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Prueba extrema por Australia: viajamos con un Land Rover

Nos sumamos al pelotón del Land Rover Experiencie Tour: un viaje extremo de tres semanas por toda Australia. Recorremos 1.000 km por un Territorio del Norte de lo más inhóspito.
Autopista.es.

Twitter: @autopista_es Fotos: Craig Pusey. -

Prueba extrema por Australia: viajamos con un Land Rover

Cada viaje empieza en la puerta de casa. Incluso éste, que hasta ahora es el más largo que hemos realizado. Casi una vuelta al mundo con destino Australia. En el salón frente al mapamundi, bajo la atónita mirada de los niños, el trayecto tarda un par de segundos. En la práctica acabarán siendo más de 24 horas desde la línea de salida en Europa hasta la meta. ¿Y dónde está esa meta? Pues ni más ni menos que en Nhulunbuy, Territorio del Norte, a dos horas en avión de Darwin: es decir, más o menos arriba a la derecha del continente australiano, una tierra tan grande como para demostrar de qué es capaz el Land Rover Discovery Sport al que nos ha tocado subirnos… más allá del hábitat urbano por el que lo probamos.

Así, mientras que sus hermanos de gama en Europa se tienen que conformar con la aventura diaria de llevar a los niños a la escuela local, nuestro Land Rover Discovery Sport puede retozar a placer por las profundidades de Australia en esta Land Rover Experience Tour tras un breve entrenamiento. Eso sí, ningún coche de expedición sale de casa sin pegatinas de patrocinadores, baca, focos adicionales y, sobre todo, sin buenos refuerzos en los bajos, porque nadie quiere acabar con el cárter de aceite despellejado o el sistema de escape doblado. Y, menos, en el fin del mundo al que ya nos embarcamos.

Land Rover Experience Tour: pisando el acelerador

Llegó por fin la hora de la verdad. Desayuno con instrucciones y directos ya al coche. Tres grupos: a la cabeza, el Land Rover Discovery a secas, el auéntico, el original. Y tres coches detrás de él, ya nuevos Discovery Sport: hay que asegurarse de abrir bien camino. Se acerca el primer tramo difícil de arena. Al relajar la presión del acelerador, se detiene. Nos quedamos atascados en un palmo de polvo, que segundos antes parecía perfectamente adherente. En un abrir y cerrar de ojos instalamos las planchas de plástico bajo las ruedas… pero no basta. Salimos del coche, atornillamos el gancho de remolque, enganchamos el cable y, al poco, nuestro Discovery Sport se abre camino hacia la pista, en dirección al río Kootalong.

Land Rover Experience TourLo importante en una ruta como la que ya abordamos con nuestro Land Rover Discovery Sport es no envalentonarse y prestar atención a todas las ramas y piedras que se ocultan entre los surcos y ondulaciones. De lo contrario, enseguida acaba uno con los neumáticos pinchados y las llantas machacadas. Nosotros nos libramos, y podemos disfrutar tranquilamente del nuevo Diesel Ingenium con motor de dos litros y 180 CV de potencia. Cuando la cosa se pone dura, el Land Rover desempolva su arma secreta todoterreno, el mando Terrain Response. Diversos programas lo optimizan para cada tipo de suelo.

Rápido tenemos que probar este Terrain Response en una zona de arena alta, donde el Land Rover Discovery Sport ya no cambia automáticamente de marcha y alimenta el motor de modo progresivo. Esto permite salir del atolladero incluso a los conductores más novatos, sin tener que echar mano del gancho de remolque. El sistema de embrague Haldex, con dos embragues de discos, se encarga de distribuir la potencia entre los ejes, permitiéndonos concentrarnos totalmente en la pista y en el entorno. Fuera del coche reina una temperatura abrasadora de 40 grados, que el aire acondicionado se afana en refrescar. Los ingleses no hay duda de que han hecho los deberes en cuanto a pruebas a altas temperaturas, y el aire acondicionado funciona incluso a más de esos 40 grados. Y, además, sin tirones. Sin embargo, ya ha sido bastante por hoy, e instalamos nuestro campamento en una playa desierta, temerosos de los cocodrilos, que supuestamente nos acechan en el oleaje.

Land Rover Experience Tour: a prueba de bajos

Amanecemos a 26 grados y tomamos café, fruta fresca y aroma de croissants. Y es que los pirados del equipo Experience Tour de Land Rover han traído consigo de veras un horno de convección. Aquí no sobra nada. Ni las placas protectoras que son parte de las modificaciones que llevan los modelos de expedición, ya que, en los tramos más complicados, el Land Rover Discovery Sport roza de vez en cuando el suelo con los bajos. Transmiten la estupenda sensación de no tener que preocuparte de cárteres de aceite despellejados ni incontinencia de aceite de motor cuando estás en medio del campo, y de poder aprovechar toda la altura de los bajos, de 270 milímetros delante y 210 detrás.

Land Rover en AustraliaAvanzando ya por los exigentes caminos australianos, el chasis del Land Rover Discovery Sport soporta grandes baches con total suavidad sin necesidad de amortiguadores adaptativos. Lo único que chirría y traquetea a bordo son nuestros propios bártulos: tienda de campaña, sillas plegables y bidón de agua. Entramos en los hermosos paisajes junto al río Roper, así que nos apartamos a la derecha, nos detenemos, esperamos a que se asiente el polvo y seguimos nuestro camino. Después de contemplar, algo envidiosos, lo bien que se desenvolvía el Land Rover Discovery grande cuando había que escalar, con su suspensión neumática y enorme cruce de ejes, nos alegramos de lo ligero que se muestra a cambio el Discovery Sport en carretera, incluso a pesar de que el hecho de que vaya completamente cargado, con baca, faros extra, dos bidones llenos de Diesel y rueda de repuesto, limite su precisión al tomar curvas.

Al final de la expedición, volvemos a encontrar un paisaje delicioso en torno al río Roper, donde amplias praderas alternan ya con un paraje de colinas. Aquí y allá blanquea un esqueleto de búfalo roído más allá de las pistas, sobre las que alternan arena fina y grandes terruños rojos. En cuanto a la vegetación, se suceden eucaliptos, palmeras y, en algunos tramos, un ambiente selvático. No en vano nos recuerdan que se grabó aquí "Cocodrilo Dundee", todo un mito.

Apretamos el paso, pero enseguida volvemos a imponernos moderación con el Land Rover Discovery Sport, para que el subviraje no nos lance contra el siguiente grupo de árboles. En tal caso, nos vendría de perlas el camión de servicio de 20 toneladas, con tracción 6x6, carrocería especial, corriente, agua y WLAN, depósito de gasóleo y agua, así como quirófano con desfibrilador último modelo que nos acompañó durante el recorrido. Neumáticos y recambios lleva: lo que no lleva es un coche de repuesto. Por suerte, no nos hace falta. Tras una semana de polvareda, dejamos un Land Rover Discovery Sport bien rodado, pero con auténtico aroma a aventura.

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