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¿Y si tengo un accidente bebido?

Sufrir un accidente de tráfico y dar positivo en la prueba de alcoholemia puede dar un giro de noventa grados a tu vida. Si además hay fallecidos, las consecuencias se agravan considerablemente.
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¿Y si tengo un accidente bebido?
El Reglamento General de Circulación, en el artículo 21, establece que 'todos los conductores de vehículos y de bicicletas quedan obligados a someterse a las pruebas que se establezcan para la detección de las posibles intoxicaciones por alcohol. Igualmente quedan obligados los demás usuarios de la vía cuando se hallen implicados en algún accidente de circulación'.

Por ello, y según nos puntualizan desde AEA, los agentes la autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán someter a dichas pruebas:

- A cualquier usuario de la vía o conductor de un vehículo implicado directamente como posible responsable en un accidente de circulación.
- A quienes conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes, manifestaciones que denoten o hechos que permitan razonablemente presumir que lo hacen bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
- A los conductores que sean denunciados por la comisión de alguna de las infracciones a las normas contenidas en el anterior reglamento.
- A los que, con ocasión de conducir un vehículo, sean requeridos al efecto por la autoridad o sus agentes dentro de los programas de controles preventivos de alcoholemia ordenados por dicha autoridad.

Las pruebas para detectar la posible intoxicación por alcohol consistirán, normalmente, en la verificación del aire expirado utilizando un etilómetro oficialmente autorizado. Además, a petición del interesado o por orden de la autoridad judicial se podrán repetir las pruebas a efectos de contraste: un análisis de sangre, orina u otros análogos.

Excepcionalmente, se establece que 'cuando las personas obligadas sufrieran lesiones, dolencias o enfermedades cuya gravedad impida la práctica de las pruebas, el personal facultativo del centro médico al que fuesen evacuados decidirá las que se hayan de realizar'.

El Código Penal establece que 'el conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negara a someterse a las pruebas legalmente establecidotas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas, será castigado con las penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años'.

No obstante, nos aclaran desde AEA, este delito se podría añadir al de conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas ¾aunque no exista el test objetivo de alcoholemia¾ si existen síntomas de que el conductor conducía ebrio, como por ejemplo que oliese a alcohol o el comportamiento fuese irregular.

Según una encuesta realizada por AEA, el 70 por ciento de los conductores desconoce que los seguros excluyen de su cobertura los daños causados por conductores ebrios. Esto es así siempre, independientemente del tipo de póliza que tengas contratada, y no es recurrible, reclamable o negociable. Si lees detenidamente la póliza de tu seguro, comprobarás como se especifica detalladamente este supuesto. Por ello, en caso de accidente de tráfico, tu aseguradora se lavará las manos respecto al pago de los daños. Esto no significa que si hay otro vehículo implicado éste no sea reparado: tu compañía asume los costes pero luego te repercute a ti la factura, es lo que se llama el derecho de repetición.

Además, si le has dejado tu coche a otra persona y tiene un accidente estando ebrio, puede que tú tengas que responder de los daños causados por este individuo si fuese declarado insolvente. Según AEA, el porcentaje de desconocimiento sobre la responsabilidad de los conductores propietarios de un vehículo cuando lo prestan se eleva a un 80 por ciento de los encuestados.

Para que valoremos lo que puede suponer económicamente conducir con alcohol, Automovilistas Europeos Asociados nos pone un pequeño ejemplo: un vehículo cuyo conductor está ebrio colisiona con otro automóvil causando graves lesiones a sus ocupantes. Como el seguro no cubre el incidente, el conductor que había bebido alcohol debe hacer frente a un pago de 360.000 euros para indemnizar a los lesionados. Juzga tú mismo si merece la pena…

Accidente habiendo bebido
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