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Nos subimos al Heuliez Will

Michelin ha desarrollado un prototipo de motor eléctrico y de suspensión integrados en la rueda, el Active Wheel. Hemos conducido el vehículo que lleva instalado este novedoso sistema, el Heuliez Will.
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Nos subimos al Heuliez Will
En el Salón del Automóvil de París de 2008, Michelin nos sorprendía con una solución alternativa a los motores tradicionales de combustión y para aligerar el peso de los vehículos. Por primera vez la rueda incorporaba no sólo el neumático y el sistema de frenos, sino también el motor del vehículo y la suspensión eléctrica. De esta forma, las funciones de tracción y suspensión, ambas eléctricas, tienen lugar allí. Según la potencia deseada y el tipo de uso previsto, es posible combinar en un mismo vehículo cuatro motores (uno en cada rueda) o sólo dos (por ejemplo en las ruedas delanteras).

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Heuliez Will

Las suspensiones del vehículo ya no son mecánicas, sino eléctricas y este sistema se caracteriza por un tiempo de respuesta muy rápido, nos indican los expertos de Michelin, de 3 milésimas de segundos. Todos los movimientos de balanceo y cabeceo se corrigen de manera automática. Durante la celebración de la 10ª edición de la Challenge Bibendum organizada por Michelin pudimos sentarnos a los mandos del Heuliez Will, el vehículo eléctrico desarrollado por Heuliez (ha diseñado el chasis del vehículo), Orange (encargado de todo el sistema de navegación), y Michelin, que integra el sistema Active Wheel en las ruedas delanteras. Pulsamos el botón de arranque para activar el coche en modo neutro. Quitamos el freno de mano y volvemos a pulsar el mismo botón para comenzar a circular. De fondo oímos un pequeño ronroneo que, según nos aseguran, también escucharemos en el futuro vehículo de serie. Nada molesto, todo lo contrario. Conseguimos que nos dejen circular con él por unas pistas fuera del recinto cerrado de la Challenge Bibendum.

Una vez más al coger un coche eléctrico, sorprende la capacidad de acelerar. Con el Will se alcanza el 0 a 100 km en sólo 15 segundos. Aceleramos y pisamos freno a fondo. El vehículo no se inmuta. Absoluta estabilidad, incluso zigzagueando con él de manera poco ortodoxa. El copiloto que nos acompaña, responsable técnico del Will durante la Challenge Bibendum, nos apuntan más datos. Su velocidad máxima alcanza los 140 km/h y nos avisa que al echar el freno de mano o al abrir las puertas el motor pasa directamente a posición neutra. Michelin Active Wheel permite simplificar el diseño del coche, ya que todos los componentes mecánicos de un vehículo convencional no son necesarios aquí. La caja de cambios, el embrague, el eje de transmisión, el diferencial, los amortiguadores… desaparecen de los vehículos que circulan con Active Wheel. Con esto se gana ligereza, y gracias a ello la necesidad de energía se limita. El espacio bajo el capó, liberado del motor, está dedicado exclusivamente a absorber la energía en caso de choque. El artefacto está desarrollado para ser modular, con lo que puede ser instalado para ofrecer tracción trasera, delantera o total. El autocontrol y la independencia de cada una de los Active Wheel de las ruedas permite crear un efecto en carretera como el que realiza el diferencial de deslizamiento limitado: derivar más o menos fuerza a cada lado para ofrecer un mejorado comportamiento en curva. El Heuliez Will mide 3,70 metros de largo y tiene capacidad para 5 pasajeros. Su autonomía con las baterías actuales alcanza, según el técnico, los 100 km, aunque una vez llegue a la serie, con baterías más eficientes, podrá superar los 300 kms. Toda una innovación, que reinventa la rueda.

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