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Mitsubishi Lancer Evo X

El Mitsubishi Evo es un coche de rallyes, pensado para la competición, espartano y eficaz, que los clientes han empleado para la calle y que, generación tras generación, ofrece más civilización y más equipamiento en sus versiones lujosas.
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Mitsubishi Lancer Evo X
Estás hablando de una estirpe de campeones del mundo de rallyes, así que todo lo importante del Lancer Evo X, el Mitsubishi Evo X a secas, como lo conocerán los aficionados, no es lo que parece, sino lo que es. Eficacia. Más de la que los sentidos de un conductor pueden permitirse y no sólo en carretera abierta.

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Mitsubishi Evo X

Sólo tiene un motor de cuatro cilindros y dos litros de gasolina, con turbo. Lo que permite la reglamentación de los rallyes. Declara 280 caballos, como antes, aunque el motor es completamente nuevo. Poco importa, porque se venderán kits para dejar la potencia a la medida de las “necesidades” del cliente, como se ha venido haciendo en anteriores ediciones. El consumo es lo de menos, aunque cumple con la normativa de ruidos y emisiones para poder llevar matrícula.

Aun con estas premisas, en esta décima edición del Evo se han hecho concesiones a quienes han decidido usarlo como medio de transporte cotidiano, con una caja de cambios de doble embrague, al estilo de la caja de cambios DSG de Volkswagen. Seis marchas “sólo”, pero que prometen ausencia de sacudidas entre ellas, eficacia y suavidad por igual, ideal para el “rallye del día a día”. De hecho, la competición más radical ya se encargará de reemplazarla por una costosa caja de competición pura. Para esos deportistas de verdad hay una versión “pelada”, sin aire acondicionado, sin airbags, sin… más que los fundamentales, con un cambio manual de cinco marchas. Más pesado que antes, a pesar de emplear aleaciones de aluminio en capó y aletas, todo el Evo X presume de ser mucho mejor que su antecesor en facilidad de conducción y en eficacia pura en todo tipo de trazados y firmes. La clave es una vuelta más de tuerca al empleo masivo de la electrónica para controlar la estabilidad. Por supuesto, se trata de un tracción total, con diferenciales electrónicos activos capaces de llevar a cada rueda la fuerza necesaria para responder a las órdenes del conductor conservando equilibrado y estable el coche. Con más ayudas que un Fórmula Uno, el Evo X parece un coleccionista de siglas, repleto de sistemas de ayudas a la conducción. Ni siquiera el ABS es “normal”, sino un ABS Sport, con múltiples sensores de aceleración y giro del coche para mejorar la prestación. El conductor puede introducir mediante un pulsador en el volante el tipo de piso (nieve, deslizante o asfalto) sobre el que circula para que los programas de control se ajusten mejor a sus necesidades durante la conducción.

Cuenta con control de estabilidad, ESP, pero, antes de que éste llegue a intervenir, frenando las ruedas, todos los subsistemas AYC, ACD, etc han trabajado para trasvasar fuerzas de una a otra rueda para equilibrar el coche en centésimas de segundo… sin perder velocidad. Ésta es la teoría y el conductor sólo debería sentir plena sensación de respuesta a sus órdenes y un control total de las reacciones del vehículo, que ellos sintetizan en un acrónimo inglés (S-AWC), un expresivo “Super Control de todas las ruedas”. No hay precio definido para cuando se lance en torno a febrero en Europa. En Japón, con el yen devaluado, los precios de arranque resultan de lo más atractivos, pero el escaparate tecnológico completo que es el Evo X tiene difícil bajar de 45.000 euros en Europa. Es el precio de moverse por las calles casi como lo haría un World Rally Car. Para hacerlo con más discreción, ahí estará el nuevo Lancer , a secas.

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