasta ahora hemos hablado de asfalto seco, porque cuando llueve… el S3 es el coche. No sólo transmite mayor seguridad con independencia de la velocidad, sino que además permite rodar rápido, mientras que el MPS se convierte en un coche del que sólo puedes utilizar un pequeño porcentaje de sus posibilidades.

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