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Audi A3 2.0 TDI

Si conceptualmente no supone una revolución -su sofisticado equipo de entretenimiento y construcción por módulos es otro cantar-, sí aparece una evolución de un compacto que se hace más eficiente y seguro.
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Audi A3 2.0 TDI

Reproductor de imágenes tridimensionales, de vídeos en formato mpeg4; conexión a Internet y con punto de acceso Wi-Fi para, entre otras cosas, visualizar mapas de Google Earth o fotos de Street View; pantalla ultra fina de 7 pulgadas de alta resolución, Apps, escritura táctil... No te estoy hablando de mi último smartphone, ni de mi infinita tableta, te hablo de las posibilidades de información y entretenimiento de abordo que el nuevo Audi A3 nos ofrece. 

Bazar tecnológico
No sé si la personalidad de los futuros coches vendrá por aquí (y del diseño): ofrecer más y mejor entretenimiento, mientras la legislación se ocupa de hacer todos los coches similares. Porque quizá el desplazamiento en automóvil se convierta simplemente en eso, con la premisa de cumplir obligatoriamente con unos dictados niveles de seguridad y de eficiencia energética. Y que se entretenga el que pueda. 

Vistas así las cosas, me ha impresionado el equipo opcional de entretenimiento del nuevo A3 (por cierto, actualizable para que no tengas que cambiar de coche como de móvil si quieres ir a la última), no por íntegramente novedoso, pero sí por ciertas evoluciones que siquiera están disponibles en el buque insignia de la marca, el A8, ni en esas otras marcas referenciales. También me pregunto si esta integración es necesaria en un automóvil o, simplemente, es una demostración tecnológica, sobre todo cuando se aplica en un modelo "popular". Y también me pregunto si los legisladores dirán algo al respecto, cuando ya han legislado sobre el uso de móviles y navegadores en el automóvil. Pero bueno, dejémoslo ahí. 

Lo que es cierto es que este derroche tecnológico sofistica al nuevo A3. Su pantalla central escamoteable te ofrece una artística puesta en escena del menú al más puro estilo de "lanzador" de smartphone. Y con su mando central MMi y apenas unas teclas más, te mueves por sus infinitos campos para configurarte tu A3 como tú quieras... desde la iluminación ambiental interior, hasta la asistencia de la dirección. En el volante tiene un botón configurable a modo de acceso directo entre una serie de funciones; puede disponer de arranque por pulsador, de freno de estacionamiento eléctrico, de asistente de carril con actuación directa sobre el volante, control de ángulos ciegos, pre-Safe, control de crucero activo... en definitiva, se ha puesto muy al día. También la calidad de materiales, guarnecidos, asientos, ajustes, tacto de interruptores, etc, hacen muy creíbles y deseados los cuatro aros de este A3.

Comportamiento notable
Nos ponemos en movimiento y el nuevo A3 nos transmite inmediatamente sensaciones de coche muy suave, muy amable en su conducción (dirección, cambio, pedales) y en su pisada. Con este acabado Ambition, disponemos de suspensión deportiva, y aunque en ciertos momentos te lo recuerda (quizás, también, por llevar esta unidad ruedas de 18 pulgadas con bajo perfil de goma), la suavidad de rodadura prevalece. Esto es una tendencia actual, incluso si pretendes deportividad (BMW, a su manera, también lo hace). El A3 es tan agradable rodando, como eficaz "corriendo". 

En curva me ha parecido increíblemente bueno, por la sensación de naturalidad, de no saturación y, por tanto, de no aparatosidad. Dicen en Audi, que esta nueva generación es 80 kilos más ligera que la anterior. Anuncios como estos conozco muchos, pero he comparado nuestros pesos verificados por nuestro Centro Técnico con una unidad antigua equivalente y efectivamente aparece una reducción de 73 kilos. Si recuperamos pesos de hace dos generaciones, con la rigidez torsional de los chasis de nuestros días, geometrías de suspensión actuales y electrónica activa cada vez más rápida y precisa, debe aparecer la calidad y eficacia dinámica de la que te hablaba de este cómodo y agradable A3. Pero también tiene su chispa. 

Ahora que habrá dos suspensiones traseras en la gama A3, un simple eje torsional en las versiones básicas y el multibrazo de este 2.0 TDI 150 CV, creo que los que se beneficien de esta más elaborada estructura mostrarán mayores cualidades dinámicas. Si quieres, el tren trasero de este 2.0 TDI no esconde que quiere ayudarte a girar, como antes no lo insinuaba el anterior A3. Te muestra su participación a poco que interrumpas la aceleración a la salida de la curva si has entrado algo pasado, pero de nuevo sin aparatosidades y con una electrónica (ESP) muy bien integrada en la dinámica del coche, no como simple dispositivo de seguridad. Sus intervenciones ayudan, corrigen y armonizan la trazada, sin necesariamente sentirte frenado y alertado.

La reducción del peso también conlleva otras ventajas: cada vez hay que hacer más esfuerzos por superar las normas de emisiones de escape. Y ahí van unos datos: este novedoso 2.0 TDI 150 CV es más potente y consume menos que el anterior 2.0 TDI 140. Pero, para ello, aparecen otras variables que hay que comentar, no sólo es una cuestión de peso. Por un lado, el nuevo A3 2.0 TDI 150CV dispone de un dispositivo Stop-Start (muy participativo en nuestra prueba, con mucho calor y la climatización siempre conectada), que ayuda a rebajar los consumos urbanos. Y siguiendo la tendencia actual, recurre a unos desarrollos de cambio generosísimos, tanto que sus casi 60 km/h por 1.000 rpm en 6ª hace nada sería argumento particular de una variante especialmente ecológica. 

El objetivo de rebajar consumos y por tanto emisiones se ha alcanzado, pero también percibes y es real que las recuperaciones en las marchas más altas son peores (cede 3 segundos, que son muchos, en el 80 a 120 km/h en 6ª). En cualquier caso, la sensación de esta versión es que anda mucho y muy bien. Su bajo régimen es extraordinario (como si de un biturbo por etapas se tratara) y no necesitas más que las 2.000 primeras rpm para moverte en cualquier terreno con muchísima solvencia y agrado. Tiene también un sobrerrégimen un tanto sorprendente, por cómo empuja hasta 5.200 rpm, algo inhabitual y en la práctica innecesario en un motor Diesel, que también destaca por la suavidad de giro. En definitiva, percibes exquisitez general en el nuevo A3, que es de lo que se trata.

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