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La seguridad vial del futuro

Trafic 2009 nos muestra una año más interesantes propuestas para mejorar la seguridad vial. Ideas como el badén inteligente, las gafas-alcoholímetro o los puntos de recarga para vehículos eléctricos son algunos ejemplos. Tecnología al servicio del conductor.
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La seguridad vial del futuro
Tecnología y seguridad vial. Dos conceptos que ayudan a reducir paulatinamente uno de los más graves problemas de la sociedad actual: la siniestralidad en carretera. ¿Hacia donde nos dirigimos en este campo? Es una de las preguntas que cada año trata de resolver el Salón Internacional de la Seguridad Vial y el Equipamiento para las Carreteras, o como abreviadamente se le conoce, Traffic.
La muestra dedicada a esta materia acaba de cerrar su undécima edición, celebrada en la feria madrileña IFEMA. Allí nos encontramos con innovadoras propuestas que confirman que vamos por el camino correcto. Autopista.es estuvo allí para mostrarte las ideas más curiosas e interesantes. La estrella de Trafic 2009 ha sido sin duda este invento, que se ha mostrado por primera vez al mundo. El autor de este revolucionario concepto es Jose Antonio Aguilera, un joven emprendedor que ya ha patentado utilidades como la almohadilla neumática, el bordillo solar para piscinas o la moto anfibia.

No tenemos que pagar justos por pecadores’, declara a la prensa al referirse a su idea. Sí, porque los badenes están ahí para evitar altas velocidades en puntos conflictivos de los poblados, pero, a pesar de que se pase sobre ellos a la velocidad que indica la vía -o incluso a menos-, las suspensiones y neumáticos de todos los coches sufren por igual. Eso puede cambiar gracias al badén selectivo de Badenova. Su principio es sencillo: si pasamos sobre él a la velocidad adecuada, no presenta obstáculo alguno para el conductor, pero, por el contrario, si excedemos la velocidad, se vuelve duro, ‘castigando’ únicamente a los conductores imprudentes. Esto se consigue gracias a un material no-newtoniano que de manera habitual se mantiene en estado líquido pero que se torna rígido si recibe un impacto. Por ahora, acaba de patentarse y está a la espera de comenzar a recibir encargos de los ayuntamientos. El primer municipio que seguramente lo probará será la Málaga natal de Aguilera, pero esperemos que más administraciones locales sustituyan los badenes por ésta útil evolución. Frente a los alcoholímetros habituales que funcionan analizando el aliento y la saliva de los conductores, aparece un nuevo mecanismo que ya se utiliza en EEUU. Se trata de un dispositivo bautizado HawkEye Viewport, patentada por Medical Europe Diagnostic, que estudia la respuesta pupilar y el movimiento ocular para determinar el grado de intoxicación etílica o de sustancias estupefacientes en los conductores. Es capaz de analizar una larga lista de sustancias -alcohol, barbitúricos, cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, LSD, setas alucinógenas, éxtasis, ketamina, heroína, morfina, metadona y marihuana o derivados del TCH- y examina la reacción de la pupila a la luz. El dispositivo va conectado inalámbricamente a un pequeño ordenador que almacena los datos y que cuenta con lector de permisos de conducir. De esta manera, el vídeo se puede utilizar como una prueba constatada del estado en el que se encontraba el conductor cuando fue sometido a un test de alcohol o drogas. Gracias a propuestas como la de Circontrol, nos acercamos a ese momento en el que los automóviles alimentados por electricidad poblaran las calles. Mientras los fabricantes encaminan su desarrollo hacia este objetivo –como constatan la gran mayoría de los prototipos que hemos visto este año-, la falta de infraestructuras que permitan su circulación sigue siendo una de las mayores trabas. La inversión necesaria que implica este cambio es tan grande que caminamos a pequeños pasos. Como el que da esta empresa con el CirCarLife, estaciones de recarga inteligente para vehículos eléctricos. En Traffic se muestran diversas versiones de estos puntos de recarga concebidos para la vía pública y para los parkings, todos asociados a un sistema prepago que facilitan el repostaje al conductor.

Ligada a la tendencia ecológica va la proliferación de fomentar el uso de la bicicleta como transporte urbano. Para ello se está ampliando la red de carril-bici en numerosas urbes españolas. Y uno de los inconvenientes a los que se enfrentan es que, en ocasiones, deben cruzar una carretera de coches. Los ciclistas paran en un semáforo, tienen que acercarse con la bicicleta para dar al botón de solicitar paso. Eso puede cambiar gracias al SmartPed de Ecotrafic. Opera con una banda sensible que está enterrada bajo el pavimento y que, si pasamos sobre ella, activa la solicitud para abrir el semáforo –de la misma manera que lo haría el conocido botón-. Así, el ciclista no tiene que aproximarse al semáforo, sino simplemente esperar a que se ponga en verde.

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