Publicidad

Aston Martin Vanquish

Exclusividad al máximo nivel. Es quizás el deportivo más distinguido y elegante del mercado; un automóvil que enamora y que cautiva, sobre todo si se tiene ocasión de conducirlo. Ofrece además una enorme polivalencia y se puede disfrutar, con sus 565 CV, tanto en el día a día, como en viajes de largo recorrido, o eventuales visitas al circuito.
-
Aston Martin Vanquish
El Vanquish toma el relevo del DBS, para convertirse en la nueva joya de la corona de la firma británica. Chasis de aluminio, carrocería de fibra de carbono, motor V12 de 565 CV y frenos cerámicos, figuran en la carta de presentación con la que llega la nueva criatura de Aston Martin. 

En 2013 Aston Martin cumplirá cien años de historia. Como aperitivo y antes de que lleguen las celebraciones, la legendaria firma británica lanza al mercado un nuevo Vanquish, modelo con el que, de alguna manera, sustituye al DBS y que se convierte en el deportivo más prestigioso del constructor británico.

El nuevo Vanquish tiene bastante en común con el desaparecido DBS, pero se trata de un coche completamente nuevo, que supera en todo a su antecesor y que experimenta un avance muy importante en el plano técnico.

El chasis, por ejemplo, está íntegramente realizado en aluminio como en el DBS. Mantiene incluso la misma distancia entre ejes, pero el 75 por ciento de las piezas que lo componen son de nuevo diseño, lo que ha permitido aumentar la rigidez torsional un 25 por ciento. La parte delantera es, además, un 13 por ciento más ligera y se ha rediseñado completamente para situar el motor 19 mm más cerca del suelo, optimizando con ello el centro de gravedad del coche.

La espectacular carrocería, por su parte, está construida en su totalidad en fibra de carbono. Gracias a ello, se consigue limitar el peso total del coche que, con respecto al DBS, se reduce en torno a 30 kg. De todas formas, conviene apuntar que el Vanquish no es precisamente un automóvil ligero. Se anuncian 1.739 kg en orden de marcha, si bien es verdad que se ha conseguido un reparto de 50/50 entre trenes, gracias a que el motor está muy centrado y a la disposición Trasaxle de la caja de cambios (sobre el eje trasero).

Tanto delante como detrás se recurre a una arquitectura de triángulos superpuestos muy elaborada y con todos los elementos que componen su estructura realizados en aluminio. Los amortiguadores son además de control electrónico, con tres posiciones a elegir –Normal, Sport y Track-, si bien estos también se adaptan automáticamente a las condiciones de uso.

Aparentemente, el motor es el mismo V12 que animaba al DBS, pero son muchas las novedades que incorpora para conseguir un considerable aumento de las prestaciones y una reducción de consumos y emisiones. Para ello, recibe una culata de nuevo diseño, colectores de admisión y escape más eficaces, distribución variable de última generación, una superior relación de compresión -que pasa de 10,9:1 a 11:1- y como se puede imaginar, también monta una nueva gestión electrónica desarrollada por Bosch. Con todo esto, se ha conseguido que la potencia máxima aumente de 517 a 565 CV, mientras que el par máximo pasa de 58,16 a 63,26 mkg. Como curiosidad, conviene apuntar que esta mecánica se ensambla de forma manual en las instalaciones que la firma británica tiene en Colonia, Alemania. 

Lo primero que llama la atención cuando se observa el coche con detenimiento, es que conserva las estilosas e inconfundibles formas de los deportivos de la marca, pero en este caso salta a la vista que se trata de un coche más moderno, que ofrece un aspecto más agresivo y espectacular que el sus hermanos DB9 y Vantage. Los prominentes spoilers delantero y trasero y el llamativo diseño de los grupos ópticos, tienen mucho que ver en ello, como apuntaba Marek Reichman, jefe de diseño de la marca. El coche ofrece un diseño moderno y muy vanguardista pero, como no podía ser de otra manera, no hace falta ser un entendido para darse cuenta que se trata de un Aston Martin.

strong>Lo que más cambia en comparación con sus hermanos de gama es, si cabe, el interior. Este ofrece un diseño absolutamente minimalista, especialmente en lo que atañe a la amplia consola central. Esta última sorprende con un aspecto muy limpio dado que la mayoría de los pulsadores se han sustituido por un panel táctil que funciona a las mil maravillas. Se anuncia algo más espacio para las plazas delanteras que en el DBS, mientras que las traseras son absolutamente inútiles para aquellos que midan más de 1,4 metros. No es de extrañar, que se ofrezca la posibilidad de prescindir de los asientos traseros para aumentar el espacio de carga, si bien es verdad que el maletero con sus 368 litros es bastante más útil de lo que cabría esperar.
Lo que sí está muy bien resuelto es el puesto de conducción. Los asientos firmados por Recaro, son además cómodos, sujetan el cuerpo de maravilla y gracias a que la estructura del respaldo está realizada en fibra de carbono, mejoran el escaso espacio disponible en las plazas traseras de este supuesto 2+2.

Cuando se pulsa el botón de puesta en marcha, el V12 atmosférico cobra vida emitiendo un bramido sobrecogedor. Es sólo un anticipo de las sensaciones que es capaz de ofrecer, ya que, una vez en marcha, sorprende con un funcionamiento absolutamente cautivador. Porque no sólo es sumamente suave y refinado en su respuesta si se conduce con tranquilidad, cuando se pisa el acelerador sin contemplaciones, sube de vueltas con una facilidad y regularidad asombrosas, siempre en constante progresión y ofreciendo un empuje demoledor. Se anuncian 565 CV a 6.750 rpm, pero lo cierto es que sobrepasa la barrera de las 7.000 vueltas con total facilidad, dando muestras de un perfecto equilibrado. Su capacidad de respuesta es sobresaliente y no sólo desarrolla potencia a raudales, también cautivan las elevadas cifras de par que desarrolla y su extraordinaria elasticidad. Son sólo cifras, pero a más de uno de interesará saber que para acelerar de 0 a 100 km/h tan sólo emplea 4,1 sg, mientras que la velocidad máxima está muy cerca de los 300 km/h.

El V12 de 6 litros esta asociado a una caja ZF de convertidor de par con seis relaciones que, como se comentaba anteriormente, se sitúa en el eje posterior para optimizar el reparto de masas. El funcionamiento de esta transmisión es bastante satisfactorio, sobre todo cuando se conduce relajadamente; las inserciones se realizan con total suavidad y en el modo automático es muy confortable. Muy gratificante es también cuando se maneja de forma manual, para lo que cuenta con dos levas perfectamente situadas en la columna de dirección. Rápida y muy obediente con las órdenes que recibe del conductor, cuenta incluso con función Launch Control. Ahora bien, hay que reconocer que en conducción deportiva no llega al nivel de eficacia y deportividad de los modernos cambios de doble embrague que, de un tiempo a esta parte, tanto han proliferado entre los grandes deportivos. Es quizás uno de los aspectos susceptibles de mejora, si bien es verdad que para la mayoría de los clientes del nuevo Aston la caja ZF cumplirá a la perfección con sus necesidades.

Y es que si bien es verdad que el Vanquish es un deportivo en el sentido amplio de la expresión, su carácter no es demasiado extremo o radical. Es un automóvil perfectamente utilizable, fantástico para viajes de largo recorrido, casi tan confortable como una berlina de altos vuelos y que puede presumir de unas prestaciones y eficacia en carretera de primer nivel, transmitiendo unas sensaciones únicas. En definitiva, una máquina con la que se disfruta cada minuto que se pase al volante.
Nada menos que 10.000 km se han realizado en el viejo Nurbürgring y 5.000 km en la pista de Nardo para poner a punto el bastidor y garantizar la fiabilidad del conjunto. No es de extrañar que en curva ofrezca una impecable precisión de trayectoria y que los giros más veloces se puedan abordar a velocidades de vértigo con total precisión. El Vanquish ofrece un aplomo fuera de lo común a alta velocidad y si bien no es precisamente pequeño ni demasiado ligero, es bastante manejable en los trazados más sinuosos, donde su conducción se convierte en un ejercicio absolutamente placentero. Exprimir las marchas hasta el corte, apurar cada frenada, trazar las curvas al límite, es algo único.

En definitiva, un coche que excita los sentidos sin caer en las radicalidades de otros deportivos.

Motor: Doce cilindros en V a 60º
Cilindrada: 5.935 cc
Transmisión: Automática ZF de seis velocidades
Tracción: Propulsión trasera
Potencia máxima: 565 CV a 6.750 rpm
Par máximo: 63,26 mkg a 5.500 rpm
Velocidad máxima: 295 km/h
Aceleración 0 a 100 km/h: 4.1 s
Consumo urb/extr/mixto: 21,4/10,2/14,4 l/100 km
Largo/ancho/alto: 4.720/2.067/1.294 mm
Batalla: 2.740 mm
Peso: 1.739 kg
Precio: 287.333 €

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.