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Audi A4 2.0 TDI

Con la nueva generación del A4 se soslaya el principal defecto de su antecesor, que era la habitabilidad. En éste ya se disfruta de un espacio digno para viajar en las plazas traseras. También la mecánica se ha modernizado, haciendo más progresiva su respuesta y recortando su nivel sonoro y de vibraciones.
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Audi A4 2.0 TDI
Cuatro aros en el frontal. Esta tarjeta de presentación tiene ya, al menos en nuestro mercado, tanto caché como una hélice o una estrella. De hecho, pese a que las berlinas medias, habitualmente, ya no son capaces de hacer girar las cabezas cuando son vistas en la calle por primera vez, con el nuevo A4, algunos viandantes se han quedado prendados por su imagen. En mi caso, los muchos retazos estilísticos tomados del A5 me lo hace parecer conocido, como si no fuera una novedad. Esto no implica que su Cx de 0,27 o el sensible incremento de tamaño frente a su antecesor, no deban remarcarse como elementos positivos del nuevo modelo.

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Para entrar a juzgar esta versión 2.0 TDI de 143 CV debemos, como alguna que otra vez, advertir a los lectores que, de nuevo, la generosidad de la marca, en este caso Audi, hace llegar a nuestras manos un vehículo bastante alejado del que se vende por 31.220 euros –de hecho, está valorado en más de 45.000, incluyendo las opciones que no caben en nuestra ficha-, dada la cantidad de elementos opcionales instalados en él. Por lo que, si el comprador sólo está dispuesto a poner sobre el tapete aquélla primera cantidad, ha de comprender que el vehículo que recibirá tendrá atenuadas algunas de las virtudes que más adelante vamos a enunciar.

Puede que muchos encuentren el mayor atractivo de este A4 en otros elementos, pero para nuestro gusto, el mayor paso adelante frente a su antecesor es la nueva mecánica de que hace gala, con sistema de inyección por conducto común. Sólo una vez que se conduce se aprecia a las claras el gran paso adelante con relación al anterior propulsor de sistema inyector/bomba, todavía vivo en varias marcas y modelos. En el nuevo, desaparece buena parte del hosco ruido y sensibles vibraciones a las que, tras unos años, te has acabado acostumbrando. También su brutalidad en la respuesta, normalmente exagerada frente a los deseos del conductor, ha quedado amansada y en correcta proporción a la acción sobre el acelerador que, además, ha ganado unos milímetros en su carrera, por lo que el conductor puede precisar mejor la demanda de potencia. Esto no significa que haya perdido su poderío, ni mucho menos, como demuestra la curva de par, que se muestra plena de energía entre las 1.000 y las 3.000 rpm. Para comprobar la evolución entre las dos generaciones TDI, dejar constancia que mientras el anterior propulsor genera 25,5 mkg a 1.250 rpm, éste llega a 30,6. Y a 1.500, las cifras son de 32,6 y 34,4 mkg, respectivamente. Conforme se incrementa el régimen, las diferencias se van recortando para equipararse a las 3.000 rpm y mantenerse parejas hasta el fin del régimen utilizable. Por tanto, no hay lugar a la nostalgia.

Este paso adelante en la sofisticación de su conducta, al menos en esta versión de 143 CV –pues en la de 170 seguro que resulta más impactante-, sirve para que sus rivales ya no puedan aducir ese retraso aunque no para anunciar que se posee el mejor del segmento, aún siendo un propulsor excelente y estar en línea con los más destacados. La demostración más palpable se refleja en el consumo de combustible, que resulta extremadamente bajo, sobre todo en carretera y autopista, donde se puede llegar a 1.200 km sin necesidad de parar a repostar. La banda de utilización también se ha incrementado, porque ahora este dos litros se mete en la zona roja del cuentavueltas y llega a las 4.750 rpm antes de cesar en su empuje. Esta amplísima zona útil –3.750 rpm- está especialmente presente en las primeras tres marchas, donde la aceleración es constante hasta el final. Sin embargo, conforme los desarrollos de los que hay que tirar son mayores la penetración de la aguja en cifras tan elevadas empieza a ser más cansina, siendo preferible en cuarta y quinta cambiar a una relación superior entre las 4.000 y 4.300 rpm si queremos aprovechar al máximo las potencialidades del motor.
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