Publicidad

Audi Q7 3.6 FSI quattro

La tercera versión del Q7 está impulsada por un V6 de inyección directa de gasolina que intenta transmitir cierto carácter deportivo al SUV germano, pero sin llegar al nivel del 4.2 FSI.
-
Audi Q7 3.6 FSI quattro
Aunque en este tipo de automóviles la lógica nos dice que es más recomendable decantarse por una moderna mecánica Diesel, no podía faltar en la gama del Q7 un propulsor de gasolina escalonado por debajo del 4.2 FSI de 350 CV.

Para ello se ha recurrido a un V6 que ya hizo su aparición en el VW Touareg y que, en una variante algo más picante, también se encarga de impulsar al Passat R36.

Galería relacionada

q7 extendida

Se trata de un 3,6 litros con sistema de inyección directa, capaz de ofrecer 280 CV a 6.200 vueltas. Su arquitectura es en forma de V estrecha, con un ángulo entre sus bancadas de 10,6º, que es todavía menor que el del más conocido 3.2 V6 que equipan otros modelos de la marca alemana. Gracias a ello es muy compacto.

Cuenta con sistema de distribución de calado variable y con árboles de levas movidos por cadenas, así como con un accionamiento sin fricción de las válvulas por medio de balancines flotantes de rodillo con compensación hidráulica. Es un motor brillante, de aspiraciones y sonido deportivos, pero que en un modelo con semejante tonelaje no resulta impresionante, ni se puede disfrutar al 100%. No obstante, se defiende bastante bien y no resulta soso, aunque en caso de necesitar una aceleración significativa, por ejemplo, para un adelantamiento, suele ser obligado reducir un par de marchas, ya que es en la zona alta del cuentavueltas donde mejor puede hacer frente a los 2.460 kg que pesa el coche. Tampoco le falta fuerza a pocas vueltas para poder circular en marchas largas de manera sosegada, de hecho, el par máximo anunciado es de 36,73 mkg. Es una cifra notable, pero lo mejor de todo es que está disponible entre 2.500 y 5.000 rpm, un margen muy amplio que demuestra la alta tecnología empleada en este bloque.

Aunque en este tipo de automóviles la lógica nos dice que es más recomendable decantarse por una moderna mecánica Diesel, no podía faltar en la gama del Q7 un propulsor de gasolina escalonado por debajo del 4.2 FSI de 350 CV.

Para ello se ha recurrido a un V6 que ya hizo su aparición en el VW Touareg y que, en una variante algo más picante, también se encarga de impulsar al Passat R36. Se trata de un 3,6 litros con sistema de inyección directa, capaz de ofrecer 280 CV a 6.200 vueltas. Su arquitectura es en forma de V estrecha, con un ángulo entre sus bancadas de 10,6º, que es todavía menor que el del más conocido 3.2 V6 que equipan otros modelos de la marca alemana. Gracias a ello es muy compacto.

Cuenta con sistema de distribución de calado variable y con árboles de levas movidos por cadenas, así como con un accionamiento sin fricción de las válvulas por medio de balancines flotantes de rodillo con compensación hidráulica. Es un motor brillante, de aspiraciones y sonido deportivos, pero que en un modelo con semejante tonelaje no resulta impresionante, ni se puede disfrutar al 100%. No obstante, se defiende bastante bien y no resulta soso, aunque en caso de necesitar una aceleración significativa, por ejemplo, para un adelantamiento, suele ser obligado reducir un par de marchas, ya que es en la zona alta del cuentavueltas donde mejor puede hacer frente a los 2.460 kg que pesa el coche. Tampoco le falta fuerza a pocas vueltas para poder circular en marchas largas de manera sosegada, de hecho, el par máximo anunciado es de 36,73 mkg. Es una cifra notable, pero lo mejor de todo es que está disponible entre 2.500 y 5.000 rpm, un margen muy amplio que demuestra la alta tecnología empleada en este bloque.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.