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Audi R8 5.2 FSI Quattro

En el exclusivo club de los deportivos más potentes del mundo, no hay otro coche más fácil de conducir que el R8. Eso ya pasaba con el V8 de 420 CV, pero el nuevo V10 de 525 CV corre muchísimo más y es bastante más eficaz.
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Audi R8 5.2 FSI Quattro
En la rueda de prensa del nuevo Audi R8 5.2 FSI Quattro estaba Jacky Ickx ,toda una leyenda de Le Mans, de la F1 de los años 70, del París-Dakar, de la Can Am... y que ahora es embajador de Audi. Al final de los discursos nos dijeron que el piloto belga, que acaba de cumplir 64 años, iba a ser nuestro chófer de lujo al día siguiente. La cita, el circuito de Ascari; el coche, un Audi R8 LMS con especificaciones FIA GT3, aunque la carrocería era casi de serie.

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El Audi R8 de Ickx

Al llegar a Ascari, ya estaba preparado un precioso Audi R8 LMS gris con una bandera belga y la leyenda «Jacky Ickx» en la ventanilla más un inconfundible casco azul oscuro con el borde blanco sobre el techo. Al lado, el propio Ickx con un anorak marrón, un sencillo mono ignífugo gris y unos botines oscuros. A la primera ocasión me acerqué a hablar con Ickx, bajo un cielo encapotado: El piloto belga me mira con cara de sorpresa, señala los slicks que monta el R8 LMS y responde.
— Uy, no, de eso nada.

— Gracias, pero no será divertido si llueve. Será mucho mejor y más sencillo para todos que el asfalto esté seco.
Su respuesta me da otra idea para seguir preguntando. Lo piensa un instante y dice:
— Los de la Can Am. Pegaban un patadón que no veas. — Ah, esa respuesta es fácil: cualquiera con el que ganas y estás en el equipo correcto. — La verdad es que fue una de mis mejores carreras. A las cuatro horas de carrera estábamos casi los últimos y decidimos ir a por todas porque no había nada que perder. Empezamos a remontar y acabamos ganando. (ndlr: a falta de 45 minutos para el final, los mecánicos tuvieron que aislar uno de los cilindros del Porsche 936 y el equipo se vio obligado por reglamento a dar una vuelta y pasar por meta después de las 16:00 horas para hacer efectiva su victoria)
— La verdad es que agradecí infinitamente no tener que hacer esa última vuelta (ndlr: la dio el alemán Jürgen Barth), con el motor en cinco cilindros, humeando y sonando más que una carraca. Había pilotado al ataque durante relevos de casi cuatro horas seguidas descansando una, de noche y con lluvia. Estaba totalmente deshecho. —Sin duda. En comparación con lo de ahora, nosotros parecíamos amateurs. Antes los coches estaban en medio del paddock no había más que seis o siete mecánicos por equipo y los periodistas podíais hablar directamente con nosotros. Ahora tienes que pedir cita tres semanas antes y si te dan cinco minutos eres afortunado. Es como si los pilotos de ahora estuvieran por encima del resto de los mortales. Ya veremos qué les pasa cuando tengan que volver a aterrizar desde esa nube. — Probé el Audi R8 4.2 FSI Quattro hace dos años y me impresionó. Ahora el trabajo que ha hecho Audi me parece impresionante. El Audi R8 5.2 FSI Quattro es un coche excepcional, en el que el placer de conducción está por encima de cualquier otra cosa. Me despido por un momento de Ickx porque me toca subirme al Audi R8 5.2 FSI Quattro y hacer unas vueltas en Ascari. Por suerte no llueve y me lo paso en grande. Al acabar mi turno, empieza a caer agua de verdad y justo entonces llega mi turno junto a Ickx en el R8 LMS. Me mira de reojo como diciendo «¿no querías caldo? Pues toma dos tazas». La vuelta es un simple paseo, no está el horno para bollos, pero no todos los días se sube uno al lado de alguien que ha ganado seis veces en Le Mans.
El deportivo más fácil de conducir
En la rueda de prensa del nuevo Audi R8 5.2 FSI Quattro estaba Jacky Ickx ,toda una leyenda de Le Mans, de la F1 de los años 70, del París-Dakar, de la Can Am... y que ahora es embajador de Audi. Al final de los discursos nos dijeron que el piloto belga, que acaba de cumplir 64 años, iba a ser nuestro chófer de lujo al día siguiente. La cita, el circuito de Ascari; el coche, un Audi R8 LMS con especificaciones FIA GT3, aunque la carrocería era casi de serie. Al llegar a Ascari, ya estaba preparado un precioso Audi R8 LMS gris con una bandera belga y la leyenda «Jacky Ickx» en la ventanilla más un inconfundible casco azul oscuro con el borde blanco sobre el techo. Al lado, el propio Ickx con un anorak marrón, un sencillo mono ignífugo gris y unos botines oscuros. A la primera ocasión me acerqué a hablar con Ickx, bajo un cielo encapotado: El piloto belga me mira con cara de sorpresa, señala los slicks que monta el R8 LMS y responde.
— Uy, no, de eso nada.

— Gracias, pero no será divertido si llueve. Será mucho mejor y más sencillo para todos que el asfalto esté seco.
Su respuesta me da otra idea para seguir preguntando. Lo piensa un instante y dice:
— Los de la Can Am. Pegaban un patadón que no veas. — Ah, esa respuesta es fácil: cualquiera con el que ganas y estás en el equipo correcto. — La verdad es que fue una de mis mejores carreras. A las cuatro horas de carrera estábamos casi los últimos y decidimos ir a por todas porque no había nada que perder. Empezamos a remontar y acabamos ganando. (ndlr: a falta de 45 minutos para el final, los mecánicos tuvieron que aislar uno de los cilindros del Porsche 936 y el equipo se vio obligado por reglamento a dar una vuelta y pasar por meta después de las 16:00 horas para hacer efectiva su victoria)
— La verdad es que agradecí infinitamente no tener que hacer esa última vuelta (ndlr: la dio el alemán Jürgen Barth), con el motor en cinco cilindros, humeando y sonando más que una carraca. Había pilotado al ataque durante relevos de casi cuatro horas seguidas descansando una, de noche y con lluvia. Estaba totalmente deshecho. —Sin duda. En comparación con lo de ahora, nosotros parecíamos amateurs. Antes los coches estaban en medio del paddock no había más que seis o siete mecánicos por equipo y los periodistas podíais hablar directamente con nosotros. Ahora tienes que pedir cita tres semanas antes y si te dan cinco minutos eres afortunado. Es como si los pilotos de ahora estuvieran por encima del resto de los mortales. Ya veremos qué les pasa cuando tengan que volver a aterrizar desde esa nube. — Probé el Audi R8 4.2 FSI Quattro hace dos años y me impresionó. Ahora el trabajo que ha hecho Audi me parece impresionante. El Audi R8 5.2 FSI Quattro es un coche excepcional, en el que el placer de conducción está por encima de cualquier otra cosa. Me despido por un momento de Ickx porque me toca subirme al Audi R8 5.2 FSI Quattro y hacer unas vueltas en Ascari. Por suerte no llueve y me lo paso en grande. Al acabar mi turno, empieza a caer agua de verdad y justo entonces llega mi turno junto a Ickx en el R8 LMS. Me mira de reojo como diciendo «¿no querías caldo? Pues toma dos tazas». La vuelta es un simple paseo, no está el horno para bollos, pero no todos los días se sube uno al lado de alguien que ha ganado seis veces en Le Mans.
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