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Probamos el vehículo militar blindado

Obviamente, el interior del Lince carece de cualquier lujo. Sin embargo desde dentro se pueden controlar todas las opciones de funcionamiento del vehículo. Asientos, cinturones, cuadro de instrumentos… todo a mano para hacer frente a cualquier ataque.
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Probamos el vehículo militar blindado
Pensado para una dotación de cinco ocupantes, sólo el asiento del conductor dispone de regulación en profundidad. Por motivos de seguridad el resto de los asientos van fijos con objeto de poder utilizar unos anclajes sólidos que no salten en ninguna circunstancia. El asiento central es reclinable para que el operador de la torreta pueda erguirse y colocarse en su puesto con rapidez. Todos los asientos disponen de cinturón de seguridad de cinco puntos de anclaje y desenganche rápido. La torreta puede montar dos ametralladoras; una AMP de 12,7 mm de y una AML de 5,56 mm.

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Aunque como decíamos el lujo no cabe en un vehículo táctico, sí es importante mantener a los ocupantes en las mejores condiciones físicas de combate. El Lince dispone de aire acondicionado y calefacción mediante un calefactor auxiliar que permite disponer de climatización con el motor parado durante un tiempo determinado. Las temperaturas operativas más extremas oscilan entre los -32 grados centígrados y los 44 ºC. Como es lógico, también incorpora los más modernos sistema de combate electrónico, que permiten aumentar la seguridad de sus ocupantes como los inhibidores de frecuencia, el sistema antiincendio y explosión Spectronic y otros que por razones obvias es evidente que no se deben ni pueden citar.
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