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SsangYong Kyron

Con sólo un año y medio de permanencia en el mercado, la gama del SsangYong Kyron recibe una actualización estética que mejora y potencia su imagen y se enriquece con una nueva oferta mecánica Diesel 2.7 de cinco cilindros y 165 CV, heredada de los modelos Rodius y Rexton.
30/06/2007
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A la mecánica conocida de 2.0 litros y 141 CV se suma ahora la incorporación de una mecánica Diesel más potente 270 XDi de 5 cilindros y 2.7 litros con inyección directa por sistema de conducto común. Este motor, conocido de los modelos Rexton y Rodius en su variante de turbocompresor de geometría fija, anuncia 165 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 34,6 mkg a 1.800 rpm.

Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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A la mecánica conocida de 2.0 litros y 141 CV se suma ahora la incorporación de una mecánica Diesel más potente 270 XDi de 5 cilindros y 2.7 litros con inyección directa por sistema de conducto común. Este motor, conocido de los modelos Rexton y Rodius en su variante de turbocompresor de geometría fija, anuncia 165 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 34,6 mkg a 1.800 rpm.

Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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A la mecánica conocida de 2.0 litros y 141 CV se suma ahora la incorporación de una mecánica Diesel más potente 270 XDi de 5 cilindros y 2.7 litros con inyección directa por sistema de conducto común. Este motor, conocido de los modelos Rexton y Rodius en su variante de turbocompresor de geometría fija, anuncia 165 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 34,6 mkg a 1.800 rpm.

Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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A la mecánica conocida de 2.0 litros y 141 CV se suma ahora la incorporación de una mecánica Diesel más potente 270 XDi de 5 cilindros y 2.7 litros con inyección directa por sistema de conducto común. Este motor, conocido de los modelos Rexton y Rodius en su variante de turbocompresor de geometría fija, anuncia 165 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 34,6 mkg a 1.800 rpm.

Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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A la mecánica conocida de 2.0 litros y 141 CV se suma ahora la incorporación de una mecánica Diesel más potente 270 XDi de 5 cilindros y 2.7 litros con inyección directa por sistema de conducto común. Este motor, conocido de los modelos Rexton y Rodius en su variante de turbocompresor de geometría fija, anuncia 165 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 34,6 mkg a 1.800 rpm.

Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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Asociado a este motor se puede elegir entre cambio manual de 5 velocidades o automático con posibilidad de manejo secuencial de 5 velocidades T-Tronic de origen Mercedes con pulsadores en el volante. Las cifras de consumo que anuncia esta mecánica no son desorbitadas, en línea con las del 2.0 y, si bien las prestaciones no son muy superiores, si ofrece un mayor refinamiento de marcha otorgado por su bloque de cinco cilindros y un bajo nivel de ruido.

En condiciones normales de circulación, el sistema de tracción actúa sobre el eje posterior con posibilidad de engranar el delantero ofreciendo tres modos de funcionamiento: 2H (propulsión posterior) para carretera, 4H (tracción a las cuatro ruedas en relación larga) y 4L (4x4 con reductora). El manejo del sistema de tracción se realiza de forma muy sencilla sobre un conmutador electrónico giratorio situado en la consola central.

Para mejorar las aptitudes TT, el sistema de control de estabilidad funciona como un autoblocante cuando alguna rueda pierde tracción y se puede desconectar por completo y, para grandes pendientes, es posible activar el sistema de control de descensos, que actúa junto al ABS y el ESP para limitar la velocidad en rampas muy pronunciadas. En marcha se puede pasar de 2H a posición 4H y viceversa, siempre que se circule por debajo de 70 km/h.

Las aptitudes TT son muy buenas, con una distancia mínima al suelo de 20 milímetros, un ángulo de entrada de 26 grados, uno de salida de 23 grados y uno ventral de 21 grados.

En el apartado de suspensión se presenta una importante novedad. En las versiones con cambio manual se mantiene el esquema de doble brazo independiente para el eje delantero y eje rígido trasero pero, en las versiones con cambio automático, se incluye sistema de suspensión independiente en el eje trasero que mejora el confort de marcha, especialmente en carreteras en mal estado o zonas con firme muy deteriorado. Además, el XDi 2.7 automático incorpora dirección asistida con endurecimiento progresivo en función de la velocidad.

Las dos versiones que tuvimos oportunidad de conducir durante la presentación del modelo en Túnez, motor 2.7 con cambio manual o automático, nos parecieron muy agradables en cuanto a refinamiento mecánico, sonoridad y comodidad en general, si bien la versión con cambio automático aporta un plus de comodidad, ya que además de contar con pulsadores sobre el volante y en la propia palanca (en el lateral), lleva aparejada la incorporación de un sistema de suspensión independiente.

No sólo el cambio permite una mayor comodidad. Además, incomprensiblemente, la opción del cambio trae aparejada la instalación de un sistema de suspensión trasera independiente que evita innecesarios rebotes de la carrocería, mitiga los movimientos incómodos en zonas onduladas y es más suave de reacciones. Pero aún hay más: también la opción del cambio automático incluye una dirección de endurecimiento progresivo que mejora el tacto y la precisión a la hora de inscribir el coche en las curvas.

Si el uso del coche va a ser mayoritariamente por carretera, está claro. La opción con cambio automático es más interesante y cómoda, pero si lo que prefieres es el campo y la conducción off road, el eje rígido posterior te permitirá pasar con mayor facilidad por zonas escarpadas.

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