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Prueba: Audi TT Coupé 2.0 TFSI 230 quattro S Tronic

Probamos el nuevo Audi TT. Con tracción total, cambio S Tronic y su motor gasolina de 230 caballos se muestra como un deportivo interesante, veamos si compensa.
Daniel Cuadrado.

Twitter: @DanielCuadradoT / Fotos: Mikael Helsing -

Prueba: Audi TT Coupé 2.0 TFSI 230 quattro S Tronic

El Audi TT es un coche nuevo, completamente nuevo. Tiene la misma longitud, altura y anchura que antes y sólo aumenta la batalla en 4 cm, fruto de la utilización del nuevo bastidor de arquitectura modular del Grupo Volkswagen. Por fuera cada vez es menos redondo y más anguloso, con la tónica de diseño de la casa, que tiende al estilo R8. Por dentro en cuestión de tamaño es un clon de lo que había; hay 1 cm más en el ancho interior delantero, que no aporta nada, y tiene 2 cm más de altura trasera, que tampoco sirve de mucho. Pierde 5 litros de maletero y gana 40 litros de capacidad en el hueco que hay bajo él, luego hay 35 litros más de espacio. De todo esto sacamos la conclusión que, afortunadamente, la evolución del TT ha ido enfocada a hacer un mejor coche, ni más grande, ni más pesado, ni apuntando a segmentos superiores que no le corresponden; sobre el papel sigue siendo un TT, más moderno, más seguro, más rápido y más ecológico pero, al fin y al cabo, un TT.

Por fuera (y por dentro) no verás una sola bombilla, sólo leds. Esto ha permitido empequeñecer el tamaño de los faros y afilar su imagen con más chapa, marcándola con el diseño de la llamativa luz diurna. Detrás hace lo mismo, a la vez que añade una alargada luz de freno de una sola tira debajo del alerón retráctil que lleva de serie. La unidad que ves en las imágenes incluía el extra de las llantas firmadas por Audi Sport de 20 pulgadas, con neumáticos 255 y perfil 30. Muy bonitas... hasta cierto punto. Son tan grandes que dejan a la vista los discos de freno y las pinzas, que visualmente se quedan muy pequeños sin serlo (312 mm de diámetro los delanteros). Este detalle, que a mi no me ha gustado, a ti te puede encantar. Sin embargo luego verás cuando hable del comportamiento que no es oro (cuestan 3.335 €) todo lo que reluce.

Audi TT Coupé 2.0 TFSI quattroDentro, a pesar de no variar en sus cotas, es donde más disfrutas del nuevo TT. Los asientos o la postura de conducción son buenos -ya lo eran-. Es el diseño del salpicadero, la forma de ofrecerte la información o simplemente las salidas de aire los elementos que te hacen sentir que estás en un nuevo coche. Esconde con ingenio los mandos del climatizador en las salidas de aire, con un sistema que a pesar de tener una importante carga de diseño resulta igual de ergonómico, funcional e intuitivo que antes. Se han reducido los mandos y eliminado la pantalla de la consola central y concentrado toda la información en el cuadro de relojes, con lo que también ahorra mucho peso. Ya no hay agujas físicas. Ocupando todo el espacio del cuadro hay una bonita pantalla TFT configurable y muy clara de leer, que aglutina el cuadro de relojes y la anterior pantalla de la consola central. Personalmente echo de menos las agujas mecánicas de toda la vida, nostálgico que es uno, pero tengo tanta información y la puedo organizar con facilidad a mi gusto que enseguida me olvido del "Veglia Bressel" de siempre.

Como primera prueba del TT tenemos el gasolina 2.0 TFSI de 230 CV con tracción quattro y cambio S tronic. El motor, que incluye dos inyectores por cilindro (directo e indirecto), es una delicia por lo mucho que corre, por cómo entrega la potencia y, en proporción, por lo que consume. Hace buen equipo con el cambio S tronic y, menos mal, puesto que si quieres este motor con la tracción total estás obligado a llevar el S tronic; me gusta mucho este cambio y probablemente yo me lo compraría con él, pero creo que en un deportivo, y más de este precio, siempre hay que dar la opción de una caja manual, que no todos tenemos los mismos gustos. Dispone de la última generación del quattro de Audi para motores transversales, con el que en teoría hay una respuesta más rápida a las distintas necesidades de tracción de ambos trenes y cuya forma de trabajar se puede configurar desde el mando del Drive Select, un recomendable extra que cuesta 245 €; permite elegir el modo de conducción entre Confort, Auto, Eficiency, Dynamic e Individual.

Audi TT Coupé 2.0 TFSI quattroEn marcha me gusta la solidez del conjunto de suspensión, tracción y dirección, que muestran efectividad en todo momento. La suspensión deportiva S-Line es firme y trabaja bien pero el bajo perfil del neumático de esta unidad provoca excesiva sequedad, que va a parar a tu cuello y espalda. No digo que dejes las tristes llantas de 17 que trae de serie, pero si quieres cambiar por estética mejor no pases de las de 18 pulgadas, salvo que vivas en un permanente circuito. En ciudad es un coche ágil. No gasta en exceso gracias al sistema Stop/Start y es bueno en la maniobra, especialmente si se ha optado por incluir los necesarios sensores de aparcamiento. Si conectas el modo eficiente desacopla la tracción total con mayor asiduidad, mientras el modo de conducción a vela del cambio te ayudará a bajar consumos en cuanto dejas de acelerar.

Hay buen aplomo, gira plano y la zaga no tiende a insinuarse salvo que frenes brusco en apoyo; así y todo el ESP está bien calibrado y carece de la tendencia sobreviradora de los TT de primera generación cuando levantabas el acelerador bruscamente en plena curva. Me resulta mucho más fácil ir rápido con él y me ofrece mayor confianza, y eso que el anterior no era nada malo. En agua es increíble el ritmo endiablado que puedes llevar, que sería todavía mejor con un neumático más pequeño que el que lleva nuestra unidad. Si decides aumentar el ritmo puedes poner el modo dinámico, que endurece la dirección, cambia las leyes de funcionamiento del cambio y pone el quattro en modo "al ataque".

Audi TT Coupé 2.0 TFSI quattroEn Audi dicen que el nuevo quattro manda más par al eje trasero; ya no necesita el acumulador de presión externo gracias a un mejor software y, sobre todo, un perfeccionado embrague multidisco electrohidráulico en el diferencial. A pesar de buscarlo, en asfalto en ningún momento sentí deslizar el tren trasero por par. En una conducción deportiva lo que cambia es que la trasera se vuelve más colaboradora y ayuda a que el TT gire de atrás sin asustarte. Noto que se ha reducido el subviraje con respecto a la anterior generación, si bien al límite, que lo tiene lejos, sigue subvirando, menos, pero como es lógico se acerca más a un tracción que a un coche de propulsión. El equipo de frenos funciona correctamente. Ante un uso muy deportivo a mi me desfallecieron pronto las pastillas; cuestión de mejorar su calidad cuando toque cambiarlas, si es que tu también notas algo, claro. Si no tienes pensado explorar sus límites, tendrás un coche fácil y muy agradable de conducir, con un motor completamente lleno y de esos que te hacen pensar en "¿para qué más?". Cumple su misión de emocionarte en la conducción tanto como lo hace su presencia, y más cuando seleccionas el sonido bonito de escape.

Me gusta mucho que no hayan tratado de cambiar su concepto de pequeño coupé. Sé que van a hacer más versiones sobre él, algunas incluso SUV, pero al menos ésta nos la han dejado tal y como queríamos. Salvo en el tamaño, el nuevo TT ha evolucionado en todos los apartados, y eso es bueno. Me gusta el comportamiento que tiene ahora pero, sobre todo, su motor. El Virtual Cockpit es un buen invento que veremos en más coches de la casa en breve.

Vídeo: así se hacen las pruebas en AUTOPISTA

 

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