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Audi A4 2.0 TDI Avant vs BMW 320d Touring ED Edition

A sus ilimitadas capacidades para viajar por gran espacio, mejor confort y excelente ritmo, estos dos exquisitos familiares medios suman hoy con sus ultra eficientes motores Diesel de 163 CV una ya legendaria habilidad para aguantar kilómetros y más kilómetros sin repostar: una epopeya energética con el sello de Audi… o de BMW.
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Audi A4 2.0 TDI Avant vs BMW 320d Touring ED Edition
Casi podrían atravesar un desierto, porque, una vez repostados, tanto este Audi A4 como este BMW Serie 3 son capaces de consumir la energía gota a gota, estirando sus reservas de combustible casi a 1.300 km. Vamos, como los camellos. Gastan así menos no sólo que, por ejemplo, un Seat Ibiza 1.2 TDi de 3 cilindros, sino hasta menos que un pequeño Fiat 500 1.3 Multijet, pero con una longitud hasta un metro superior, 500 kg más de peso y casi 100 CV extra de potencia. Increíbles sus apenas 5 l/100 km de media. Apurando, incluso consumen menos en carretera (poco más de 4 l/100 km) que un híbrido Toyota Prius, y con mucha más versatilidad por sus carrocerías Avant y Touring, y mucho mayor empuje sin necesidad de ubicar sofisticadas (y pesadas) baterías o mecánicas eléctricas.

Ecuación, por tanto, perfecta para el viaje, y así la interpreta Audi, dejando esta rediseñada versión 2.0 TDI de 163 CV hoy sólo para la variante familiar del A4. Si está indicada para viajar, que se viaje bien… pensarán sus responsables. BMW, en cambio, sí desdobla configuración hacia la berlina y el familiar, aunque de controvertido modo: en la primera con su última y más afinada evolución (también sobre nueva generación Serie 3) y en el Touring aún con modelo y versión anterior. Una estrategia que no entendemos cuando de por medio hay serias mejoras y afinación. Y es que los BMW ED Edition se han caracterizado desde sus orígenes por llevar la eficiencia al límite, mientras Audi se ha empeñado más en no desnaturalizar la conducción. Completamente repostados, empieza nuestra travesía por «el desierto».

Familiares especiales

Que opten por caminos algo distintos, no debe llevar a error: técnicamente, no son tan diferentes. Por mucho que Audi elimine hoy el especial apellido «TDIe», este A4 Avant es también especial. De hecho, derivado del anterior 2.0 TDi de 170 CV, reduce fricciones, cuenta con alternador inteligente, sistema Stop/Start… y hasta nuevo volante motor con péndulo centrífugo para equilibrar su giro a muy bajas revoluciones. Solución que estrenó antes BMW «a bombo y platillo» y motivo por el que se siente más fino y suave que nunca. Y tampoco renuncia ni a una suspensión deportiva más aerodinámica, ni a neumáticos de baja fricción de serie… aunque Audi, en su búsqueda del coche más convencional posible, nos lo ceda para esta prueba con gomas opcionales de mejor adherencia.

BMW, al contrario, tiene también en este 320d ED Edition neumáticos deportivos de pago, pero apuesta por cedernos la configuración extrema con sus «pequeños» Michelin Energy Saver 205/55 R16. Mismo enfoque eficiente que le lleva también a alargar mucho sus desarrollos de cambio. Conclusión, desde los primeros metros sentimos las diferencias. O incluso antes, porque ya entrar al BMW es bajar, casi, a ras de suelo: aerodinámica por bandera para una conducción más particular… y mayor apreciación del bache o badén urbano. Audi también rebaja altura, pero no tanto. 

A esa mayor facilidad ya de acomodo del Audi A4 Avant se une otro factor inicial, su refinamiento. Arrancas y ni se siente, mientras en el BMW las vibraciones llegan hasta la palanca de cambios, que parece cobrar vida propia.  Eso sí, basta iniciar la marcha para que este 320d Touring muestre un poderío inusual: hay muchísimo par disponible desde sólo 1.000 rpm. Y su respuesta es inmediata. Eso sí, con el ralentí a 750 rpm, es esa la única horquilla que hay que evitar… pero puede no resultar fácil. Tan largo va de desarrollos y tanto salto tienen sus primeras marchas que, sin querer, te ves en ocasiones arrastrado a esa zona de vacío, con molestas reaceleraciones y tirones. Algo que BMW ya ha resuelto en el nuevo 320d ED Edition berlina, con desarrollos un 5 por ciento más cortos que mejoran, y mucho, su respuesta. Mientras, para el Touring hay que esperar y obliga a estar más activos, e incluso a enclavar en ciudad la 2ª donde jamás ya lo haríamos.

Con relaciones de cambio mejor escalonadas, el Audi A4 2.0 TDI Avant está ahí más suelto. Y eso que corto no va, pero sí permite subir marcha antes y, con los hábitos tradicionales, mantener fácil su régimen de motor por encima de 1.300 rpm, cuando realmente es efectivo. En circunvalaciones de hasta 80 km/h incluso deja avanzar en 6ª, mientras el BMW pide meter siempre la 5ª. Hasta las paradas (su Stop/Start es más rápido y menos brusco) son más cómodas en el Audi A4… aunque haya que puntualizar que con su nuevo modo «Efficiency» (adapta motor y climatizador para un menor gasto) no hay manera de enfriar el habitáculo de este Avant si viene ahora en verano del sol. Pero, sin tanto esfuerzo, en carretera no hay duda que termina por gastar al final como el BMW: espectaculares 6 l/100 km. Vámonos de la urbe.

Tanto este BMW 320d Touring, como el nuevo Audi A4 Avant 2.0 TDI, gastan hasta un 30 por menos y corren casi un 20 por ciento más que las mismas versiones en 2005.

Inmersos en su terreno natural, las vías rápidas, los consumos bajan… aún más. Con las 2.000 rpm marcando en ambos casi el sobre-régimen (circulan ya a algo más de 120 km/h) ahora lidera el BMW. Cierto que, con más flotación y sonoridad, su calidad de rodadura no llega al impasible y refinadísimo Audi A4 Avant, pero, lanzado, aprovechamos sus escasos rozamientos internos para avanzar metros y metros con inercia y suave gas: mínima su necesidad energética, máxima su eficiencia, moviéndose en autopista bajo los 4,0 l/100 km, impensable a día de hoy en el A4. Movilidad cívica la que piden ambos, pero, también, con reserva siempre suficiente de potencia (mejor otra vez el Audi por menores desarrollos) como para ganar mucha velocidad a golpe de acelerador: si quieres correr, correrán, pues no hay que olvidar que tienen por encima casi otras 3.000 rpm de uso mecánico que explotar.

Salimos de autopista para meternos a carreteras secundarias. Y «vuelta a la tortilla»: dinámicamente, este 320d ED Edition me parece el coche menos BMW de toda su gama. A pesar de contar con muelles más cortos, no va tan sujeto como el Audi A4 Avant. Su carrocería tiene más balanceo y tarda más tiempo en encontrar el apoyo. Además, sus neumáticos de baja fricción marcan el subviraje antes de lo que es habitual en otros BMW Serie 3, alargando al mismo tiempo algo más las frenadas. Desde luego, por su concepción, no resulta un problema, pues ni siquiera la trasera parece nunca descontrolarse, a pesar de la cantidad de par, debido en parte a un mayor balón de neumático que da también más progresividad a sus reacciones.

be.

Claro que, en conjunto, el Audi nos parece más preciso y directo. Basta aquí modular algo el gas en la entrada de curva, para que el A4 Avant entre con una gran agilidad y mucho, mucho agarre. Con qué suavidad y naturalidad lo hace todo. Sólo la nueva dirección eléctrica, estupenda en modo Comfort, no termina de gustarnos si la manejamos en modo Dynamic, resultando demasiado pesada y artificial en el guiado. Pero, en cómputo general, este nuevo A4 Avant 2.0 TDI es un cochazo.

Acabada la travesía, puede que el BMW haya consumido ligeramente menos (en torno a 0,4 l/100 km), pero con el Audi nos hemos sentido más cómodos, tanto en la conducción como en el trato al pasajero. E, incluso, atendiendo a nuestra experiencia, con sus neumáticos de baja fricción de serie (ahorran unos 0,3 l/100 km) se aproximaría mucho en eficiencia a un buen BMW, que nos ha parecido menos equilibrado, más caro y que agota ya días en el mercado. Su próxima generación, prevista para este próximo otoño con nueva puesta a punto, seguro que mejorará. Como ya lo ha hecho ahora la berlina. Pero, hoy por hoy, este Audi A4 Avant 2.0 TDI nos parece más completo. Creemos que esta hoy bastante más cerca de la superior eficiencia del BMW, que el 320d Touring de él en confort, agrado de uso y refinamiento.  Gastar lo mínimo , sí, pero con el menor precio a pagar.

Más grande por fuera (es hasta 17 centímetros más largo), el Audi A4 Avant gana en habitabilidad al BMW, pero también pesa más. Ambos son amplios, pero en altura en el Audi se viaja más desahogado. También en maletero ofrece el A4 Avant formas más regulares y una ligera mayor capacidad, aunque aquí prácticamente hay empate técnico. ¿Qué opinas de esta noticia? Debate en los foros con otros aficionados al mundo del motor. Casi podrían atravesar un desierto, porque, una vez repostados, tanto este Audi A4 como este BMW Serie 3 son capaces de consumir la energía gota a gota, estirando sus reservas de combustible casi a 1.300 km. Vamos, como los camellos. Gastan así menos no sólo que, por ejemplo, un Seat Ibiza 1.2 TDi de 3 cilindros, sino hasta menos que un pequeño Fiat 500 1.3 Multijet, pero con una longitud hasta un metro superior, 500 kg más de peso y casi 100 CV extra de potencia. Increíbles sus apenas 5 l/100 km de media. Apurando, incluso consumen menos en carretera (poco más de 4 l/100 km) que un híbrido Toyota Prius, y con mucha más versatilidad por sus carrocerías Avant y Touring, y mucho mayor empuje sin necesidad de ubicar sofisticadas (y pesadas) baterías o mecánicas eléctricas.

Ecuación, por tanto, perfecta para el viaje, y así la interpreta Audi, dejando esta rediseñada versión 2.0 TDI de 163 CV hoy sólo para la variante familiar del A4. Si está indicada para viajar, que se viaje bien… pensarán sus responsables. BMW, en cambio, sí desdobla configuración hacia la berlina y el familiar, aunque de controvertido modo: en la primera con su última y más afinada evolución (también sobre nueva generación Serie 3) y en el Touring aún con modelo y versión anterior. Una estrategia que no entendemos cuando de por medio hay serias mejoras y afinación. Y es que los BMW ED Edition se han caracterizado desde sus orígenes por llevar la eficiencia al límite, mientras Audi se ha empeñado más en no desnaturalizar la conducción. Completamente repostados, empieza nuestra travesía por «el desierto».

Familiares especiales

Que opten por caminos algo distintos, no debe llevar a error: técnicamente, no son tan diferentes. Por mucho que Audi elimine hoy el especial apellido «TDIe», este A4 Avant es también especial. De hecho, derivado del anterior 2.0 TDi de 170 CV, reduce fricciones, cuenta con alternador inteligente, sistema Stop/Start… y hasta nuevo volante motor con péndulo centrífugo para equilibrar su giro a muy bajas revoluciones. Solución que estrenó antes BMW «a bombo y platillo» y motivo por el que se siente más fino y suave que nunca. Y tampoco renuncia ni a una suspensión deportiva más aerodinámica, ni a neumáticos de baja fricción de serie… aunque Audi, en su búsqueda del coche más convencional posible, nos lo ceda para esta prueba con gomas opcionales de mejor adherencia.

BMW, al contrario, tiene también en este 320d ED Edition neumáticos deportivos de pago, pero apuesta por cedernos la configuración extrema con sus «pequeños» Michelin Energy Saver 205/55 R16. Mismo enfoque eficiente que le lleva también a alargar mucho sus desarrollos de cambio. Conclusión, desde los primeros metros sentimos las diferencias. O incluso antes, porque ya entrar al BMW es bajar, casi, a ras de suelo: aerodinámica por bandera para una conducción más particular… y mayor apreciación del bache o badén urbano. Audi también rebaja altura, pero no tanto. 

A esa mayor facilidad ya de acomodo del Audi A4 Avant se une otro factor inicial, su refinamiento. Arrancas y ni se siente, mientras en el BMW las vibraciones llegan hasta la palanca de cambios, que parece cobrar vida propia.  Eso sí, basta iniciar la marcha para que este 320d Touring muestre un poderío inusual: hay muchísimo par disponible desde sólo 1.000 rpm. Y su respuesta es inmediata. Eso sí, con el ralentí a 750 rpm, es esa la única horquilla que hay que evitar… pero puede no resultar fácil. Tan largo va de desarrollos y tanto salto tienen sus primeras marchas que, sin querer, te ves en ocasiones arrastrado a esa zona de vacío, con molestas reaceleraciones y tirones. Algo que BMW ya ha resuelto en el nuevo 320d ED Edition berlina, con desarrollos un 5 por ciento más cortos que mejoran, y mucho, su respuesta. Mientras, para el Touring hay que esperar y obliga a estar más activos, e incluso a enclavar en ciudad la 2ª donde jamás ya lo haríamos.

Con relaciones de cambio mejor escalonadas, el Audi A4 2.0 TDI Avant está ahí más suelto. Y eso que corto no va, pero sí permite subir marcha antes y, con los hábitos tradicionales, mantener fácil su régimen de motor por encima de 1.300 rpm, cuando realmente es efectivo. En circunvalaciones de hasta 80 km/h incluso deja avanzar en 6ª, mientras el BMW pide meter siempre la 5ª. Hasta las paradas (su Stop/Start es más rápido y menos brusco) son más cómodas en el Audi A4… aunque haya que puntualizar que con su nuevo modo «Efficiency» (adapta motor y climatizador para un menor gasto) no hay manera de enfriar el habitáculo de este Avant si viene ahora en verano del sol. Pero, sin tanto esfuerzo, en carretera no hay duda que termina por gastar al final como el BMW: espectaculares 6 l/100 km. Vámonos de la urbe.

Tanto este BMW 320d Touring, como el nuevo Audi A4 Avant 2.0 TDI, gastan hasta un 30 por menos y corren casi un 20 por ciento más que las mismas versiones en 2005.

Inmersos en su terreno natural, las vías rápidas, los consumos bajan… aún más. Con las 2.000 rpm marcando en ambos casi el sobre-régimen (circulan ya a algo más de 120 km/h) ahora lidera el BMW. Cierto que, con más flotación y sonoridad, su calidad de rodadura no llega al impasible y refinadísimo Audi A4 Avant, pero, lanzado, aprovechamos sus escasos rozamientos internos para avanzar metros y metros con inercia y suave gas: mínima su necesidad energética, máxima su eficiencia, moviéndose en autopista bajo los 4,0 l/100 km, impensable a día de hoy en el A4. Movilidad cívica la que piden ambos, pero, también, con reserva siempre suficiente de potencia (mejor otra vez el Audi por menores desarrollos) como para ganar mucha velocidad a golpe de acelerador: si quieres correr, correrán, pues no hay que olvidar que tienen por encima casi otras 3.000 rpm de uso mecánico que explotar.

Salimos de autopista para meternos a carreteras secundarias. Y «vuelta a la tortilla»: dinámicamente, este 320d ED Edition me parece el coche menos BMW de toda su gama. A pesar de contar con muelles más cortos, no va tan sujeto como el Audi A4 Avant. Su carrocería tiene más balanceo y tarda más tiempo en encontrar el apoyo. Además, sus neumáticos de baja fricción marcan el subviraje antes de lo que es habitual en otros BMW Serie 3, alargando al mismo tiempo algo más las frenadas. Desde luego, por su concepción, no resulta un problema, pues ni siquiera la trasera parece nunca descontrolarse, a pesar de la cantidad de par, debido en parte a un mayor balón de neumático que da también más progresividad a sus reacciones.

be.

Claro que, en conjunto, el Audi nos parece más preciso y directo. Basta aquí modular algo el gas en la entrada de curva, para que el A4 Avant entre con una gran agilidad y mucho, mucho agarre. Con qué suavidad y naturalidad lo hace todo. Sólo la nueva dirección eléctrica, estupenda en modo Comfort, no termina de gustarnos si la manejamos en modo Dynamic, resultando demasiado pesada y artificial en el guiado. Pero, en cómputo general, este nuevo A4 Avant 2.0 TDI es un cochazo.

Acabada la travesía, puede que el BMW haya consumido ligeramente menos (en torno a 0,4 l/100 km), pero con el Audi nos hemos sentido más cómodos, tanto en la conducción como en el trato al pasajero. E, incluso, atendiendo a nuestra experiencia, con sus neumáticos de baja fricción de serie (ahorran unos 0,3 l/100 km) se aproximaría mucho en eficiencia a un buen BMW, que nos ha parecido menos equilibrado, más caro y que agota ya días en el mercado. Su próxima generación, prevista para este próximo otoño con nueva puesta a punto, seguro que mejorará. Como ya lo ha hecho ahora la berlina. Pero, hoy por hoy, este Audi A4 Avant 2.0 TDI nos parece más completo. Creemos que esta hoy bastante más cerca de la superior eficiencia del BMW, que el 320d Touring de él en confort, agrado de uso y refinamiento.  Gastar lo mínimo , sí, pero con el menor precio a pagar.

Más grande por fuera (es hasta 17 centímetros más largo), el Audi A4 Avant gana en habitabilidad al BMW, pero también pesa más. Ambos son amplios, pero en altura en el Audi se viaja más desahogado. También en maletero ofrece el A4 Avant formas más regulares y una ligera mayor capacidad, aunque aquí prácticamente hay empate técnico. ¿Qué opinas de esta noticia? Debate en los foros con otros aficionados al mundo del motor.
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