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Prueba: Audi S6, atleta de traje

El último S6 pone todo a tu alcance, desde un equipamiento abrumador hasta unas prestaciones irracionales, pero siempre con un confort de berlina de lujo y un comportamiento tan eficaz como asequible. Un auténtico abuso de poder.
Pablo Mallo. Fotos: Mikael Helsing -
Prueba: Audi S6, atleta de traje

Audi S6Incluso alguien que no sepa de coches quedará impresionado sólo con oírnos decir lo que puede llevar el último S6. A los más entendidos, sin embargo, no les pillará de sorpresa, pues estamos hablando de un modelo S, donde es habitual encontrarnos con todos los avances de la marca de los cuatro aros: mecánica V8 biturbo con 420 CV y desconexión de cilindros, tracción total, diferencial trasero vectorial, dirección activa, cambio de doble embrague, 'head-up display', aparcamiento automático, cámaras periféricas, visión nocturna, suspensión neumática, faros adaptativos de tipo LED, punto de acceso a Internet, frenos cerámicos reforzados con fibra de carbono, sistema de cancelación de ruidos... Eso sí, más de la mitad de los elementos mencionados son opcionales, y podríamos llenar varias páginas con los que no hemos enumerado. A golpe de talonario, por supuesto, el resultado será el coche total, un escaparate tecnológico que aspira a ser perfecto.

 

Motor de locomotora

La sobrealimentación corre a cargo de dos turbos de doble caracola ubicados dentro de la V, uno para cada bancada de cilindros y con conductos muy cortos, lo que proporciona una respuesta muy inmediata incluso a pocas vueltas. El empuje es, sin lugar a dudas, muy contundente, con una curva de par tan plana que hace pensar en las posibilidades de potenciación de esta mecánica de cara a impulsar un mucho más radical y puntiagudo RS 6. En cualquier caso, el S6 es un coche rapidísimo, hasta el punto de que llevándolo desahogadamente, siempre por debajo de 3.000 vueltas, se puede circular de forma realmente dinámica, superando con creces los límites legales de nuestras carreteras. Un discreto pero grave ronroneo mecánico nos recuerda constantemente lo que tenemos bajo el pie derecho, y en el supuesto de exprimir sus posibilidades el cuentavueltas se acaba muy rápido. Las inacabables aceleraciones, así como la poderosa sinfonía mecánica que las acompaña, nos darán más de una alegría antes de llegar a nuestro destino. Por cierto, según el modo de conducción seleccionado a través del "drive select" el sonido se hace más o menos presente, aunque en ningún caso cobra excesivo protagonismo, al menos dentro del habitáculo...


El cambio de doble embrague se convierte en un gran aliado a la hora de proporcionar facilidad de conducción, sin embargo, al reducir manualmente el acoplamiento no siempre es tan inmediato como quisiéramos, ni siquiera en modo deportivo, aunque al menos podemos estar seguros de que no restará suavidad de marcha ni inquietará a nuestros pasajeros.

 

Audi S6Se puede configurar la respuesta del motor y del cambio, así como la dureza de la suspensión. En función del equipamiento, también la forma de actuar de la dirección activa y del diferencial trasero deportivo; todo junto o por separado, lo que da mucho juego a la hora de adaptar el comportamiento del S6 a nuestro gusto, aunque no siempre logremos la combinación más equilibrada. Por ejemplo, si pones la suspensión en modo confort y el diferencial deportivo en la posición más incisiva (dynamic), puedes ver como éste induce el giro del tren trasero incluso antes de que el coche haya apoyado por completo, y eso que la carrocería apenas balancea. Gracias a tanta tecnología el S6 es un eficaz juguete que enmascara en la medida de lo posible sus dos toneladas, aunque al final el peso se acaba notando, pero siempre con reacciones fáciles —quizá demasiado— precedidas de un discreto chirrido de los neumáticos a modo de aviso.

 

Pese a que da mucha confianza, el inconveniente de tantos sistemas electrónicos es que, en ocasiones, nuestra conexión con la carretera resulta algo artificial y poco directa, sobre todo cuando la dirección activa estabiliza el coche en conducción muy deportiva. Gira levemente las ruedas delanteras de forma autónoma, algo que muchas veces es inapreciable y otras, no tanto. A veces llega a realizar un ligero contravolante antes de que se produzca el sobreviraje si levantamos el pie derecho en pleno apoyo, cuando quizá lo que buscábamos, o lo que esperábamos, era un mayor redondeo del eje trasero para ceñirnos al vértice de la curva. La primera vez que ocurre puede desconcertar, pero con el tiempo te adaptas: basta apuntar con el volante y el S6 "vuela" a ese punto sin mayor complicación.


Todo un atleta vestido de traje, sin embargo, pese a lo civilizado que pueda parecer, la gran cantidad de calor que despide el V8 cuando lo aparcamos en el garaje, incluso después de una utilización tranquila, delata que el S6 es un deportivo de altos vuelos, poco eficiente para el día a día... y rapidísimo para viajar.

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