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Audi S4 y S4 Avant

Eficacia, sorprendente confort y velocidad sin límites. Los nuevos Audi S4 lo hacen todo tan fácil, y son tan pacíficos de apariencia, que llegan a subestimarse. Gran error. Pocos proyectiles alcanzan su efectividad, ahora con motor V6 sobrealimentado para despegar… y un arsenal de tecnología dinámica para aterrizar… eso sí, opcional. Enfrentamos toda su gama: ¿qué configuración elegir?
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Audi S4 y S4 Avant
No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen. Dos variables que, tradicionalmente, ha mimado la espectacular familia «S» de Audi, siempre tanto o más rápida en carretera como segura y eficaz en todo trazado. Ahora, una vez más, la nueva generación Audi A4 trae su réplica deportiva. Y van tres en 12 años.

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Comparativa Audi S4

La última, sin embargo, llega con más brillo que nunca… por mucho que pierda hasta 11 CV de potencia —oficialmente, claro— y se anuncie como una apuesta más racional. Hora de ver hasta dónde es capaz de llegar, así que nada mejor que comparar toda la gama y sus posibilidades en busca del Audi S4 ideal. Disponible en dos carrocerías —Audi S4 Sedán y S4 Avant—, y reforzado como siempre por la tracción quattro del fabricante alemán, ahora es un deportivo nuevo. Todo en ellos cambia, desde la base —nueva plataforma—, hasta el estreno de importantes avances técnicos. Uno el motor, ahora un 3.0 TFSi sobrealimentado por compresor capaz de barrer al anterior V8 atmosférico. A cambio, no obtiene milagros, y la publicitada mejor eficiencia… no lo es tanto.

Más novedades: los nuevos Audi S4 presentan una transmisión automática más rápida S-Tronic de 7 marchas —además de la manual de 6—, dirección dinámica de desmultiplicación variable, suspensión pilotada y, por primera vez en Audi, un diferencial trasero activo para mejorar su dinamismo. Eso sí, elementos todos siempre opcionales y combinables con el sistema de ajuste Drive Select… aunque imprescindibles para pasar de un simple Audi A4 rapidísimo a un verdadero deportivo. Y en eso consiste: así configuraremos el mejor S4 de la historia, capaz de cuestionar —como nunca lo ha hecho— la hegemonía del más agresivo BMW 335i y de aproximarse algo más a la cuna del segmento, coto privado del poderoso BMW M3. Que tiemble, porque el S4 es sólo el anticipo, un adelanto del futuro Audi RS4. Visto lo visto, no defraudará. ¿Los deportivos más elegantes? Puede ser, aunque, seguro, sí los más utilizables. No existen en el mercado atletas de más de 300 CV tan dóciles como estos Audi S4. Tanto el Sedán como el Avant adoptan misma configuración, compartiendo componentes (frenos, estabilizadoras, motor…) y hasta elementos opcionales, incluidos neumáticos 255/35 R19. No extraña que las diferencias sean mínimas… y sólo en situaciones límite. Lo primero que vuelve a sorprender de ambos es su confort, a pesar de una deportiva puesta a punto que, entre otras modificaciones, rebaja el chasis 20 mm frente a los Audi A4. Pero con el dispositivo opcional Drive Select (modifica respuesta de motor-cambio, dirección y/o suspensión), la hipotética pérdida de comodidad es contrarrestada. Todo en posición «Confort» y a gozar del viaje con un S4 bien aislado, increíblemente asentado y con gran capacidad de absorción del firme. Eso en recta, donde avanza como un titán, porque en curva vuelve a mostrarse capacitado para abordarla a exagerada velocidad. Bueno, en realidad a más, porque ahora aumenta varios grados su precisión... Frente a los deportivos BMW, el Audi S4 siempre ha hecho gala de formas impecables. Más pesado y con una efectiva tracción total, perdía agilidad a cambio de gran neutralidad y mejores reacciones. Eso sí, también de una clara tendencia a abrir la trazada ante excesos de fogosidad que ralentizaban sus movimientos y obligaban a la continua entrada del «freno» ESP. Ahora, primeras curvas y… mismo comportamiento fácil. Así que, para rodar muy rápido, aprovechamos su velocidad en recta, la buena frenada para apurar e inscribir al S4 en la trazada y su magnífica motricidad (la tracción quattro tiene reparto habitual 40/60 entre ejes delantero y trasero) para abrir muy pronto gas y salir como un cohete. Ningún dos ruedas motrices le iguala gestionando tanta potencia: enorme la confianza. Sin embargo, ahora la tecnología abre otras vías. ¡Sólo íbamos en «Confort»!

Hora de variar el «set-up» a «Dynamic», donde también previo pago entra otro elemento definitivo en acción: un nuevo diferencial trasero deportivo capaz de distribuir el par entre las ruedas posteriores en aceleración y retención; un sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo y que no se limita a frenar la rueda que patina, sino que puede enviar toda la fuerza a la rueda exterior para ayudar a redondear el giro. Con él, unido a suspensiones más firmes (aún cómodas) y, sobre todo, a un modo más preciso de dirección que elimina correcciones, se convierte en un halcón: sigue siendo levemente subvirador, pero añade una direccionalidad al tren delantero desconocida en los Audi S4, retrasando también la entrada del ESP. Nada como efectuar rápidos eslalon para sentir diferencias: mientras en «Confort» pronto se acumulan dificultades y deslizamiento del tren delantero, en «Dynamic» los cambios de apoyo son inmediatos y rasos, con un eje delantero que entra con gran decisión. Digamos que, por configuración, los Audi S4 de serie se situarían entre ambos valores. Momento también para ver que el Avant aprovecha su mejor distribución de pesos (53/47 vs 56/44), y su menor carga delante (hasta 40 kg), para ofrecer no sólo un eje anterior ligeramente más preciso, sino mejor frenada, maniobra en la que es prioritario descargar peso delantero. Sin diferencias en el equipamiento entre ambas variantes, los Audi S4 gestionan tan bien potencia y velocidad que la seguridad activa es sobresaliente. Se rueda rápido, con confianza y con un bastidor, una tracción total y unos frenos sobredimensionados que ejercen su papel de maravilla. En Dotación de serie baja a notable, con correctos airbags, ESP y faros de Xenón. Eso sí, previo pago, puede convertirse en un verdadero ángel de la guarda, disponiendo de luces y control de crucero adaptativos, asistente de cambio de carril, sistema precolisión, luces largas automáticas…
Motor y espacio
No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen. Dos variables que, tradicionalmente, ha mimado la espectacular familia «S» de Audi, siempre tanto o más rápida en carretera como segura y eficaz en todo trazado. Ahora, una vez más, la nueva generación Audi A4 trae su réplica deportiva. Y van tres en 12 años. La última, sin embargo, llega con más brillo que nunca… por mucho que pierda hasta 11 CV de potencia —oficialmente, claro— y se anuncie como una apuesta más racional. Hora de ver hasta dónde es capaz de llegar, así que nada mejor que comparar toda la gama y sus posibilidades en busca del Audi S4 ideal. Disponible en dos carrocerías —Audi S4 Sedán y S4 Avant—, y reforzado como siempre por la tracción quattro del fabricante alemán, ahora es un deportivo nuevo. Todo en ellos cambia, desde la base —nueva plataforma—, hasta el estreno de importantes avances técnicos. Uno el motor, ahora un 3.0 TFSi sobrealimentado por compresor capaz de barrer al anterior V8 atmosférico. A cambio, no obtiene milagros, y la publicitada mejor eficiencia… no lo es tanto.

Más novedades: los nuevos Audi S4 presentan una transmisión automática más rápida S-Tronic de 7 marchas —además de la manual de 6—, dirección dinámica de desmultiplicación variable, suspensión pilotada y, por primera vez en Audi, un diferencial trasero activo para mejorar su dinamismo. Eso sí, elementos todos siempre opcionales y combinables con el sistema de ajuste Drive Select… aunque imprescindibles para pasar de un simple Audi A4 rapidísimo a un verdadero deportivo. Y en eso consiste: así configuraremos el mejor S4 de la historia, capaz de cuestionar —como nunca lo ha hecho— la hegemonía del más agresivo BMW 335i y de aproximarse algo más a la cuna del segmento, coto privado del poderoso BMW M3. Que tiemble, porque el S4 es sólo el anticipo, un adelanto del futuro Audi RS4. Visto lo visto, no defraudará. ¿Los deportivos más elegantes? Puede ser, aunque, seguro, sí los más utilizables. No existen en el mercado atletas de más de 300 CV tan dóciles como estos Audi S4. Tanto el Sedán como el Avant adoptan misma configuración, compartiendo componentes (frenos, estabilizadoras, motor…) y hasta elementos opcionales, incluidos neumáticos 255/35 R19. No extraña que las diferencias sean mínimas… y sólo en situaciones límite. Lo primero que vuelve a sorprender de ambos es su confort, a pesar de una deportiva puesta a punto que, entre otras modificaciones, rebaja el chasis 20 mm frente a los Audi A4. Pero con el dispositivo opcional Drive Select (modifica respuesta de motor-cambio, dirección y/o suspensión), la hipotética pérdida de comodidad es contrarrestada. Todo en posición «Confort» y a gozar del viaje con un S4 bien aislado, increíblemente asentado y con gran capacidad de absorción del firme. Eso en recta, donde avanza como un titán, porque en curva vuelve a mostrarse capacitado para abordarla a exagerada velocidad. Bueno, en realidad a más, porque ahora aumenta varios grados su precisión... Frente a los deportivos BMW, el Audi S4 siempre ha hecho gala de formas impecables. Más pesado y con una efectiva tracción total, perdía agilidad a cambio de gran neutralidad y mejores reacciones. Eso sí, también de una clara tendencia a abrir la trazada ante excesos de fogosidad que ralentizaban sus movimientos y obligaban a la continua entrada del «freno» ESP. Ahora, primeras curvas y… mismo comportamiento fácil. Así que, para rodar muy rápido, aprovechamos su velocidad en recta, la buena frenada para apurar e inscribir al S4 en la trazada y su magnífica motricidad (la tracción quattro tiene reparto habitual 40/60 entre ejes delantero y trasero) para abrir muy pronto gas y salir como un cohete. Ningún dos ruedas motrices le iguala gestionando tanta potencia: enorme la confianza. Sin embargo, ahora la tecnología abre otras vías. ¡Sólo íbamos en «Confort»!

Hora de variar el «set-up» a «Dynamic», donde también previo pago entra otro elemento definitivo en acción: un nuevo diferencial trasero deportivo capaz de distribuir el par entre las ruedas posteriores en aceleración y retención; un sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo y que no se limita a frenar la rueda que patina, sino que puede enviar toda la fuerza a la rueda exterior para ayudar a redondear el giro. Con él, unido a suspensiones más firmes (aún cómodas) y, sobre todo, a un modo más preciso de dirección que elimina correcciones, se convierte en un halcón: sigue siendo levemente subvirador, pero añade una direccionalidad al tren delantero desconocida en los Audi S4, retrasando también la entrada del ESP. Nada como efectuar rápidos eslalon para sentir diferencias: mientras en «Confort» pronto se acumulan dificultades y deslizamiento del tren delantero, en «Dynamic» los cambios de apoyo son inmediatos y rasos, con un eje delantero que entra con gran decisión. Digamos que, por configuración, los Audi S4 de serie se situarían entre ambos valores. Momento también para ver que el Avant aprovecha su mejor distribución de pesos (53/47 vs 56/44), y su menor carga delante (hasta 40 kg), para ofrecer no sólo un eje anterior ligeramente más preciso, sino mejor frenada, maniobra en la que es prioritario descargar peso delantero. Sin diferencias en el equipamiento entre ambas variantes, los Audi S4 gestionan tan bien potencia y velocidad que la seguridad activa es sobresaliente. Se rueda rápido, con confianza y con un bastidor, una tracción total y unos frenos sobredimensionados que ejercen su papel de maravilla. En Dotación de serie baja a notable, con correctos airbags, ESP y faros de Xenón. Eso sí, previo pago, puede convertirse en un verdadero ángel de la guarda, disponiendo de luces y control de crucero adaptativos, asistente de cambio de carril, sistema precolisión, luces largas automáticas…
Motor y espacio
No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen. Dos variables que, tradicionalmente, ha mimado la espectacular familia «S» de Audi, siempre tanto o más rápida en carretera como segura y eficaz en todo trazado. Ahora, una vez más, la nueva generación Audi A4 trae su réplica deportiva. Y van tres en 12 años. La última, sin embargo, llega con más brillo que nunca… por mucho que pierda hasta 11 CV de potencia —oficialmente, claro— y se anuncie como una apuesta más racional. Hora de ver hasta dónde es capaz de llegar, así que nada mejor que comparar toda la gama y sus posibilidades en busca del Audi S4 ideal. Disponible en dos carrocerías —Audi S4 Sedán y S4 Avant—, y reforzado como siempre por la tracción quattro del fabricante alemán, ahora es un deportivo nuevo. Todo en ellos cambia, desde la base —nueva plataforma—, hasta el estreno de importantes avances técnicos. Uno el motor, ahora un 3.0 TFSi sobrealimentado por compresor capaz de barrer al anterior V8 atmosférico. A cambio, no obtiene milagros, y la publicitada mejor eficiencia… no lo es tanto.

Más novedades: los nuevos Audi S4 presentan una transmisión automática más rápida S-Tronic de 7 marchas —además de la manual de 6—, dirección dinámica de desmultiplicación variable, suspensión pilotada y, por primera vez en Audi, un diferencial trasero activo para mejorar su dinamismo. Eso sí, elementos todos siempre opcionales y combinables con el sistema de ajuste Drive Select… aunque imprescindibles para pasar de un simple Audi A4 rapidísimo a un verdadero deportivo. Y en eso consiste: así configuraremos el mejor S4 de la historia, capaz de cuestionar —como nunca lo ha hecho— la hegemonía del más agresivo BMW 335i y de aproximarse algo más a la cuna del segmento, coto privado del poderoso BMW M3. Que tiemble, porque el S4 es sólo el anticipo, un adelanto del futuro Audi RS4. Visto lo visto, no defraudará. ¿Los deportivos más elegantes? Puede ser, aunque, seguro, sí los más utilizables. No existen en el mercado atletas de más de 300 CV tan dóciles como estos Audi S4. Tanto el Sedán como el Avant adoptan misma configuración, compartiendo componentes (frenos, estabilizadoras, motor…) y hasta elementos opcionales, incluidos neumáticos 255/35 R19. No extraña que las diferencias sean mínimas… y sólo en situaciones límite. Lo primero que vuelve a sorprender de ambos es su confort, a pesar de una deportiva puesta a punto que, entre otras modificaciones, rebaja el chasis 20 mm frente a los Audi A4. Pero con el dispositivo opcional Drive Select (modifica respuesta de motor-cambio, dirección y/o suspensión), la hipotética pérdida de comodidad es contrarrestada. Todo en posición «Confort» y a gozar del viaje con un S4 bien aislado, increíblemente asentado y con gran capacidad de absorción del firme. Eso en recta, donde avanza como un titán, porque en curva vuelve a mostrarse capacitado para abordarla a exagerada velocidad. Bueno, en realidad a más, porque ahora aumenta varios grados su precisión... Frente a los deportivos BMW, el Audi S4 siempre ha hecho gala de formas impecables. Más pesado y con una efectiva tracción total, perdía agilidad a cambio de gran neutralidad y mejores reacciones. Eso sí, también de una clara tendencia a abrir la trazada ante excesos de fogosidad que ralentizaban sus movimientos y obligaban a la continua entrada del «freno» ESP. Ahora, primeras curvas y… mismo comportamiento fácil. Así que, para rodar muy rápido, aprovechamos su velocidad en recta, la buena frenada para apurar e inscribir al S4 en la trazada y su magnífica motricidad (la tracción quattro tiene reparto habitual 40/60 entre ejes delantero y trasero) para abrir muy pronto gas y salir como un cohete. Ningún dos ruedas motrices le iguala gestionando tanta potencia: enorme la confianza. Sin embargo, ahora la tecnología abre otras vías. ¡Sólo íbamos en «Confort»!

Hora de variar el «set-up» a «Dynamic», donde también previo pago entra otro elemento definitivo en acción: un nuevo diferencial trasero deportivo capaz de distribuir el par entre las ruedas posteriores en aceleración y retención; un sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo y que no se limita a frenar la rueda que patina, sino que puede enviar toda la fuerza a la rueda exterior para ayudar a redondear el giro. Con él, unido a suspensiones más firmes (aún cómodas) y, sobre todo, a un modo más preciso de dirección que elimina correcciones, se convierte en un halcón: sigue siendo levemente subvirador, pero añade una direccionalidad al tren delantero desconocida en los Audi S4, retrasando también la entrada del ESP. Nada como efectuar rápidos eslalon para sentir diferencias: mientras en «Confort» pronto se acumulan dificultades y deslizamiento del tren delantero, en «Dynamic» los cambios de apoyo son inmediatos y rasos, con un eje delantero que entra con gran decisión. Digamos que, por configuración, los Audi S4 de serie se situarían entre ambos valores. Momento también para ver que el Avant aprovecha su mejor distribución de pesos (53/47 vs 56/44), y su menor carga delante (hasta 40 kg), para ofrecer no sólo un eje anterior ligeramente más preciso, sino mejor frenada, maniobra en la que es prioritario descargar peso delantero. Sin diferencias en el equipamiento entre ambas variantes, los Audi S4 gestionan tan bien potencia y velocidad que la seguridad activa es sobresaliente. Se rueda rápido, con confianza y con un bastidor, una tracción total y unos frenos sobredimensionados que ejercen su papel de maravilla. En Dotación de serie baja a notable, con correctos airbags, ESP y faros de Xenón. Eso sí, previo pago, puede convertirse en un verdadero ángel de la guarda, disponiendo de luces y control de crucero adaptativos, asistente de cambio de carril, sistema precolisión, luces largas automáticas…
Motor y espacio
No es sólo cuánto corren, sino, más importante aún, cómo lo hacen. Dos variables que, tradicionalmente, ha mimado la espectacular familia «S» de Audi, siempre tanto o más rápida en carretera como segura y eficaz en todo trazado. Ahora, una vez más, la nueva generación Audi A4 trae su réplica deportiva. Y van tres en 12 años. La última, sin embargo, llega con más brillo que nunca… por mucho que pierda hasta 11 CV de potencia —oficialmente, claro— y se anuncie como una apuesta más racional. Hora de ver hasta dónde es capaz de llegar, así que nada mejor que comparar toda la gama y sus posibilidades en busca del Audi S4 ideal. Disponible en dos carrocerías —Audi S4 Sedán y S4 Avant—, y reforzado como siempre por la tracción quattro del fabricante alemán, ahora es un deportivo nuevo. Todo en ellos cambia, desde la base —nueva plataforma—, hasta el estreno de importantes avances técnicos. Uno el motor, ahora un 3.0 TFSi sobrealimentado por compresor capaz de barrer al anterior V8 atmosférico. A cambio, no obtiene milagros, y la publicitada mejor eficiencia… no lo es tanto.

Más novedades: los nuevos Audi S4 presentan una transmisión automática más rápida S-Tronic de 7 marchas —además de la manual de 6—, dirección dinámica de desmultiplicación variable, suspensión pilotada y, por primera vez en Audi, un diferencial trasero activo para mejorar su dinamismo. Eso sí, elementos todos siempre opcionales y combinables con el sistema de ajuste Drive Select… aunque imprescindibles para pasar de un simple Audi A4 rapidísimo a un verdadero deportivo. Y en eso consiste: así configuraremos el mejor S4 de la historia, capaz de cuestionar —como nunca lo ha hecho— la hegemonía del más agresivo BMW 335i y de aproximarse algo más a la cuna del segmento, coto privado del poderoso BMW M3. Que tiemble, porque el S4 es sólo el anticipo, un adelanto del futuro Audi RS4. Visto lo visto, no defraudará. ¿Los deportivos más elegantes? Puede ser, aunque, seguro, sí los más utilizables. No existen en el mercado atletas de más de 300 CV tan dóciles como estos Audi S4. Tanto el Sedán como el Avant adoptan misma configuración, compartiendo componentes (frenos, estabilizadoras, motor…) y hasta elementos opcionales, incluidos neumáticos 255/35 R19. No extraña que las diferencias sean mínimas… y sólo en situaciones límite. Lo primero que vuelve a sorprender de ambos es su confort, a pesar de una deportiva puesta a punto que, entre otras modificaciones, rebaja el chasis 20 mm frente a los Audi A4. Pero con el dispositivo opcional Drive Select (modifica respuesta de motor-cambio, dirección y/o suspensión), la hipotética pérdida de comodidad es contrarrestada. Todo en posición «Confort» y a gozar del viaje con un S4 bien aislado, increíblemente asentado y con gran capacidad de absorción del firme. Eso en recta, donde avanza como un titán, porque en curva vuelve a mostrarse capacitado para abordarla a exagerada velocidad. Bueno, en realidad a más, porque ahora aumenta varios grados su precisión... Frente a los deportivos BMW, el Audi S4 siempre ha hecho gala de formas impecables. Más pesado y con una efectiva tracción total, perdía agilidad a cambio de gran neutralidad y mejores reacciones. Eso sí, también de una clara tendencia a abrir la trazada ante excesos de fogosidad que ralentizaban sus movimientos y obligaban a la continua entrada del «freno» ESP. Ahora, primeras curvas y… mismo comportamiento fácil. Así que, para rodar muy rápido, aprovechamos su velocidad en recta, la buena frenada para apurar e inscribir al S4 en la trazada y su magnífica motricidad (la tracción quattro tiene reparto habitual 40/60 entre ejes delantero y trasero) para abrir muy pronto gas y salir como un cohete. Ningún dos ruedas motrices le iguala gestionando tanta potencia: enorme la confianza. Sin embargo, ahora la tecnología abre otras vías. ¡Sólo íbamos en «Confort»!

Hora de variar el «set-up» a «Dynamic», donde también previo pago entra otro elemento definitivo en acción: un nuevo diferencial trasero deportivo capaz de distribuir el par entre las ruedas posteriores en aceleración y retención; un sistema similar al del Mitsubishi Lancer Evo y que no se limita a frenar la rueda que patina, sino que puede enviar toda la fuerza a la rueda exterior para ayudar a redondear el giro. Con él, unido a suspensiones más firmes (aún cómodas) y, sobre todo, a un modo más preciso de dirección que elimina correcciones, se convierte en un halcón: sigue siendo levemente subvirador, pero añade una direccionalidad al tren delantero desconocida en los Audi S4, retrasando también la entrada del ESP. Nada como efectuar rápidos eslalon para sentir diferencias: mientras en «Confort» pronto se acumulan dificultades y deslizamiento del tren delantero, en «Dynamic» los cambios de apoyo son inmediatos y rasos, con un eje delantero que entra con gran decisión. Digamos que, por configuración, los Audi S4 de serie se situarían entre ambos valores. Momento también para ver que el Avant aprovecha su mejor distribución de pesos (53/47 vs 56/44), y su menor carga delante (hasta 40 kg), para ofrecer no sólo un eje anterior ligeramente más preciso, sino mejor frenada, maniobra en la que es prioritario descargar peso delantero. Sin diferencias en el equipamiento entre ambas variantes, los Audi S4 gestionan tan bien potencia y velocidad que la seguridad activa es sobresaliente. Se rueda rápido, con confianza y con un bastidor, una tracción total y unos frenos sobredimensionados que ejercen su papel de maravilla. En Dotación de serie baja a notable, con correctos airbags, ESP y faros de Xenón. Eso sí, previo pago, puede convertirse en un verdadero ángel de la guarda, disponiendo de luces y control de crucero adaptativos, asistente de cambio de carril, sistema precolisión, luces largas automáticas…
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