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Audi A5 3.2 FSI frente a BMW 335i coupé

Da igual los modelos, mientras sea una comparativa Audi/BMW, la rivalidad está servida. Con estos dos coches Audi y BMW emplean dos formas muy distintas para llegar a un mismo fin: tener el mejor coupé deportivo del segmento; os anticipamos que las dos marcas lo consiguen, eso sí, cada una apuntando a un cliente muy distinto ¿cuál es el tuyo?
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Audi A5 3.2 FSI frente a BMW 335i coupé
No nos olvidamos que en esta pugna por ser el mejor, hay un tercero, el Mercedes CLK. Su veteranía –la nueva generación llega en 2009– le deja en otro nivel distinto al de estos dos modernos coupés de Audi y BMW, que disponen de la última tecnología de cada casa. Con un presupuesto base de 50.000 euros –que luego aumentará por culpa de los extras en los dos casos-, Audi ofrece su A5 con el motor de seis cilindros 3.2 FSI de 265 caballos y una extraordinaria caja de cambios automática Multitronic. Con similar presupuesto, en BMW podemos optar por el 335i coupé de 306 caballos y cambio manual.
“Por potencia o nivel de prestaciones que generan, los 306 CV del BMW –331 CV según nuestras mediciones- rivalizarían directamente con los 354 CV del S5, aunque los 61.800 euros que cuesta este último lo alejan bastante. En cambio, si en BMW optamos por los 272 CV del 330i, que sería a priori la opción lógica, éste tendría su precio de partida y potencia más cercanas a las del A5 3.2, sí, pero dadas las mejores prestaciones de este último, hemos creído más conveniente enfrentarlo a un escalón superior, el 335i y su excelente motor biturbo. Veremos qué pasa.” Así, estamos enfrentando el confort deportivo de un automático contra la potencia salvaje y el tacto dinámico de uno de los mejores BMW de su historia, que incluso se atreve a poner contra las cuerdas al mismísimo M3. Como veremos a continuación, cada uno sigue su propio camino o, mejor dicho, cada marca tiene su propia forma de entender este tipo de coches, pero las dos coinciden también en muchos aspectos; para empezar, se trata de dos coupés basados en sus respectivas berlinas medias: el A4 de nueva generación y la Serie 3, con las que comparten bastidor, batalla, tecnología y propulsores. Los dos apuestan por una estética cautivadora, que vuelve cabezas a su paso y provoca deseo. Son coches muy emocionales, de cuatro plazas, con generoso maletero, elevado nivel de prestaciones y aptitudes deportivas. Desde ya te garantizamos que quedarás encantado con cualquiera de los dos coches que te compres, puesto que tanto la tecnología como la calidad o el tacto de estos dos coupés premium, son de lo mejor del mercado. Sólo hay que tener en cuenta dos cosas: el confort y las sensaciones. Teniendo claro que los dos son deportivos, si apuestas por la primera, el confort, no sigas leyendo y cómprate el Audi, en cambio, si lo que deseas es sentir constantemente que llevas un deportivo, el BMW será tu opción correcta; veamos porqué. Si nos olvidamos del motor y nos centramos en el comportamiento, para el día a día hay un claro vencedor: el Audi. Aunque es firme de suspensiones, ofrece un confort mucho más alto que el del BMW, que transmite a sus ocupantes la dureza de un deportivo de verdad. Sobre asfalto en buenas condiciones y a velocidad moderada, apenas se aprecia, pero basta un simple bache para que cualquiera de los ocupantes, a excepción del conductor, se queje de dureza, hasta el punto que si hay muchos, esta firmeza obliga a bajar el ritmo considerablemente.

Esta característica, común a los deportivos de altas prestaciones, no sería una desventaja si no fuese porque en el A5 esto no ocurre. Sin ser menos efectivo, absorbe mucho mejor las irregularidades del terreno y cansa menos, mucho menos. A la hora de entregar la potencia al suelo desde parado, encontramos cierta dificultad para dosificarla en el Audi; el excelente aprovechamiento del par que la caja Multitronic permite, juega en su contra a la hora de comenzar la marcha, sobre todo si el firme es resbaladizo –o las rayas de un paso de peatones, por ejemplo-, por lo que no es de extrañar que a la tranquila salida de un semáforo veamos como el control de tracción actúa, sin mayores consecuencias. Una vez en marcha no hay problema. En el 335i esto no ocurre. Su propulsión trasera ayuda al conductor a dosificar mejor el par cuando se inicia la marcha. Eso sí, si lo que se quiere es guerra, los 306 caballos salen a relucir en forma de un ligero deslizamiento trasero, que el control de tracción corrige sin problemas de seguridad.
Comportamiento y motores
Vida interior
No nos olvidamos que en esta pugna por ser el mejor, hay un tercero, el Mercedes CLK. Su veteranía –la nueva generación llega en 2009– le deja en otro nivel distinto al de estos dos modernos coupés de Audi y BMW, que disponen de la última tecnología de cada casa. Con un presupuesto base de 50.000 euros –que luego aumentará por culpa de los extras en los dos casos-, Audi ofrece su A5 con el motor de seis cilindros 3.2 FSI de 265 caballos y una extraordinaria caja de cambios automática Multitronic. Con similar presupuesto, en BMW podemos optar por el 335i coupé de 306 caballos y cambio manual. “Por potencia o nivel de prestaciones que generan, los 306 CV del BMW –331 CV según nuestras mediciones- rivalizarían directamente con los 354 CV del S5, aunque los 61.800 euros que cuesta este último lo alejan bastante. En cambio, si en BMW optamos por los 272 CV del 330i, que sería a priori la opción lógica, éste tendría su precio de partida y potencia más cercanas a las del A5 3.2, sí, pero dadas las mejores prestaciones de este último, hemos creído más conveniente enfrentarlo a un escalón superior, el 335i y su excelente motor biturbo. Veremos qué pasa.” Así, estamos enfrentando el confort deportivo de un automático contra la potencia salvaje y el tacto dinámico de uno de los mejores BMW de su historia, que incluso se atreve a poner contra las cuerdas al mismísimo M3. Como veremos a continuación, cada uno sigue su propio camino o, mejor dicho, cada marca tiene su propia forma de entender este tipo de coches, pero las dos coinciden también en muchos aspectos; para empezar, se trata de dos coupés basados en sus respectivas berlinas medias: el A4 de nueva generación y la Serie 3, con las que comparten bastidor, batalla, tecnología y propulsores. Los dos apuestan por una estética cautivadora, que vuelve cabezas a su paso y provoca deseo. Son coches muy emocionales, de cuatro plazas, con generoso maletero, elevado nivel de prestaciones y aptitudes deportivas. Desde ya te garantizamos que quedarás encantado con cualquiera de los dos coches que te compres, puesto que tanto la tecnología como la calidad o el tacto de estos dos coupés premium, son de lo mejor del mercado. Sólo hay que tener en cuenta dos cosas: el confort y las sensaciones. Teniendo claro que los dos son deportivos, si apuestas por la primera, el confort, no sigas leyendo y cómprate el Audi, en cambio, si lo que deseas es sentir constantemente que llevas un deportivo, el BMW será tu opción correcta; veamos porqué. Si nos olvidamos del motor y nos centramos en el comportamiento, para el día a día hay un claro vencedor: el Audi. Aunque es firme de suspensiones, ofrece un confort mucho más alto que el del BMW, que transmite a sus ocupantes la dureza de un deportivo de verdad. Sobre asfalto en buenas condiciones y a velocidad moderada, apenas se aprecia, pero basta un simple bache para que cualquiera de los ocupantes, a excepción del conductor, se queje de dureza, hasta el punto que si hay muchos, esta firmeza obliga a bajar el ritmo considerablemente.

Esta característica, común a los deportivos de altas prestaciones, no sería una desventaja si no fuese porque en el A5 esto no ocurre. Sin ser menos efectivo, absorbe mucho mejor las irregularidades del terreno y cansa menos, mucho menos. A la hora de entregar la potencia al suelo desde parado, encontramos cierta dificultad para dosificarla en el Audi; el excelente aprovechamiento del par que la caja Multitronic permite, juega en su contra a la hora de comenzar la marcha, sobre todo si el firme es resbaladizo –o las rayas de un paso de peatones, por ejemplo-, por lo que no es de extrañar que a la tranquila salida de un semáforo veamos como el control de tracción actúa, sin mayores consecuencias. Una vez en marcha no hay problema. En el 335i esto no ocurre. Su propulsión trasera ayuda al conductor a dosificar mejor el par cuando se inicia la marcha. Eso sí, si lo que se quiere es guerra, los 306 caballos salen a relucir en forma de un ligero deslizamiento trasero, que el control de tracción corrige sin problemas de seguridad.
Comportamiento y motores
Vida interior
No nos olvidamos que en esta pugna por ser el mejor, hay un tercero, el Mercedes CLK. Su veteranía –la nueva generación llega en 2009– le deja en otro nivel distinto al de estos dos modernos coupés de Audi y BMW, que disponen de la última tecnología de cada casa. Con un presupuesto base de 50.000 euros –que luego aumentará por culpa de los extras en los dos casos-, Audi ofrece su A5 con el motor de seis cilindros 3.2 FSI de 265 caballos y una extraordinaria caja de cambios automática Multitronic. Con similar presupuesto, en BMW podemos optar por el 335i coupé de 306 caballos y cambio manual. “Por potencia o nivel de prestaciones que generan, los 306 CV del BMW –331 CV según nuestras mediciones- rivalizarían directamente con los 354 CV del S5, aunque los 61.800 euros que cuesta este último lo alejan bastante. En cambio, si en BMW optamos por los 272 CV del 330i, que sería a priori la opción lógica, éste tendría su precio de partida y potencia más cercanas a las del A5 3.2, sí, pero dadas las mejores prestaciones de este último, hemos creído más conveniente enfrentarlo a un escalón superior, el 335i y su excelente motor biturbo. Veremos qué pasa.” Así, estamos enfrentando el confort deportivo de un automático contra la potencia salvaje y el tacto dinámico de uno de los mejores BMW de su historia, que incluso se atreve a poner contra las cuerdas al mismísimo M3. Como veremos a continuación, cada uno sigue su propio camino o, mejor dicho, cada marca tiene su propia forma de entender este tipo de coches, pero las dos coinciden también en muchos aspectos; para empezar, se trata de dos coupés basados en sus respectivas berlinas medias: el A4 de nueva generación y la Serie 3, con las que comparten bastidor, batalla, tecnología y propulsores. Los dos apuestan por una estética cautivadora, que vuelve cabezas a su paso y provoca deseo. Son coches muy emocionales, de cuatro plazas, con generoso maletero, elevado nivel de prestaciones y aptitudes deportivas. Desde ya te garantizamos que quedarás encantado con cualquiera de los dos coches que te compres, puesto que tanto la tecnología como la calidad o el tacto de estos dos coupés premium, son de lo mejor del mercado. Sólo hay que tener en cuenta dos cosas: el confort y las sensaciones. Teniendo claro que los dos son deportivos, si apuestas por la primera, el confort, no sigas leyendo y cómprate el Audi, en cambio, si lo que deseas es sentir constantemente que llevas un deportivo, el BMW será tu opción correcta; veamos porqué. Si nos olvidamos del motor y nos centramos en el comportamiento, para el día a día hay un claro vencedor: el Audi. Aunque es firme de suspensiones, ofrece un confort mucho más alto que el del BMW, que transmite a sus ocupantes la dureza de un deportivo de verdad. Sobre asfalto en buenas condiciones y a velocidad moderada, apenas se aprecia, pero basta un simple bache para que cualquiera de los ocupantes, a excepción del conductor, se queje de dureza, hasta el punto que si hay muchos, esta firmeza obliga a bajar el ritmo considerablemente.

Esta característica, común a los deportivos de altas prestaciones, no sería una desventaja si no fuese porque en el A5 esto no ocurre. Sin ser menos efectivo, absorbe mucho mejor las irregularidades del terreno y cansa menos, mucho menos. A la hora de entregar la potencia al suelo desde parado, encontramos cierta dificultad para dosificarla en el Audi; el excelente aprovechamiento del par que la caja Multitronic permite, juega en su contra a la hora de comenzar la marcha, sobre todo si el firme es resbaladizo –o las rayas de un paso de peatones, por ejemplo-, por lo que no es de extrañar que a la tranquila salida de un semáforo veamos como el control de tracción actúa, sin mayores consecuencias. Una vez en marcha no hay problema. En el 335i esto no ocurre. Su propulsión trasera ayuda al conductor a dosificar mejor el par cuando se inicia la marcha. Eso sí, si lo que se quiere es guerra, los 306 caballos salen a relucir en forma de un ligero deslizamiento trasero, que el control de tracción corrige sin problemas de seguridad.
Comportamiento y motores
Vida interior
No nos olvidamos que en esta pugna por ser el mejor, hay un tercero, el Mercedes CLK. Su veteranía –la nueva generación llega en 2009– le deja en otro nivel distinto al de estos dos modernos coupés de Audi y BMW, que disponen de la última tecnología de cada casa. Con un presupuesto base de 50.000 euros –que luego aumentará por culpa de los extras en los dos casos-, Audi ofrece su A5 con el motor de seis cilindros 3.2 FSI de 265 caballos y una extraordinaria caja de cambios automática Multitronic. Con similar presupuesto, en BMW podemos optar por el 335i coupé de 306 caballos y cambio manual. “Por potencia o nivel de prestaciones que generan, los 306 CV del BMW –331 CV según nuestras mediciones- rivalizarían directamente con los 354 CV del S5, aunque los 61.800 euros que cuesta este último lo alejan bastante. En cambio, si en BMW optamos por los 272 CV del 330i, que sería a priori la opción lógica, éste tendría su precio de partida y potencia más cercanas a las del A5 3.2, sí, pero dadas las mejores prestaciones de este último, hemos creído más conveniente enfrentarlo a un escalón superior, el 335i y su excelente motor biturbo. Veremos qué pasa.” Así, estamos enfrentando el confort deportivo de un automático contra la potencia salvaje y el tacto dinámico de uno de los mejores BMW de su historia, que incluso se atreve a poner contra las cuerdas al mismísimo M3. Como veremos a continuación, cada uno sigue su propio camino o, mejor dicho, cada marca tiene su propia forma de entender este tipo de coches, pero las dos coinciden también en muchos aspectos; para empezar, se trata de dos coupés basados en sus respectivas berlinas medias: el A4 de nueva generación y la Serie 3, con las que comparten bastidor, batalla, tecnología y propulsores. Los dos apuestan por una estética cautivadora, que vuelve cabezas a su paso y provoca deseo. Son coches muy emocionales, de cuatro plazas, con generoso maletero, elevado nivel de prestaciones y aptitudes deportivas. Desde ya te garantizamos que quedarás encantado con cualquiera de los dos coches que te compres, puesto que tanto la tecnología como la calidad o el tacto de estos dos coupés premium, son de lo mejor del mercado. Sólo hay que tener en cuenta dos cosas: el confort y las sensaciones. Teniendo claro que los dos son deportivos, si apuestas por la primera, el confort, no sigas leyendo y cómprate el Audi, en cambio, si lo que deseas es sentir constantemente que llevas un deportivo, el BMW será tu opción correcta; veamos porqué. Si nos olvidamos del motor y nos centramos en el comportamiento, para el día a día hay un claro vencedor: el Audi. Aunque es firme de suspensiones, ofrece un confort mucho más alto que el del BMW, que transmite a sus ocupantes la dureza de un deportivo de verdad. Sobre asfalto en buenas condiciones y a velocidad moderada, apenas se aprecia, pero basta un simple bache para que cualquiera de los ocupantes, a excepción del conductor, se queje de dureza, hasta el punto que si hay muchos, esta firmeza obliga a bajar el ritmo considerablemente.

Esta característica, común a los deportivos de altas prestaciones, no sería una desventaja si no fuese porque en el A5 esto no ocurre. Sin ser menos efectivo, absorbe mucho mejor las irregularidades del terreno y cansa menos, mucho menos. A la hora de entregar la potencia al suelo desde parado, encontramos cierta dificultad para dosificarla en el Audi; el excelente aprovechamiento del par que la caja Multitronic permite, juega en su contra a la hora de comenzar la marcha, sobre todo si el firme es resbaladizo –o las rayas de un paso de peatones, por ejemplo-, por lo que no es de extrañar que a la tranquila salida de un semáforo veamos como el control de tracción actúa, sin mayores consecuencias. Una vez en marcha no hay problema. En el 335i esto no ocurre. Su propulsión trasera ayuda al conductor a dosificar mejor el par cuando se inicia la marcha. Eso sí, si lo que se quiere es guerra, los 306 caballos salen a relucir en forma de un ligero deslizamiento trasero, que el control de tracción corrige sin problemas de seguridad.
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