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Audi A8: coherencia

Con un diseño suficientemente vanguardista en el plano estético, desde que en 2005 se adoptó la nueva parrilla delantera, no se ha considerado necesario llevar a cabo profundos cambios en el nuevo A8, que sí presenta modificaciones interesantes en otros aspectos de su configuración.
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Audi A8: coherencia
Decíamos que el aspecto visual era el que menos cambios había experimentado y es que, salvo ligeros retoques de matiz en la calandra delantera, las nuevas ópticas posteriores y la forma de los escapes, sólo los más observadores serán capaces de distinguir el nuevo Audi A8 del anterior. Pequeños detalles en la parrilla delantera permiten identificar los motores que lleva la unidad en cuestión. Así, los equipados con motores V6 llevan la parrilla en negro mate, los V8 muestran unos adornos cromados y el W12 lleva las láminas que forman el panal de abeja dobles. Una manera de personalizar las mecánicas original y discreta.

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En lo que se refiere al chasis, se ha trabajado en la puesta a punto de la suspensión neumática, modificando tanto el tiempo de respuesta de los conjuntos neumáticos como su tarado básico, lo que hace ahora al sistema más sensible a las pequeñas irregularidades del asfalto y, como consecuencia, le confiere una mayor capacidad de reacción. También se han modificado las leyes de la amortiguación variable –con nuevas juntas y válvulas también retocadas– y se han sustituido algunos de los anclajes. Básicamente el objetivo buscado es obtener un mayor grado de confort en todo tipo de terrenos, mejorando la calidad de rodadura y, además, también se ha conseguido un comportamiento más eficaz en curva.

En este mismo sentido se ha trabajado en la dirección, que mantiene su condición de asistencia variable en función de la velocidad, pero a la que se ha retocado la desmultiplicación para hacerla más directa, lo que permite una respuesta más inmediata a las órdenes del conductor. Junto con el chasis, e incluso en mayor medida, las modificaciones en el interior y en la carrocería son, posiblemente, en las que más hincapié han puesto los responsables de diseño. Se trataba de obtener el habitáculo más silencioso de la categoría y afirman haberlo conseguido, cosa menos demostrable al depender de criterios menos objetivos y mensurables. Lo que no se puede negar es la intención. Se ha incorporado una lámina insonorizante en las ventanillas, se ha sustituido todo el revestimiento interior utilizando material fonoabsorbente, se ha optimizado el ajuste de puertas y ventanillas, y para redondear el panorama se ha contado con la colaboración de Bang & Olufsen para la realización del equipo de sonido. El nuevo A8 dispone de múltiples ayudas a la conducción; además del control de velocidad con radar de alcance, se incorporan el Side Assist y el Lane Assist. El primero nos avisa de la presencia de vehículos que se acercan por el ángulo muerto –mediante destellos luminosos de leds en el espejo retrovisor–, y el segundo nos previene de un cambio involuntario de carril mediante vibraciones en el volante. Como puede comprobarse, a pesar de las apariencias, el nuevo Audi A8 muestra una significativa evolución en el plano técnico y un salto cualitativo importante que, aunque no es habitual, no está acompañado de un cambio estético notable. Ya se comercializa y las primeras unidades empezarán a entregarse en este mes de septiembre. Decíamos que el aspecto visual era el que menos cambios había experimentado y es que, salvo ligeros retoques de matiz en la calandra delantera, las nuevas ópticas posteriores y la forma de los escapes, sólo los más observadores serán capaces de distinguir el nuevo Audi A8 del anterior. Pequeños detalles en la parrilla delantera permiten identificar los motores que lleva la unidad en cuestión. Así, los equipados con motores V6 llevan la parrilla en negro mate, los V8 muestran unos adornos cromados y el W12 lleva las láminas que forman el panal de abeja dobles. Una manera de personalizar las mecánicas original y discreta. En lo que se refiere al chasis, se ha trabajado en la puesta a punto de la suspensión neumática, modificando tanto el tiempo de respuesta de los conjuntos neumáticos como su tarado básico, lo que hace ahora al sistema más sensible a las pequeñas irregularidades del asfalto y, como consecuencia, le confiere una mayor capacidad de reacción. También se han modificado las leyes de la amortiguación variable –con nuevas juntas y válvulas también retocadas– y se han sustituido algunos de los anclajes. Básicamente el objetivo buscado es obtener un mayor grado de confort en todo tipo de terrenos, mejorando la calidad de rodadura y, además, también se ha conseguido un comportamiento más eficaz en curva.

En este mismo sentido se ha trabajado en la dirección, que mantiene su condición de asistencia variable en función de la velocidad, pero a la que se ha retocado la desmultiplicación para hacerla más directa, lo que permite una respuesta más inmediata a las órdenes del conductor. Junto con el chasis, e incluso en mayor medida, las modificaciones en el interior y en la carrocería son, posiblemente, en las que más hincapié han puesto los responsables de diseño. Se trataba de obtener el habitáculo más silencioso de la categoría y afirman haberlo conseguido, cosa menos demostrable al depender de criterios menos objetivos y mensurables. Lo que no se puede negar es la intención. Se ha incorporado una lámina insonorizante en las ventanillas, se ha sustituido todo el revestimiento interior utilizando material fonoabsorbente, se ha optimizado el ajuste de puertas y ventanillas, y para redondear el panorama se ha contado con la colaboración de Bang & Olufsen para la realización del equipo de sonido. El nuevo A8 dispone de múltiples ayudas a la conducción; además del control de velocidad con radar de alcance, se incorporan el Side Assist y el Lane Assist. El primero nos avisa de la presencia de vehículos que se acercan por el ángulo muerto –mediante destellos luminosos de leds en el espejo retrovisor–, y el segundo nos previene de un cambio involuntario de carril mediante vibraciones en el volante. Como puede comprobarse, a pesar de las apariencias, el nuevo Audi A8 muestra una significativa evolución en el plano técnico y un salto cualitativo importante que, aunque no es habitual, no está acompañado de un cambio estético notable. Ya se comercializa y las primeras unidades empezarán a entregarse en este mes de septiembre. Decíamos que el aspecto visual era el que menos cambios había experimentado y es que, salvo ligeros retoques de matiz en la calandra delantera, las nuevas ópticas posteriores y la forma de los escapes, sólo los más observadores serán capaces de distinguir el nuevo Audi A8 del anterior. Pequeños detalles en la parrilla delantera permiten identificar los motores que lleva la unidad en cuestión. Así, los equipados con motores V6 llevan la parrilla en negro mate, los V8 muestran unos adornos cromados y el W12 lleva las láminas que forman el panal de abeja dobles. Una manera de personalizar las mecánicas original y discreta. En lo que se refiere al chasis, se ha trabajado en la puesta a punto de la suspensión neumática, modificando tanto el tiempo de respuesta de los conjuntos neumáticos como su tarado básico, lo que hace ahora al sistema más sensible a las pequeñas irregularidades del asfalto y, como consecuencia, le confiere una mayor capacidad de reacción. También se han modificado las leyes de la amortiguación variable –con nuevas juntas y válvulas también retocadas– y se han sustituido algunos de los anclajes. Básicamente el objetivo buscado es obtener un mayor grado de confort en todo tipo de terrenos, mejorando la calidad de rodadura y, además, también se ha conseguido un comportamiento más eficaz en curva.

En este mismo sentido se ha trabajado en la dirección, que mantiene su condición de asistencia variable en función de la velocidad, pero a la que se ha retocado la desmultiplicación para hacerla más directa, lo que permite una respuesta más inmediata a las órdenes del conductor. Junto con el chasis, e incluso en mayor medida, las modificaciones en el interior y en la carrocería son, posiblemente, en las que más hincapié han puesto los responsables de diseño. Se trataba de obtener el habitáculo más silencioso de la categoría y afirman haberlo conseguido, cosa menos demostrable al depender de criterios menos objetivos y mensurables. Lo que no se puede negar es la intención. Se ha incorporado una lámina insonorizante en las ventanillas, se ha sustituido todo el revestimiento interior utilizando material fonoabsorbente, se ha optimizado el ajuste de puertas y ventanillas, y para redondear el panorama se ha contado con la colaboración de Bang & Olufsen para la realización del equipo de sonido. El nuevo A8 dispone de múltiples ayudas a la conducción; además del control de velocidad con radar de alcance, se incorporan el Side Assist y el Lane Assist. El primero nos avisa de la presencia de vehículos que se acercan por el ángulo muerto –mediante destellos luminosos de leds en el espejo retrovisor–, y el segundo nos previene de un cambio involuntario de carril mediante vibraciones en el volante. Como puede comprobarse, a pesar de las apariencias, el nuevo Audi A8 muestra una significativa evolución en el plano técnico y un salto cualitativo importante que, aunque no es habitual, no está acompañado de un cambio estético notable. Ya se comercializa y las primeras unidades empezarán a entregarse en este mes de septiembre. Decíamos que el aspecto visual era el que menos cambios había experimentado y es que, salvo ligeros retoques de matiz en la calandra delantera, las nuevas ópticas posteriores y la forma de los escapes, sólo los más observadores serán capaces de distinguir el nuevo Audi A8 del anterior. Pequeños detalles en la parrilla delantera permiten identificar los motores que lleva la unidad en cuestión. Así, los equipados con motores V6 llevan la parrilla en negro mate, los V8 muestran unos adornos cromados y el W12 lleva las láminas que forman el panal de abeja dobles. Una manera de personalizar las mecánicas original y discreta. En lo que se refiere al chasis, se ha trabajado en la puesta a punto de la suspensión neumática, modificando tanto el tiempo de respuesta de los conjuntos neumáticos como su tarado básico, lo que hace ahora al sistema más sensible a las pequeñas irregularidades del asfalto y, como consecuencia, le confiere una mayor capacidad de reacción. También se han modificado las leyes de la amortiguación variable –con nuevas juntas y válvulas también retocadas– y se han sustituido algunos de los anclajes. Básicamente el objetivo buscado es obtener un mayor grado de confort en todo tipo de terrenos, mejorando la calidad de rodadura y, además, también se ha conseguido un comportamiento más eficaz en curva.

En este mismo sentido se ha trabajado en la dirección, que mantiene su condición de asistencia variable en función de la velocidad, pero a la que se ha retocado la desmultiplicación para hacerla más directa, lo que permite una respuesta más inmediata a las órdenes del conductor. Junto con el chasis, e incluso en mayor medida, las modificaciones en el interior y en la carrocería son, posiblemente, en las que más hincapié han puesto los responsables de diseño. Se trataba de obtener el habitáculo más silencioso de la categoría y afirman haberlo conseguido, cosa menos demostrable al depender de criterios menos objetivos y mensurables. Lo que no se puede negar es la intención. Se ha incorporado una lámina insonorizante en las ventanillas, se ha sustituido todo el revestimiento interior utilizando material fonoabsorbente, se ha optimizado el ajuste de puertas y ventanillas, y para redondear el panorama se ha contado con la colaboración de Bang & Olufsen para la realización del equipo de sonido. El nuevo A8 dispone de múltiples ayudas a la conducción; además del control de velocidad con radar de alcance, se incorporan el Side Assist y el Lane Assist. El primero nos avisa de la presencia de vehículos que se acercan por el ángulo muerto –mediante destellos luminosos de leds en el espejo retrovisor–, y el segundo nos previene de un cambio involuntario de carril mediante vibraciones en el volante. Como puede comprobarse, a pesar de las apariencias, el nuevo Audi A8 muestra una significativa evolución en el plano técnico y un salto cualitativo importante que, aunque no es habitual, no está acompañado de un cambio estético notable. Ya se comercializa y las primeras unidades empezarán a entregarse en este mes de septiembre.
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