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Volvo S40/V50

Han pasado ya casi cuatro años desde el lanzamiento de la segunda generación del Volvo S40 y el diseño del modelo no ha quedado obsoleto para nada, pero se hacia necesario ciertos retoques para mantener e incrementar el atractivo de la berlina sueca de cara al comprador.
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Volvo S40/V50
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Volvo S40 y V50

Dinámicamente, este S40 no varía en nada respecto al modelo al que sustituye. Es un coche con mucho aplomo y que ofrece un destacado confort de marcha sin olvidarse de cierto toque deportivo. Durante la toma de contacto, hemos podido conducir dos de las motorizaciones que, en nuestra opinión, acumularan un importante porcentaje de las ventas, el 2.0D de 135 CV y el 2.0 de gasolina de 145 CV. Respecto al primero, poco podemos añadir, pues es un motor de sobra conocido dentro de la industria, pues sirve para animar a diferentes modelos de Ford, Citroën, Peugeot y de la propia Volvo. Un propulsor con buenas prestaciones, consumo reducido y bastante progresivo. Su hermano de gasolina, de igual cilindrada, nos convence menos pues, a pesar de tener más caballos, es menos agradable de usar, al tener menos par a su disposición. Si no te gusta el Diesel y quieres una mecánica silenciosa y suave, éste puede ser tu S40. Completan la gama, entre los motores Diesel, un 1.6D de 109 CV y 2.4 D5 de 180 CV y, entre las mecánicas de gasolina, un 1.8 de 125 CV, un 2.4 de 140 CV, un 2.4i de 170 CV y un 2.5 T5 de 230 CV (con posibilidad de incorporar tracción a las cuatro ruedas) En la oferta también hay sitio para los motores “limpios”. El modelo sueco incorpora un propulsor de flexifuel de 125 CV, que puede llenarse con gasolina de 95 octanos convencional o bioetanol E85. La ventaja de este carburante es su menor precio y su menor nivel de emisiones, aunque el principal problema radica en la falta de gasolineras que lo expendan en nuestro país - sólo hay cuatro-.

Como las dimensiones, tanto exteriores como interiores, son las mismas, el S40 mantiene las mismas carencias que le hacen perder competitividad frente a modelos de la categoría. Estamos hablando de que no le sobran los centímetros en las plazas traseras y que el maletero, que tampoco es excesivamente grande, tiene una boca de carga algo estrecha –la versión familiar V50 no tiene este problema-.
Nos quedamos con el S40 2.0D de 136 CV. Reúne las virtudes de toda la gama –dinamismo, elegancia y confort de marcha- y lo complementa con un motor muy capaz y que consume poco. Eso sí, si lo que se busca es espacio para la familia, éste no es su coche. Este nuevo S40 ya se encuentra a la venta, pero si los cambios no te convencen y te gusta más el Volvo S40 “antiguo”, date prisa pues puedes comprar alguno de los que quedan en stock a un precio muy atractivo y con un equipamiento bastante completo.
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Dinámicamente, este S40 no varía en nada respecto al modelo al que sustituye. Es un coche con mucho aplomo y que ofrece un destacado confort de marcha sin olvidarse de cierto toque deportivo. Durante la toma de contacto, hemos podido conducir dos de las motorizaciones que, en nuestra opinión, acumularan un importante porcentaje de las ventas, el 2.0D de 135 CV y el 2.0 de gasolina de 145 CV. Respecto al primero, poco podemos añadir, pues es un motor de sobra conocido dentro de la industria, pues sirve para animar a diferentes modelos de Ford, Citroën, Peugeot y de la propia Volvo. Un propulsor con buenas prestaciones, consumo reducido y bastante progresivo. Su hermano de gasolina, de igual cilindrada, nos convence menos pues, a pesar de tener más caballos, es menos agradable de usar, al tener menos par a su disposición. Si no te gusta el Diesel y quieres una mecánica silenciosa y suave, éste puede ser tu S40. Completan la gama, entre los motores Diesel, un 1.6D de 109 CV y 2.4 D5 de 180 CV y, entre las mecánicas de gasolina, un 1.8 de 125 CV, un 2.4 de 140 CV, un 2.4i de 170 CV y un 2.5 T5 de 230 CV (con posibilidad de incorporar tracción a las cuatro ruedas) En la oferta también hay sitio para los motores “limpios”. El modelo sueco incorpora un propulsor de flexifuel de 125 CV, que puede llenarse con gasolina de 95 octanos convencional o bioetanol E85. La ventaja de este carburante es su menor precio y su menor nivel de emisiones, aunque el principal problema radica en la falta de gasolineras que lo expendan en nuestro país - sólo hay cuatro-.

Como las dimensiones, tanto exteriores como interiores, son las mismas, el S40 mantiene las mismas carencias que le hacen perder competitividad frente a modelos de la categoría. Estamos hablando de que no le sobran los centímetros en las plazas traseras y que el maletero, que tampoco es excesivamente grande, tiene una boca de carga algo estrecha –la versión familiar V50 no tiene este problema-.
Nos quedamos con el S40 2.0D de 136 CV. Reúne las virtudes de toda la gama –dinamismo, elegancia y confort de marcha- y lo complementa con un motor muy capaz y que consume poco. Eso sí, si lo que se busca es espacio para la familia, éste no es su coche. Este nuevo S40 ya se encuentra a la venta, pero si los cambios no te convencen y te gusta más el Volvo S40 “antiguo”, date prisa pues puedes comprar alguno de los que quedan en stock a un precio muy atractivo y con un equipamiento bastante completo.
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Dinámicamente, este S40 no varía en nada respecto al modelo al que sustituye. Es un coche con mucho aplomo y que ofrece un destacado confort de marcha sin olvidarse de cierto toque deportivo. Durante la toma de contacto, hemos podido conducir dos de las motorizaciones que, en nuestra opinión, acumularan un importante porcentaje de las ventas, el 2.0D de 135 CV y el 2.0 de gasolina de 145 CV. Respecto al primero, poco podemos añadir, pues es un motor de sobra conocido dentro de la industria, pues sirve para animar a diferentes modelos de Ford, Citroën, Peugeot y de la propia Volvo. Un propulsor con buenas prestaciones, consumo reducido y bastante progresivo. Su hermano de gasolina, de igual cilindrada, nos convence menos pues, a pesar de tener más caballos, es menos agradable de usar, al tener menos par a su disposición. Si no te gusta el Diesel y quieres una mecánica silenciosa y suave, éste puede ser tu S40. Completan la gama, entre los motores Diesel, un 1.6D de 109 CV y 2.4 D5 de 180 CV y, entre las mecánicas de gasolina, un 1.8 de 125 CV, un 2.4 de 140 CV, un 2.4i de 170 CV y un 2.5 T5 de 230 CV (con posibilidad de incorporar tracción a las cuatro ruedas) En la oferta también hay sitio para los motores “limpios”. El modelo sueco incorpora un propulsor de flexifuel de 125 CV, que puede llenarse con gasolina de 95 octanos convencional o bioetanol E85. La ventaja de este carburante es su menor precio y su menor nivel de emisiones, aunque el principal problema radica en la falta de gasolineras que lo expendan en nuestro país - sólo hay cuatro-.

Como las dimensiones, tanto exteriores como interiores, son las mismas, el S40 mantiene las mismas carencias que le hacen perder competitividad frente a modelos de la categoría. Estamos hablando de que no le sobran los centímetros en las plazas traseras y que el maletero, que tampoco es excesivamente grande, tiene una boca de carga algo estrecha –la versión familiar V50 no tiene este problema-.
Nos quedamos con el S40 2.0D de 136 CV. Reúne las virtudes de toda la gama –dinamismo, elegancia y confort de marcha- y lo complementa con un motor muy capaz y que consume poco. Eso sí, si lo que se busca es espacio para la familia, éste no es su coche. Este nuevo S40 ya se encuentra a la venta, pero si los cambios no te convencen y te gusta más el Volvo S40 “antiguo”, date prisa pues puedes comprar alguno de los que quedan en stock a un precio muy atractivo y con un equipamiento bastante completo.
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Dinámicamente, este S40 no varía en nada respecto al modelo al que sustituye. Es un coche con mucho aplomo y que ofrece un destacado confort de marcha sin olvidarse de cierto toque deportivo. Durante la toma de contacto, hemos podido conducir dos de las motorizaciones que, en nuestra opinión, acumularan un importante porcentaje de las ventas, el 2.0D de 135 CV y el 2.0 de gasolina de 145 CV. Respecto al primero, poco podemos añadir, pues es un motor de sobra conocido dentro de la industria, pues sirve para animar a diferentes modelos de Ford, Citroën, Peugeot y de la propia Volvo. Un propulsor con buenas prestaciones, consumo reducido y bastante progresivo. Su hermano de gasolina, de igual cilindrada, nos convence menos pues, a pesar de tener más caballos, es menos agradable de usar, al tener menos par a su disposición. Si no te gusta el Diesel y quieres una mecánica silenciosa y suave, éste puede ser tu S40. Completan la gama, entre los motores Diesel, un 1.6D de 109 CV y 2.4 D5 de 180 CV y, entre las mecánicas de gasolina, un 1.8 de 125 CV, un 2.4 de 140 CV, un 2.4i de 170 CV y un 2.5 T5 de 230 CV (con posibilidad de incorporar tracción a las cuatro ruedas) En la oferta también hay sitio para los motores “limpios”. El modelo sueco incorpora un propulsor de flexifuel de 125 CV, que puede llenarse con gasolina de 95 octanos convencional o bioetanol E85. La ventaja de este carburante es su menor precio y su menor nivel de emisiones, aunque el principal problema radica en la falta de gasolineras que lo expendan en nuestro país - sólo hay cuatro-.

Como las dimensiones, tanto exteriores como interiores, son las mismas, el S40 mantiene las mismas carencias que le hacen perder competitividad frente a modelos de la categoría. Estamos hablando de que no le sobran los centímetros en las plazas traseras y que el maletero, que tampoco es excesivamente grande, tiene una boca de carga algo estrecha –la versión familiar V50 no tiene este problema-.
Nos quedamos con el S40 2.0D de 136 CV. Reúne las virtudes de toda la gama –dinamismo, elegancia y confort de marcha- y lo complementa con un motor muy capaz y que consume poco. Eso sí, si lo que se busca es espacio para la familia, éste no es su coche. Este nuevo S40 ya se encuentra a la venta, pero si los cambios no te convencen y te gusta más el Volvo S40 “antiguo”, date prisa pues puedes comprar alguno de los que quedan en stock a un precio muy atractivo y con un equipamiento bastante completo.
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