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Las víctimas, con indemnización por perjuicios en su trabajo

El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia en la que establece que las víctimas de un accidente además de tener derecho a una indemnización por los daños sufridos, deben se compensadas con una cantidad adicional por las ganancias que van a dejar de obtener en su trabajo como consecuencia de ese accidente, lo que se conoce como ‘lucro cesante’, en algunos casos.
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Las víctimas, con indemnización por perjuicios en su trabajo

En su sentencia el Tribunal Supremo entiende que la indemnización prevista para las secuelas de un accidente ‘no contempla los perjuicios derivados de la imposibilidad de volver a trabajar’ para cualquier profesión cualificada, que, a su juicio, ‘son muy superiores’, en determinados casos, a los compensados por el factor de corrección previsto en el Baremo Español de Indemnizaciones.

Actualmente es este baremo, que se redactó en 1995, el que establece qué indemnización reciben las víctimas de un accidente de tráfico de acuerdo a la gravedad de los daños que ha sufrido en el accidente. Así, por ejemplo, por perder un ojo o una pierna en un accidente de tráfico se obtiene una determinada cantidad.

No obstante, ahora el Tribunal Supremo establece que siempre que la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos o por incapacidad permanente que figuran en el baremo no baste para compensar el lucro cesante ‘es posible acudir a otro concepto indemnizatorio’. Es decir, no se indemnizará sólo la pérdida de un ojo sino las consecuencias económicas que puede tener esa pérdida en la labor profesional de una persona.

Esto será posible siempre que se haya probado debidamente la existencia de un grave desajuste entre la indemnización y el lucro cesante realmente padecido, y que los factores de corrección incluidos en el baremo no sirvan por sí solos para compensar lo que se va a dejar de ganar como consecuencia de un accidente de tráfico.

Además, el Supremo, que sienta doctrina, establece que la corrección debe hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo del 75 por ciento de incremento de la indemnización básica y no podrá ser aplicado en caso de que la incapacidad como consecuencia del accidente sea temporal.

El caso que han motivado esta sentencia se remonta al 2 de mayo de 2000 cuando se produjo una colisión entre dos vehículos, a consecuencia del cual el conductor causante del golpe murió y el otro implicado en el accidente requirió 186 días de hospitalización, 534 días de incapacidad, y quedó con secuelas.

Tras salir del hospital, este conductor ha demandado a los herederos del culpable del siniestro, que había fallecido en el accidente, y a su aseguradora, reclamando la diferencia entre la suma consignada por la aseguradora y la indemnización que a su juicio le correspondía por incapacidad permanente absoluta, más el lucro cesante por importe de 143.516 euros.

Tanto en primera instancia como en apelación se desestimó la reclamación por lucro cesante, por entenderse que este concepto se encuentra ya incluido en el baremo de la Ley de Circulación, pero ahora el Supremo ha estimado en parte el recurso de casación interpuesto y condena a que la familia del conductor causante del accidente y la aseguradora abonen conjunta y solidariamente a la víctima la suma de 33.338 euros.

Reivindicación de las víctimas

Con esta sentencia, el alto tribunal da respuesta a una reivindicación histórica de las asociaciones de víctimas de tráfico que llevan años pidiendo que se tenga en cuenta el lucro cesante. Actualmente, las asociaciones de víctimas, las aseguradoras y el Gobierno están negociando una posible reforma del sistema de indemnización.

De acuerdo a datos del Observatorio Europeo de Seguridad Vial, España es uno de los países en que se otorgan menos indemnizaciones a las víctimas de tráfico. La víctima de un accidente de tráfico de 33 años que queda en una situación de tetraplejia, cobra en España una indemnización de 1,2 millones de euros, la mitad que en Francia (donde recibe 2,5 millones de euros); 2,6 veces menos que en Italia (3,2 millones de euros); tres veces menos que en Bélgica (3,9 millones de euros); 3,5 veces menos que en Alemania (4,2 millones de euros) y 3,6 veces menos que en Reino Unido (4,3 millones de euros).

De hecho, la víctima de un accidente en estado de coma, ingresado en la UCI, recibe, según la última actualización del baremo, 65,48 euros al día, dos euros menos de lo que se cobra en España cada día por ser miembro de un jurado. Además, la legislación actual permite aplicar el concepto de ‘culpa o coparticipación’ a los niños, lo que no ocurre en ningún otro país europeo y reduce las indemnizaciones de las víctimas

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