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Volkswagen Golf Variant

No se podía dar por completa la quinta generación del popular Volkswagen Golf sin la presencia de su variante de carrocería familiar. Será a partir del próximo mes de julio cuando estará disponible en nuestro mercado con una oferta inicial de cuatro mecánicas.
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Volkswagen Golf Variant
La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades.

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El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega". La gama del golf Variant iniciará su comercialización con cuatro motores, dos gasolina y dos turbodiesel, todos ellos ya conocidos en la gama Golf. Los dos primeros son el 1.6 de 102 CV y el novedoso 1.4 TSI de 140 CV de potencia; los segundos son el 1.9 TDi de 105 CV y el 2 litros TDi de 140 CV. Excepto en el motor 1.6 de gasolina, en el resto de la gama se puede montar como opción el cambio DSG de seis relaciones. Más adelante –posiblemente a finales de año- aparecerán el nuevo motor 1.4 TSI de 122 CV, las versiones 4Motion y se incorporará también a la oferta el nuevo cambio DSG de siete velocidades. El Golf Variant es el Golf más largo construido hasta la fecha –es 35,2 cm más largo que la carrocería 5 puertas-, al menos de los fabricados con este nombre –el Jetta es para Volkswagen un modelo distinto-. La batalla no varía, ni las vías o la anchura. El esquema de suspensiones no varía en absoluto con respecto al Golf y, ni siquiera, se ponen tarados de amortiguación específica. El resultado en cuanto a comportamiento dinámico es que el Variant en carretera se comporta como un Golf, es decir, con una nobleza de reacciones y una seguridad y aplomo, encomiables en todo tipo de trazados. La dirección de asistencia eléctrica, el control de estabilidad y ABS de serie y el buen quehacer de bastidor y suspensiones hacen que el conductor sienta en todo momento un destacado control del coche. El tren delantero es fiel a las órdenes que el conductor indica desde el volante y el tren trasero se mantiene fiel a la trayectoria, incluso forzando cuando el coche está plenamente apoyado en la curva.

La gama del nuevo Variant se estructura en dos posibles grados de equipamiento: Trendline y Advance. El primero de ellos sólo se puede pedir con el motor 1.6 de gasolina y 1.9 TDI de 105 CV mientras que el segundo está disponibles para el resto de los motores y también para el 1.9 TDI. Curiosamente, en el tema de acabados, la marca asimila al Golf Variant con el Jetta y no con el Golf de 5 puertas por lo que no resulta muy exacto saber cuánto supone de sobreprecio la carrocería Variant sobre un Golf 5 puertas con el mismo motor y equipamiento. Eso sí, si hacemos un ejercicio de aproximación nos daremos cuenta que sobre un Golf hay, más o menos, unos 2.000 euros de diferencia, mientras que sobre un Jetta el incremento es de unos 500 euros. ¡Qué listos son en los departamentos de marketing!

Un Golf es un Golf, independientemente del tipo de carrocería con el que se vista. Esto es así para lo bueno -comportamiento, prestaciones, variedad de motores, seguridad...- y para lo malo -su precio- y el Variant tiene toda la genética propia de este popular modelo.

La carrocería familiar aporta una serie de ventajas, como su mayor capacidad de carga y modularidad y la presencia del nuevo techo panorámico practicable, y no suma ningún inconveniente. No nos hubiera importado que en su diseño hubieran hecho algún ejercicio de estilo menos tradicional, pero en Volkswagen llevan a rajatabla eso de que "con las cosas de comer, no se juega".

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