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Comparativa: Audi A1 2.0 TDi vs Mini Cooper SD

La tensión entre BMW y Audi crece, y esta vez no necesariamente en tamaño. De berlinas a SUV y, hoy, también ya a los utilitarios más exclusivos del mercado. Mini y A1 continúan su batalla a cara de perro, esta vez en busca del Diesel más poderoso del segmento. Bastidores afinados, idéntica potencia y gran personalidad para dos deportivos a escala… y dos enemigos irreconciliables.
Jordi Moral. Fotos: J.F Pacheco -
Comparativa: Audi A1 2.0 TDi vs Mini Cooper SD

Audi A1 2.0 TDI vs Mini Cooper SDSólo una premisa: objetivo Mini. Con hasta 1,7 millones de coches vendidos desde 2001 y ante la ausencia total de rivales, Audi decidió hace un año que el pequeño utilitario del grupo BMW no podía seguir poblando en solitario las calles más glamurosas. Tenía que actuar, y la respuesta fue el A1. Hasta el punto de que, en lugar de respetar su ideario habitual (ese que tiene por cabecera el término «equilibrio»), Audi inclinó la balanza hacia el diseño, la picardía y la agilidad en detrimento de su tradicional funcionalidad. Es decir, en dirección Mini.

 

Un año después, hay recompensa: el Audi A1 no sólo le ha alcanzado, sino que vende hasta un 25 por ciento más. Incluso se atreve ya a desafiar la deportividad intrínseca de Mini, con propuestas como la edición especial Quattro de 265 CV (el anti John Cooper Works) o, ahora, con este nuevo duelo entre los dos Diesel más potentes de la categoría. Mini, mientras, intenta seguir aguantando el tipo con su emocional filosofía, hasta que en unos meses nos enseñe la próxima generación, ya con nueva plataforma. La rivalidad, por tanto, no puede ser a estas alturas mayor.

 

Top Diesel

Como tampoco este envite a Diesel, por mucho que, con la actual escalada de tamaños y pesos en el automóvil, pueda hasta parecer hoy asunto menor recurrir a dos bloques de 2,0 litros de cilindrada y 143 CV. Más aún cuando estos motores se asocian ya a las versiones más ecológicas de los A4 o Serie 3. Claro que, teniendo en cuenta que hablamos de pequeños deportivos que hoy ni llegan a 4 metros de longitud ni alcanzan los 1.300 kg de peso, sube la adrenalina. Que ya se dispara al rastrear el mercado.

 

Ningún otro utilitario ofrece hoy tanta potencia Diesel… a excepción de un Seat Ibiza 2.0 TDI FR, con el mismo motor del Audi y exactos 143 CV; lo que tampoco es sorpresa, pues hace 10 años cuando prácticamente ningún rival superaba en Diesel los 90 CV de potencia, Seat se desmarcaba ya con aquel divertido Ibiza 1.9 TDi Sport de 130 CV que todavía recordamos. Pero hoy son otros tiempos, y la sofisticación y calidad de realización que han impuesto primero Mini y luego A1 no tiene en realidad competencia. Y, en esta liga propia, la igualdad es máxima.

 

Audi A1 2.0 TDI vs Mini Cooper SDTal es el marcaje que, no sólo «copian» ambos cifra de potencia, sino que clavan hasta el propio buen rendimiento de sus motores. Mucha respuesta desde bajo régimen, con hasta un 95 por ciento de fuerzas ya disponibles a 1.500 rpm, con el Mini mandando ligeramente de inicio (y con un sonido que nos gusta más), y un Audi algo superior en la zona medio-alta buscando compensar sus 30 kg más de peso. Casi haría falta «foto-finish» para ver cuál es más rápido… si no fuera por la diferencia de transmisiones.

 

Y es que, ahí, el Audi queda limitado a su exclusivo cambio manual de 6 relaciones, muy preciso pero con desarrollos demasiado largos que, no sólo restan algo de agrado buscando máxima eficiencia, sino que no pueden con la rapidez del automático que sí propone Mini. Hablamos en este caso del Steptronic de BMW, también de 6 marchas y uno de los mejores cambios de convertidor de par del mercado. Es rápido en modo secuencial pero, a la vez, muy suave y efectivo en sus transiciones en automático. Mejores adelantamientos y dotes ciudadanas para, por otra parte, el Mini más racional y equilibrado que he probado, añadiendo un punto de confort que nunca muestran otras versiones del picante utilitario.

 

A cambio, eso sí, Mini eleva los consumos, hasta 1,0 l/100 km superior siempre a un Audi muy trabajado, con bajos carenados, frenada regenerativa y Stop/Start; un dispositivo que Mini sólo puede montar con cambio manual. ¿Más agilidad o más eficiencia? Puede que ambos sí sean sensatos con sus filosofías.

 

A punto

Sentimos así que sus motores empujan, pero para convertirse en pequeño deportivo también hace falta carácter.Y ambos dan aquí también el do de pecho. Este Audi A1 2.0 TDi sólo está disponible en acabado Ambition, ya de serie con carrocería rebajada 10 milímetros. Pero es que, además, nuestra unidad monta también el paquete S line, que ya baja el chasis 15 mm y cuenta con amortiguación más firme. Mini, por su parte, no queda atrás, y a su innata dureza impone también la opcional suspensión deportiva.

 

Conocidos así de base, y respaldados por motor, toca divertirse. Y reconocemos que pocos juguetes hay hoy en el mercado con la habilidad que muestran A1 y Mini… aún cada uno con su estilo. Porque es subirse al primero y sentir un auténtico Audi de pies a cabeza. Cierto que con alguna laguna, como la ausencia de regulación de cinturón o una consola central demasiado intrusiva para nuestra rodilla, pero con una calidad percibida y un tacto más refinado y de coche grande. Evidentemente, con su configuración, resulta rígido al bache, pero no con la sequedad de su rival.

 

Y es que, en el Mini, nos subimos al coche quizás con más personalidad del mercado. El diseño interior, la baja postura de conducción, el manejo de mandos… todo transpira deportividad. Y tan vivo es en marcha (por sonido y por una pisada que dibuja cualquier mínima irregularidad del firme) que sientes en él más la velocidad que en el Audi A1. Para lo bueno (un kart por diversión) y lo malo (puede acabar estresando). Porque el Audi filtra más la conducción, con mayor estabilidad lineal en carretera y un comportamiento menos reactivo. Lo que no quiere decir tampoco que aburrido.

 

Audi A1 2.0 TDI vs Mini Cooper SDEl tren delantero del A1 es realmente  incisivo, con un ESP que cuenta con diferencial electrónico para, a través de los frenos, transferir en apoyos más par a la rueda exterior. Reduce así el subviraje en curvas, aportando más direccionalidad al cerrar el giro en aceleración. Y con una trasera bien sujeta, pero que incluso acompaña más de lo que acostumbra en Audi; aun así, un deportivo bien atado al asfalto y más progresivo siempre en sus movimientos.

 

El Mini, a cambio, exige concentración. Porque si ya al rodar en vías rápidas conviene incluso estar atento para evitar que cualquier imprevisto (del asfalto o del tráfico) pueda descomponer trayectorias, tratar de buscar su gran agilidad en curva requiere conocer sus particularidades. Es el 911 de los utilitarios, y en él cualquier actuación implica una reacción inmediata: desde el cambio de dirección, a la frenada o incluso pisar o levanta aceleración.

 

No hay en el Mini un segundo de respiro, pero es cierto que me llega a resultar más divertido que el preciso Audi. Y no conviene asustarse, porque hoy no es tampoco tan comprometido como aquellos primeros Mini. Su motricidad es excelente, la dirección informa en todo momento del contacto entre ruedas y suelo, y comprobamos como cuanto más ratonero es el trazado, mejor parece reaccionar. Punto en el que saca de verdad partido a su corto conjunto muelle-amortiguador y a sus muy directos mandos, concebidos para la acción/reacción y sin la mayor progresividad del A1. Agilidad, sin duda, en estado puro. En definitiva, dos utilitarios de gran factura, aunque, todo sea dicho, también de poca funcionalidad y alto precio. No olvidemos que por algo son las dos propuestas más exclusivas del segmento.

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