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Audi TT Roadster 2.0 TFSi Quattro contra BMW Z4 28i sDrive

Tecnología y romanticismo se unen en Audi TT Roadster y BMW Z4, dos potentes roadsters de hasta 245 CV tan emocionales como antagónicos. Duelo de conceptos.
Jordi Moral.

Twitter: @jordimoralp. Fotos: Israel Gardyn. -

Audi TT Roadster 2.0 TFSi Quattro contra BMW Z4 28i sDrive

Sólo 10 segundos. No hablamos esta vez de aceleración, ni siquiera de recuperaciones, registros que hoy pasan en esta comparativa a un segundo plano. Es, aquí, el tiempo que necesitas para destapar el tarro de las esencias: el que te hace pasar en un Audi TT Roadster de tercera generación de un correcto semi-coupé a un gran cabrio con el que vivir la conducción al aire libre. 

Audi TT Roadster 2.0 TFSi Quattro y BMW Z4 28i sDriveAlgo más, a cambio, esperarás en el BMW Z4 para desmelenarte. Tanto como el doble: 20 segundos que sientan ya las bases a dos biplaza muy diferenciados. Más purista en todo su concepto, no puede negarse que BMW ofrece una de las propuestas más atractivas de la clase. Imponente y con gran personalidad ya a la vista, su largo morro (ojo en aparcamientos) y su baja y alejada postura de conducción (casi sobre las ruedas traseras) te transportan al concepto más clásico de roadster, ése que además luce sólo propulsión trasera y motores de gasolina… y al que ni puntualiza hoy un techo duro de 2 piezas de aluminio, en su día encargado de situarle como roadster de vanguardia pero ya hoy prácticamente en desuso.

Capotas de lona como la de este nuevo Audi TT Roadster, con hasta cinco capas de 15 milímetros apoyadas en estructuras de aluminio, magnesio, acero y plástico, son hoy ya la mejor solución: primero, porque pesan menos; segundo, porque son mucho más rápidas; y, tercero, porque mejoran la escasa practicidad de unos roadster que, como el BMW Z4, te dejan casi sin maletero al descapotarse. En un Audi TT Roadster que, eso sí, abierto no termina de desmarcar mucho su imagen de la de cualquier cabrio del grupo Volkswagen y que, cómo no, cuenta con tracción delantera o total, opción mecánica Diesel y gasolina, y hasta un impactante cuadro de instrumentación digital configurable de 12,3 pulgadas que elimina la habitual pantalla de la consola central, la lona garantiza siempre 260 litros reales de carga: suficiente para hacer al aire libre hasta la compra de la semana. Pero dejémonos de funcionalidad, que hablamos de dos roadster de lo más emocionales. 

Motores de Audi TT Roadster y BMW Z4

Y lo primero es que debo reconocer que, en este duelo a gasolina, contamos con dos de los mejores motores de 4 cilindros del mercado. Frente al BMW Z4, el Audi TT Roadster sólo puede anteponer en gasolina su TFSi de 230 CV para emparejarse al 28i de BMW, eso sí, éste Z4 con 15 CV extra. Ambos turbo, de 2,0 litros de cilindrada y distribución variable, son prodigiosos desde la arrancada.

Ligeramente más instantáneo el 28i del BMW Z4, los dos son muy suaves, contundentes en su estirada y capaces de alcanzar con garra sus mismas 6.750 rpm de corte. Sus prestaciones, por tanto, no pueden estar más igualadas. Ya no es que les separen décimas, es que la diferencia (si es que en alguna medición la hay) se mide en centésimas… y por “foto-finish”. Asociados ambos al mejor cambio de sus respectivas marcas (caja S Tronic de doble embrague y 6 marchas en Audi, caja ZF de convertidor de par y 8 relaciones en BMW), el TT Roadster resulta algo más brusco en maniobra, pero rapidísimo en transiciones y con un sonido brutal si aguantas el salto de marcha hasta superar las 5.000 rpm. Merece la pena. 

Audi TT Roadster 2.0 TFSi Quattro y BMW Z4 28i sDriveEl BMW Z4 28i, mientras, tiene un manejo delicioso, cambios inapreciables, un buen sonido aunque menos explosivo, pero también mayor acuse de un paso del tiempo que, si no sientes en sus prestaciones, sí lo haces ya en eficiencia y rodadura. Ha tenido leves actualizaciones, pero básicamente este BMW Z4 es el mismo desde hace 12 años. Sin Stop/Start ni función de planeo (maravilloso aquí un Audi TT con bajísima resistencia a la rodadura y gran aerodinámica), el Z4 empeora consumos, penalizado por altos registros urbanos que le alejan de los sensacionales 7 l/100 km de media de un Audi TT 2.0 TFSi claramente más eficiente, tan rápido como el BMW y… ¿más eficaz como deportivo? Agárrate, que vienen curvas.   

Comportamiento en Audi TT Roadster y BMW Z4

Puestos a rodar primero como coupés, el techo rígido del BMW Z4 es, aquí, toda una garantía. Mejor aislado, es ideal por hermetismo, más acentuado según aumentamos velocidad ante un Audi TT de lona que termina filtrando peor el aire, especialmente audible por detrás de las cabezas antes ya de 100 km/h. Único precio a pagar así en Audi, junto a unas suspensiones deportivas de serie que, sin recurrir siquiera a las específicas S Line, resultan ya muy firmes por mal asfalto, copiando cualquier irregularidad al asociarse, además, a exagerados neumáticos opcionales sobre llanta de 19 pulgadas. Misma medida que monta un BMW Z4 que, siendo BMW, sorprende por mayor comodidad y absorción en marcha. Más necesaria considero así la amortiguación opcional Magnetic Ride en el Audi TT (1.345 €) que la adaptativa del BMW Z4 (1.459 €)

Hasta ahora, claro, hemos hablado de confort como coupés, porque, una vez abiertos, la cortina deflectora automática por botón (plegable manual en el BMW Z4) y la opción de contar hasta con calefacción de cuello, amplían el uso como cabrio del Audi TT Roadster… y para agilidad la suya, ya sea siempre abierto o cerrado. Igualando precios, en el Audi TT Roadster puedes sumar su tracción total por Haldex costando incluso menos que un BMW Z4 sólo de propulsión trasera. Y es definitiva. 

No te diré que este Roadster es tan rápido como el Audi TT Coupé, porque pesa 100 kg más y deja sentir menor rigidez de carrocería. Pero, siendo eso, un roadster, es rapidísimo. Y lo es por su gran capacidad que ha mostrado en la frenada y por una tracción extraordinaria que, incluso, puedes configurar como deportiva para dinamizar su respuesta al enviar más par al tren trasero. Magnífica. 

Con una dirección muy directa (sólo 2 vueltas de volante), este Audi TT Roadster te permite apurar mucho la entrada en curva, marcar con total precisión la trazada y acelerar prontísimo anclado siempre al asfalto. Lo mejor es que, además, resulta siempre facilísimo de conducir, ayudado por una electrónica que termina de configurar un Audi TT Roadster quizá con poca personalidad pero ultra efectivo. Al revés que el BMW Z4. 

Más nervioso en sus reacciones, la gran calidad de rodadura inicial de este Z4 se quiebra en BMW si decides avivar el ritmo. Le cuesta entonces mucho más girar, con una sensible tendencia a abrir la trazada hasta en curva rápida: incluso aquí exige siempre modulación de acelerador y concentración por su mayor movimiento de carrocería. Eso al forzar apoyos, porque encarando ya la salida también conviene ser precavido. Es entonces cuando el BMW Z4 28i empieza a insinuar una trasera generalmente bien neutralizada por la electrónica, pero que invita a poco exceso

En definitiva, mejor disfruta más del BMW Z4 como auténtico roadster de paseo, concibiendo su uso casi como un clásico que, cada mañana, te alegra la vista en el garaje. Porque este BMW Z4 encanto tiene, y mucho, pero por eficacia y sofisticación este nuevo Audi TT Roadster está hoy en otra galaxia. Te toca ya a ti decidir con cuál querrías pasar tus días libres.

 

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