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Solidaridad en coches de plástico

Siete intrépidos aventureros, unos 25.000 kilómetros de ruta y un medio de transporte muy particular: los Trabi, los automóviles de plástico que motorizaron a la antigua Alemania del Este. Y todo ello, con un único objetivo: mejorar las condiciones sociales de los niños sin hogar que malviven en algunas ciudades de Camboya.
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Solidaridad en coches de plástico

Trabant Trek es el viaje de siete personas sin ánimo de lucro, que unieron sus esfuerzos e ilusiones para recordarnos que hay niños con una deficiente nutrición, casi nula educación y que no duermen en una acogedora cama. Estos cuatro ciudadanos estadounidenses, un británico, un húngaro y un español (Carlos Gey, un barcelonés de 27 años), en colaboración con dos ONG’s de Camboya, M’Lop Tapang y Friends Internacional, decidieron emprender un viaje solidario para recoger fondos económicos para los niños sin hogar de diversas ciudades del país asiático.

La iniciativa surgió a través de dos de los integrantes del viaje. Éstos se encontraban en Hungría y decidieron comprar un Trabant para desplazarse a París; no disponían de mucho dinero, tampoco había vuelos baratos, por lo que consideraron que podían ir en este coche. Finalmente, consiguieron llegar sin problemas a la capital de Francia y se gastaron incluso algo menos de dinero que si hubieran comprado un par de billetes de avión. A raíz de esta experiencia, uno de estos aventureros, quien había estado trabajando años antes en una de las ONG’s antes citadas, propuso realizar un viaje solidario a bordo de varios vehículos Trabant. Se lo ofreció a muchos amigos, pero sólo seis respondieron de forma afirmativa.

Estas siete valientes personas ya decidieron que su medio de locomoción para ir desde Alemania del Este hasta Camboya tenía que ser el Trabi. Antes del inicio de la solidaria travesía, se marcharon a Budapest, ciudad donde adquirieron los tres Trabant en el TrabiKlub de Hungría. En este mismo lugar, también les facilitaron todos los repuestos necesarios en caso de averías.

La aventura comenzó en Zwickau (en el este de Alemania) y finalizó en una ciudad costera del sur de Camboya, Sihanoukville, a comienzos de este 2008. Para el trayecto, de unos 25.000 kilómetros de longitud en los que nuestros siete solidarios protagonistas viajaron a través de países como Rumanía, Bulgaria, Turquía, Tuqueministán, Kirguizistán, Rusia, Mongolia y China, entre otros, utilizaron tres vehículos humildes, pero con mucha, mucha historia: los legendarios Trabant, más conocidos como ‘Trabi’. (enlace con los Trabi).

El objetivo de este solidario viaje fue el de recaudar para las ONG’s citadas unos 300.000 dólares (algo más de 188.000 euros), de los que, por el momento, sólo se han recogido 30.000 dólares (18.870 euros). Las donaciones voluntarias se pueden seguir aportando directamente a través de la página web: www.firstgiving.com/trabanttrek. El dinero recogido se destinará para mejorar los siguientes aspectos: educación (cultura general y otros ámbitos como arte y música), cuidado y atención médica (medicinas, vacunas, evaluaciones sanitarias, etc.,) y formación sobre los peligros de las enfermedades de transmisión sexual.

Carlos Gey, uno de los solidarios viajeros, nos comentó que su travesía de 25.000 kilómetros estuvo llena de anécdotas. Pero antes de conocerlas con detalle, conozcamos algunos datos más sobre el aventurero español.

Gey nació hace 27 años en Barcelona. En el año 2000, se trasladó a Estados Unidos para finalizar sus estudios universitarios. Finalmente, se licenció en Biología Marina. Poco después de obtener el título, aceptó un trabajo como Observador de Especies Marinas en Alaska. Durante los últimos cuatro años, ha estado reuniendo dinero para cumplir uno de sus sueños: viajar alrededor del mundo. Con el Trabant Trek, ha cumplido parte de sus sueños, pero además ha conocido de lleno los horrores de la explotación infantil. En palabras del propio Gey, ‘he aprendido muchas cosas sobre el oscuro negocio que hay; se trata de una auténtica industria del sexo en Camboya y Tailandia, donde los niños son los principales perjudicados’. Además de esta gratificante experiencia personal, Gey guarda un recuerdo muy entrañable del Trabi: ‘una vez que conduces un vehículo como éste, ya no quieres conducir otro automóvil, es como estar llevando un coche de juguete frente a otros mucho más grandes y sofisticados’.

El viajero español, sobre el Trabi: ‘una vez que conduces un Trabi, ya no quieres llevar otro automóvil; es como estar subido en un coche de juguete’.

A bordo de los tres Trabi, Gey y sus seis compañeros de viaje atravesaron el Desierto de Gobi (norte de China y sur de Mongolia), uno de los lugares más inhóspitos del planeta. En esta zona, se tuvieron que ‘inventar’ las carreteras, pues no encontraron ni caminos ni vías que se les pareciese. Algo así como el Dakar, donde cada participante va por el Sahara trazando su propio camino. En muchas ocasiones, fueron guiados por los nómadas del desierto, quienes, subidos a lomos de sus camellos, miraban con asombro a los aventureros.

En territorio ruso, Gey y sus seis compañeros llegaron a conducir 24 horas seguidas, repartidas en turnos de 12 horas, debido a que les quedaba muy poco tiempo para que se les acabaran los permisos de visado.

En la frontera entre Georgia y Azerbajan, los militares de esta zona se llevaron detenido durante unos instantes a uno de los integrantes del viaje (Dan, el viajero inglés). Los seis viajeros restantes se pensaban lo peor, pero sorprendentemente poco después apareció Dan con los soldados con una botella de 8 litros de vino y cantando de forma exaltada. El susto no había sido para tanto.

El aventurero español también recuerda con especial cariño la gran hospitalidad de una familia de etnia gitana en Rumanía. Casi a mitad del viaje, en Azerbaiyán para ser más exactos, estos ‘mensajeros de la solidaridad’ tuvieron que hacer una parada obligatoria para contemplar la belleza de los volcanes de barro de la antigua república soviética.

El dinero recaudado se destinará principalmente a mejorar la educación y las condiciones sanitarias de los niños sin hogar de Camboya.
Trabi: un coche con historia
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