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Alfa Romeo Mito 1.6 JTD

El Mito es una buena prueba de la capacidad de Alfa Romeo para no hacer coches aburridos o corrientes; su imagen transmite elegancia a la vez que juventud y deportividad, el motor Diesel de 120 caballos tiene un buen nivel de prestaciones y su bastidor es uno de los más dinámicos del segmento. En resumen, es un Alfa.
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Alfa Romeo Mito 1.6 JTD
Si hay algo de lo que Alfa Romeo puede presumir es del corte deportivo y emocional de sus coches. Con independencia de las modas o tendencias, la firma italiana siempre ha sabido dar a la gran mayoría de sus creaciones ese toque de distinción tan particular que les ha convertido en prácticamente una marca de culto. Ahora, a la hora de crear un utilitario, aunque partan del Fiat Grande Punto, en lugar de tirar por el lado práctico como hacen la mayoría de marcas rivales, apuestan de nuevo por dar prioridad a su propio ADN y crear un coche diferente, en el que la fuerte carga estética está muy por encima de sus virtudes o defectos, buscando que su propietario se llegue a sentir orgulloso del coche que tiene.
El Mito se desmarca así de los modelos más vendidos del segmento y, con un precio similar a ellos (al menos en esta versión que aquí probamos), apunta directamente a otro superventas en su especialidad, el caro Mini. Nace así el Alfa Romeo Mito, un modelo de claro aroma deportivo desde su versión más básica hasta la más potente. En el mercado está disponible con tres motores de gasolina y dos Diesel. De estos últimos optamos por la variante 1.6 JTDm de 120 caballos como primera prueba.

El interior del Alfa Mito sigue la tónica general del diseño exterior. A primera vista es agradable y equilibrado y, aunque emplea materiales plásticos, estos están bien rematados. La postura de conducción es buena y los asientos cómodos. Delante se echa de menos algo más de anchura interior —entre 2 y 4 cm más justa que la medida en Fiesta, Corsa, 207 o Ibiza —, pero siempre superior a la de un Mini. Esto hace que haya poco espacio para la mano en busca del reglaje de inclinación del respaldo, o que lleguemos a arañar el panel de la puerta con el reloj cada vez que nos pongamos el cinturón de seguridad. Detrás, sobre todo del conductor, el espacio para las piernas no es muy holgado pero tampoco es muy diferente de lo que ofrecen sus rivales, a excepción del siempre más pequeño Mini. Aquí la cota de anchura vuelve a ser justa, hasta el punto que tres adultos irán bastante incómodos. Por este motivo, el Mito tiene la tercera plaza opcional -250 euros y va con sus correspondientes reposacabezas y cinturón de tres puntos-, ofreciendo un plus con respecto al Mini, que sólo dispone de cuatro plazas. La capacidad del maletero es buena, a pesar de llevar rueda de emergencia, que hoy en día es de agradecer. Eso sí, tiene un plano de carga elevado, siendo necesario arquear mucho la espalda, sobre todo para sacar objetos que pesen.

Dentro del Alfa Mito se mezclan detalles premium con algunos «defectos generalistas»; encontramos cuero en algunos remates como el volante, freno de mano o el pomo del cambio, un bonito acabado que imita a la fibra de carbono en el salpicadero o detalles opcionales como la posibilidad de montar navegador, Bluetooth o un climatizador bizona. Sin embargo carece de asideros en el techo, el elevalunas del acompañante no se baja con una sola pulsación, los parasoles no llevan la luz integrada y la conexión del teléfono por Bluetooth cambia la emisora cada vez que se acaba una conversación telefónica. La visibilidad delantera es buena, pero la trasera paga la factura del diseño, con una diagonal trasera muy justa debido al pequeño tamaño de las ventanas. La combinación entre el motor Diesel 1.6 JTDm de 120 CV con el bastidor del Mito logra un conjunto muy dinámico, más cercano en sensaciones a lo que ofrecen Mini o Ibiza que rivales más burgueses como 207 o Corsa. La mecánica ofrece muy buenas prestaciones. No es tan rápido acelerando como los Corsa y Mini Diesel con 125 y 110 CV respectivamente –se queda muy cerca- pero a cambio ofrece la mejor capacidad para recuperarse del segmento; su relación de cambio más cerrada y el escalonamiento que permite su caja de seis velocidades hacen buena combinación con el buen par que ofrece. El temperamento mecánico adolece de escasa potencia hasta casi las primeras 1.500 rpm, con una brusca entrada a partir de ahí. En movimiento esta característica no se aprecia, pero en ciudad obliga a acelerar más de lo habitual para iniciar la marcha si se busca alegría. Lo que resulta una delicia es comprobar su capacidad para pasar de 120 a 140 km/h en sexta. Registramos un consumo medio real de 6,3 litros cada 100 km, al mismo nivel que el ofrecido por rivales con 10 y 20 CV menos y un par de décimas superior que el Mini D o el Polo de 110 CV.

El Mito dispone de una gestión electrónica denominada DNA. Cuenta con un selector junto a la palanca de cambios que permite seleccionar entre tres modos: normal, dinámico y “All Weather” . Por defecto al arrancar el coche, el modo siempre se coloca en normal. En posición dinámica tenemos algo más de par –se activa la función overboost- y se endurece la asistencia de la dirección. Es más deportivo pero no por ello vuelve al coche incómodo o inconducible, convirtiendo, al menos con este motor, al modo normal como innecesario. Sí nos ha gustado la posición All Weather, que reduce el par notablemente reduciendo las pérdidas de motricidad. Con él activado, el coche es más lento a la hora de entregar el par y eso facilita las cosas cuando hay mala tracción por lluvia o nieve. El comportamiento dinámico del Alfa Romeo Mito tiene un buen equilibrio entre confort y deportividad. Para lo bien que va el conjunto chasis/suspensión, no resulta incómodo. La dirección es rápida y el tren trasero esta bien asentado. Las primeras unidades que nos llegaron de este coche resultaban algo nerviosas de atrás en recta, problema que solucionó Alfa Romeo a las pocas semanas de salir el coche. Ahora está bien sujeto al la vez muestra agilidad en curva lenta. Sobre firme bacheado se descompone ligeramente y se vuelve impreciso pero en el asfalto convencional no muestra carencias. Los frenos son correctos a velocidades moderadas aunque se fatigan con facilidad, alargando las frenadas a velocidades superiores. En conjunto resulta un coche atractivo, con buenas prestaciones y un precio similar al de sus rivales, con el plus de una estética que seguro le hará ganar adeptos. Si hay algo de lo que Alfa Romeo puede presumir es del corte deportivo y emocional de sus coches. Con independencia de las modas o tendencias, la firma italiana siempre ha sabido dar a la gran mayoría de sus creaciones ese toque de distinción tan particular que les ha convertido en prácticamente una marca de culto. Ahora, a la hora de crear un utilitario, aunque partan del Fiat Grande Punto, en lugar de tirar por el lado práctico como hacen la mayoría de marcas rivales, apuestan de nuevo por dar prioridad a su propio ADN y crear un coche diferente, en el que la fuerte carga estética está muy por encima de sus virtudes o defectos, buscando que su propietario se llegue a sentir orgulloso del coche que tiene. El Mito se desmarca así de los modelos más vendidos del segmento y, con un precio similar a ellos (al menos en esta versión que aquí probamos), apunta directamente a otro superventas en su especialidad, el caro Mini. Nace así el Alfa Romeo Mito, un modelo de claro aroma deportivo desde su versión más básica hasta la más potente. En el mercado está disponible con tres motores de gasolina y dos Diesel. De estos últimos optamos por la variante 1.6 JTDm de 120 caballos como primera prueba.

El interior del Alfa Mito sigue la tónica general del diseño exterior. A primera vista es agradable y equilibrado y, aunque emplea materiales plásticos, estos están bien rematados. La postura de conducción es buena y los asientos cómodos. Delante se echa de menos algo más de anchura interior —entre 2 y 4 cm más justa que la medida en Fiesta, Corsa, 207 o Ibiza —, pero siempre superior a la de un Mini. Esto hace que haya poco espacio para la mano en busca del reglaje de inclinación del respaldo, o que lleguemos a arañar el panel de la puerta con el reloj cada vez que nos pongamos el cinturón de seguridad. Detrás, sobre todo del conductor, el espacio para las piernas no es muy holgado pero tampoco es muy diferente de lo que ofrecen sus rivales, a excepción del siempre más pequeño Mini. Aquí la cota de anchura vuelve a ser justa, hasta el punto que tres adultos irán bastante incómodos. Por este motivo, el Mito tiene la tercera plaza opcional -250 euros y va con sus correspondientes reposacabezas y cinturón de tres puntos-, ofreciendo un plus con respecto al Mini, que sólo dispone de cuatro plazas. La capacidad del maletero es buena, a pesar de llevar rueda de emergencia, que hoy en día es de agradecer. Eso sí, tiene un plano de carga elevado, siendo necesario arquear mucho la espalda, sobre todo para sacar objetos que pesen.

Dentro del Alfa Mito se mezclan detalles premium con algunos «defectos generalistas»; encontramos cuero en algunos remates como el volante, freno de mano o el pomo del cambio, un bonito acabado que imita a la fibra de carbono en el salpicadero o detalles opcionales como la posibilidad de montar navegador, Bluetooth o un climatizador bizona. Sin embargo carece de asideros en el techo, el elevalunas del acompañante no se baja con una sola pulsación, los parasoles no llevan la luz integrada y la conexión del teléfono por Bluetooth cambia la emisora cada vez que se acaba una conversación telefónica. La visibilidad delantera es buena, pero la trasera paga la factura del diseño, con una diagonal trasera muy justa debido al pequeño tamaño de las ventanas. La combinación entre el motor Diesel 1.6 JTDm de 120 CV con el bastidor del Mito logra un conjunto muy dinámico, más cercano en sensaciones a lo que ofrecen Mini o Ibiza que rivales más burgueses como 207 o Corsa. La mecánica ofrece muy buenas prestaciones. No es tan rápido acelerando como los Corsa y Mini Diesel con 125 y 110 CV respectivamente –se queda muy cerca- pero a cambio ofrece la mejor capacidad para recuperarse del segmento; su relación de cambio más cerrada y el escalonamiento que permite su caja de seis velocidades hacen buena combinación con el buen par que ofrece. El temperamento mecánico adolece de escasa potencia hasta casi las primeras 1.500 rpm, con una brusca entrada a partir de ahí. En movimiento esta característica no se aprecia, pero en ciudad obliga a acelerar más de lo habitual para iniciar la marcha si se busca alegría. Lo que resulta una delicia es comprobar su capacidad para pasar de 120 a 140 km/h en sexta. Registramos un consumo medio real de 6,3 litros cada 100 km, al mismo nivel que el ofrecido por rivales con 10 y 20 CV menos y un par de décimas superior que el Mini D o el Polo de 110 CV.

El Mito dispone de una gestión electrónica denominada DNA. Cuenta con un selector junto a la palanca de cambios que permite seleccionar entre tres modos: normal, dinámico y “All Weather” . Por defecto al arrancar el coche, el modo siempre se coloca en normal. En posición dinámica tenemos algo más de par –se activa la función overboost- y se endurece la asistencia de la dirección. Es más deportivo pero no por ello vuelve al coche incómodo o inconducible, convirtiendo, al menos con este motor, al modo normal como innecesario. Sí nos ha gustado la posición All Weather, que reduce el par notablemente reduciendo las pérdidas de motricidad. Con él activado, el coche es más lento a la hora de entregar el par y eso facilita las cosas cuando hay mala tracción por lluvia o nieve. El comportamiento dinámico del Alfa Romeo Mito tiene un buen equilibrio entre confort y deportividad. Para lo bien que va el conjunto chasis/suspensión, no resulta incómodo. La dirección es rápida y el tren trasero esta bien asentado. Las primeras unidades que nos llegaron de este coche resultaban algo nerviosas de atrás en recta, problema que solucionó Alfa Romeo a las pocas semanas de salir el coche. Ahora está bien sujeto al la vez muestra agilidad en curva lenta. Sobre firme bacheado se descompone ligeramente y se vuelve impreciso pero en el asfalto convencional no muestra carencias. Los frenos son correctos a velocidades moderadas aunque se fatigan con facilidad, alargando las frenadas a velocidades superiores. En conjunto resulta un coche atractivo, con buenas prestaciones y un precio similar al de sus rivales, con el plus de una estética que seguro le hará ganar adeptos.

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