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Aprilia RX / SX 125

Las pudimos ver por primera vez en el Salón MotOh! de Barcelona, y, sólo unos días después, volamos a la pista italiana de Pomposa para contarte las primeras impresiones sobre estos dos nuevos modelos que vienen a engrosar la oferta de 125 cc limitadas a 15 CV.
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Aprilia RX / SX 125
Aquí en nuestro país, quizá las RX no han gozado de la popularidad que toda marca desea conquistar cuando lanza un modelo con el que está plenamente satisfecho. Pero en el mercado italiano, esta enduro ha servido de escuela sobre ruedas desde los años noventa… e incluso, la firma italiana hizo en su día alguna incursión en competiciones de enduro con las anteriores versiones.
Es por ello que en Aprilia han trabajado con cariño a la hora de actualizar la RX 125, y, de paso, y hablando de actualizar, han decidido optar a un abanico más amplio de posibles clientes con la SX 125, una modesta supermotard –tan de moda en los últimos años–, prácticamente idéntica a su hermana de enduro. Que Aprilia está tremendamente orgullosa de sus bicilíndricas SXV y RXV es algo que uno puede detectar (y comprender, ya que la 450 de supermotard fue campeona del mundo en su debut con Jerome Giraudo a los mandos) en cualquier conversación con sus empleados. Además, desaprovechar el tirón que ha tenido, sobre todo, la versión de supermotard, cada vez más popular en los circuitos y con copas monomarca en los principales países, sería un sacrilegio que los italianos no han querido cometer. Por ello, la profunda remodelación de la RX está basada en la estética inconfundible y personalísima de la bicilíndrica, la primera moto en años que ha roto los esquemas de los clónicos modelos «off road» tanto europeos como japoneses. Con ellas, el diseño, término importante cuando hablamos de Italia, entró de lleno en la moto de campo, y las nuevas RX/SX de «octavo de litro» tienen todos los rasgos que recuerdan inequívocamente a las 450/550, lo que supone un inteligente reclamo para el joven que quiere una buena (y, más determinante a veces, bella) primera moto después de dejar aparcado el ciclomotor con el que se inició. Y como crecer supone ir eligiendo entre los caminos que la vida te va abriendo, con ellas llega la primera «gran» decisión: ¿asfalto o campo? Dos diferentes ambientes a los que las RX y SX se enfrentan con las mismas armas, ya que ambas son idénticas, salvo en el caso de las llantas y gomas, Pirelli en ambas versiones, y desarrollo final de la caja de cambios, más largo en la SX, en la que, según Aprilia, se puede ver con bastante facilidad los 120 km/h en el panel totalmente digital. El circuito de Pomposa, sin una recta larga, impedía estirar la sexta, pero no lo dudo. Durante la rueda de prensa previa a la primera toma de contacto, los responsables del diseño de esta nueva moto se esforzaron en recordarnos que tanto la RX como la SX no buscan satisfacer a aficionados que quieran plantarle cara a Merriman o Van den Bosch. Su objetivo es iniciar a los más jóvenes, y su diseño se ha realizado con un ojo puesto en el euro tratando de abaratar el producto final (el basculante, antes de aluminio, ahora es de acero). Sin embargo, la imagen y los acabados son de primera. De hecho, comparte componentes, como los intermitentes, con modelos con más glamour, como los de la serie G de BMW. Y lo que es mejor, las concesiones al diseño no van en detrimento de una buena ergonomía. Todo está en su sitio y no hay componentes o aristas que molesten.

El otro referente ha sido la Euro3. En este último sentido, muchos pensaban que, con la nueva simbiosis entre Aprilia y Derbi, ambas bajo el paraguas del Grupo Piaggio, las nuevas RX/SX emplearían el brillante motor 4T de la Mulhacén 125, uno de los tres mejores propulsores de sus mismas características dentro del segmento 125 4T. Sin embargo, la firma de Noale ha preferido seguir fiel al Rotax 2T con arranque por el lado izquierdo (no hay arranque eléctrico en ambas; menor coste y menor peso) conocido en las anteriores versiones, pero adaptándolo a la normativa Euro3 anticontaminación. Todo un acierto, porque, a las pequeñas motos todavía les siguen sentando mejor los ligeros y briosos 2T, y éste es un claro ejemplo.

Es bastante más divertido que un 4T (probamos una unidad «full-power» de cada una de las versiones, con 26 CV ya que obvia la normativa Euro3, y de bastante divertido pasa a muy divertido). Además, resulta muy utilizable y fácil de llevar, sobre todo en la SX, que no tiene que enfrentarse a terrenos abruptos, como en el caso de la RX, en la que se notaba mucho más la diferencia entre la versión de 15 CV y la «full-power». El pequeño Rotax es suave y las vibraciones que llegan tanto a los estribos (sin gomas) como a las puntas del manillar (sin refuerzo central) son escasas y nada molestas. Además de las líneas y formas de sus fibras, el nuevo chasis, un doble cuna que es en realidad, junto con la adaptación del motor a la Euro3, la piedra angular de nuestras protagonistas, también recuerda al de las «V» en sus tubos cruzados hacia la pipa de la dirección y en la pieza de plástico en la zona del eje del basculante, que simula la placa de aluminio de sus hermanas mayores.

Como aquél, éste es un gran bastidor. Carga bastante peso sobre el tren delantero y es muy estable y rígido como pudimos comprobar tanto en el karting, como, sobre todo, sobre el bacheado circuito «off road» que le tocaba a la RX. En este duro medio, la sencilla horquilla invertida de 40 mm se mostró bastante blanda, algo que no es tan flagrante en el caso de la SX sobre el asfalto, gracias a sus diferentes tarados y también a que el freno delantero (el mismo que en la RX) no la llega a poner en apuros. Te vuelvo a recordar que el objetivo es llegar a los jóvenes noveles y, un freno más potente que vendría bien en circuito, para la calle sería más difícil de dosificar para un inexperto. Nos gustó más la suspensión trasera, especialmente en la RX, al pasar muy bien sobre tramos rizados, siguiendo la línea y sin descolocarte con peligrosos rebotes, lo que daba mucha confianza.

Nobleza y facilidad de uso busca Aprilia, y esto es lo que ofrecen en sus diferentes medios tanto una como otra, que llegan con una sola decoración, basada en el blanco en el caso de la campera y con el negro como color predominante en la ciudadana.
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