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Audi Q7 3.6 FSI quattro

La tercera versión del Q7 está impulsada por un V6 de inyección directa de gasolina que intenta transmitir cierto carácter deportivo al SUV germano, pero sin llegar al nivel del 4.2 FSI.
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Audi Q7 3.6 FSI quattro
Desde el ralentí ya muestra muchas ganas de subir vueltas, con un empuje contundente que va creciendo progresivamente y sin desfallecer a medida que acelera hasta 6.600 rpm, momento en el que la caja automática pasa a la siguiente marcha, unas 200 vueltas antes de la zona roja.

El funcionamiento es agradable, aunque en combinación con el cambio Tiptronic en determinadas situaciones no es todo lo refinado que cabría esperar, sobre todo cuando se utiliza el modo secuencial para reducir. Por lo demás no puede haber queja alguna.

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El comportamiento de esta versión se beneficia del menor peso de este motor, que libera al tren delantero de parte de su trabajo, mejora la distribución de masas y favorece la agilidad general del conjunto, una cualidad que desde el momento de su lanzamiento ha sido muy alabada en el Q7.

Al ser esta versión algo menos pesada, su capacidad para desenvolverse en tramos virados es más destacable todavía que en sus hermanos de gama, al menos si, como en el caso de nuestra unidad de pruebas, lleva equipada suspensión neumática y unas descomunales llantas y neumáticos opcionales de la medida 275/45 ZR 20.

En curvas rápidas también deja el listón muy alto, ya que logra un gran aplomo y la carrocería apenas balancea, lo que permite un ritmo muy elevado. También sorprende la potencia de frenado, a la altura de las circunstancias.

En campo la cualidad más destacable es el confort de marcha que ofrece, con una comodidad de suspensiones absoluta, capaz de filtrar sin problemas los pequeños baches, algo que invita a recorrer muchos kilómetros por pistas disfrutando al volante.

Precisamente en estas circunstancias es donde se aprecia mejor el acoplamiento del nuevo motor y la transmisión automática, que combinan a la perfección.

Del resto de cualidades del coche ya hemos hablado bastante en repetidas ocasiones, por lo que no entraremos en detalle. Es un modelo más prestacional que su homónimo TDI y con unos consumos razonables para su tamaño siempre y cuando seamos moderados con el acelerador.

Ahora le queda el difícil reto de convencer a un público cada vez más acostumbrado al gasóleo.

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