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Taxis acuáticos contra los atascos

En el Líbano, un pequeño país con grandes problemas de tráfico, la última alternativa para desplazarse es el taxi acuático, una propuesta de un empresario mexicano-libanés que se espera que empiece a funcionar el próximo año.
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Taxis acuáticos contra los atascos
El promotor del proyecto ‘Beirut Water Taxi’, Jaled Taki, revela que la idea nació cuando dos de sus empleados renunciaron a sus puestos de trabajo porque no soportaban los atascos diarios desde sus casas, situadas en Junieh y Antelies, a unos 18 y 5 kilómetros de Beirut, hasta su empresa en la capital libanesa.

‘El taxi acuático es el único medio para resolver este problema endémico’, asegura Taki, de doble nacionalidad mexicana y libanesa y presidente de Asesores para los Negocios de Franquicias.

Según Taki, el servicio de taxi a bordo de barcos de distintas dimensiones es un transporte habitual en ciudades como Nueva York y Londres, donde estudiaron y viven sus hijos. El nuevo medio de transporte aún no circula por el Líbano pero está previsto que los primeros barcos puedan estar operativos en junio del 2011, una vez que sea aprobada la nueva ley sobre transporte marítimo, ‘inexistente en el país y sin la que será imposible llevar adelante el proyecto’, indica.

La pesadilla de desplazarse en el Líbano El Líbano es un país pequeño, con una superficie de 10.452 kilómetros cuadrados, que no puede ampliar sus infraestructuras y donde el transporte público, reducido al desplazamiento por carretera, está mal organizado. Los desplazamientos diarios se convierten en una pesadilla para miles de libaneses porque además no existe metro, el tren fue abandonado hace años y el estado de las carreteras es pésimo. ‘Las estadísticas indican que medio millón de vehículos entran y salen cada día de Beirut y el 25 por ciento sólo transporta a una sola persona’, subraya Taki. Este empresario, que empezó a elaborar un plan de viabilidad a principios del 2009, buscó fórmulas para bajar el precio del trayecto y hacerlo competitivo.

Y para conseguirlo optó por barcos grandes que puedan transportar a más de cien personas y permitan que el precio del trayecto sea el mismo que el de los taxis convencionales para cinco pasajeros, muy utilizados en el Líbano.

‘Es un proyecto para todo el Líbano y que beneficiará sobre todo a los pobres, que son trabajadores, militares, estudiantes y empleados’, señala Taki, quien destaca que para satisfacer las necesidades de estos usuarios los barcos circularán entre las 6.30 y 9.00 horas y entre las 16.30 y las 19.00 horas.

En la franja intermedia que separa a ambos horarios, los barcos ofrecerán su servicio a turistas y a partir de las 20.00 horas los clientes podrán comer, escuchar música y pasearse por los transbordares ‘shuttle’ (grandes), ‘clipper’ (de menores dimensiones) y los VIP, con capacidad para 16 personas. El dinero, principal obstáculo
Uno de los principales obstáculos es que ‘no hay estaciones y construir cada una de ellas costará entre 1,5 y 3 millones de dólares’. ‘Las paradas podrán crearse gracias al sistema de franquicia y serán financiadas en su totalidad por el sector privado, pero necesitamos que el gobierno nos haga un contrato de arrendamiento por un mínimo de 20 años’, añade.

Taki explica en su oficina los pormenores del proyecto mientras apunta sobre un mapa el trayecto de los transbordadores, que partirán de la terminal de Trípoli, a 85 kilómetros al norte de la capital, y recorrerán las ciudades de Biblos, Junieh, Beirut, Damur, Sidón, Tiro y Nakura, próxima a la frontera con Israel.

‘Esto permitirá crear unos 15.000 empleos gracias a unos 10 centros comerciales que serán construidos en el interior de las terminales y de 200 empresas pequeñas y medianas’, agrega Taki.

El proyecto, con un coste total de unos 50 millones de dólares, trata de involucrar a todas las regiones del Líbano, gobernadas por distintas fuerzas políticas, porque ‘el único modo para que funcione es que el pastel esté cortado entre todos’, sostiene.

En una fase posterior, ‘pensamos construir en Sidón, Tiro, Biblos y Trípoli, junto a las terminales, cuatro hoteles ubicados en barcos, con 200 ó 300 habitaciones, para las personas que no poseen más de 20 dólares para pasar la noche’.

‘Tenemos la reputación entre los turistas de que somos un país muy caro, por eso estoy tratando de cambiar esa idea y ofrecer otras opciones’, concluye Taki.

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