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Primeros auxilios: lo que se debe hacer

Respiración artificial, reanimación cardio-pulmonar, tratar un estado de shock, hemorragias… una víctima de un accidente puede sufrir heridas de gravedad y Autopista.es te enseña como actuar en consecuencia.
11/03/2011
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Tras dar los primeros pasos ante un accidente –señalizar y proteger la zona, alertar a los servicios de emergencia, comprobar el estado y gravedad de los heridos- y, siempre en caso de que los servicios de emergencia demoren su presencia, será de gran ayuda auxiliar a las víctimas. Lo primero que debemos tener en cuenta es que, si no sabemos como proceder o no estamos seguros, lo indicado es no actuar. No obstante, hay ciertas acciones básicas que nos serán sencillas de recordar llegados a casos críticos como la asfixia, la parada cardio-respiratoria, la lesión medular o las heridas de gravedad.

Al realizar la respiración artificial es necesario desobstruir las vías respiratorias de la víctima limpiando su boca y orificios nasales. Para ello, le colocaremos boca arriba, lo que se denomina `decúbito supino’, elevaremos su mandíbula, taparemos la nariz y efectuaremos las ventilaciones. En caso de ser un adulto, deberán ser diez por minuto –cada seis o siete segundos-, en caso de un niño 15 por minuto –cada cuatro o cinco segundos- y, de ser un recién nacido 20 por minuto. Al terminar, comprobaremos si respira y, de no hacerlo, repetiremos el proceso. El ritmo de reanimación debe ser sucesivo hasta conseguir que el herido recupere la respiración o hasta que lleguen los servicios de emergencia y una persona cualificada se haga cargo de él.

Si el accidentado no respira ni notamos su pulso, deberemos acompañar la respiración artificial con el masaje cardíaco o compresión torácica: es lo que se denomina reanimación cardio-pulmonar. Ésta consiste en la estimulación rítmica y manual del corazón para que la sangre continúe circulando, manteniendo la llegada de oxígeno a los pulmones mediante el, ya explicado, ‘boca a boca’.

Igualmente colocando al herido boca arriba, realizaremos compresiones fuertes con las dos manos y a la altura del corazón, hundiendo el esternón de tres a cinco centímetros de profundidad, y las alternaremos las respiraciones. El procedimiento varía si se realiza con uno o dos reanimadores. En el primer caso, se harán quince compresiones torácicas seguidas de dos respiraciones, en y el segundo, cinco compresiones y una respiración. Al igual que en el caso anterior, realizaremos este proceso de forma continuada y sucesiva hasta que la víctima retome el pulso.

- Un reanimador: 30 compresiones torácicas más dos respiraciones.
- Dos reanimadores: 10 compresiones torácicas y una respiración.

Si el herido se encuentra en una postura extraña y antinatural, es probable que su espina dorsal esté dañada. El primer mandamiento en estos casos es no mover nunca al herido y, en caso de que sea un motorista, no quitarle el casco. Siempre, manteniendo bajo una constante vigilancia al accidentado, lo más conveniente es dejarlo en la posición en la que se encuentre. Asimismo, el hecho de encontrarle inconsciente, puede ser también síntoma de lesión vertebral.

Aunque lo indicado es mantener al herido inmóvil, pueden darse situaciones extremas en las que tengamos que moverlo como, por ejemplo, si no respira, no cuenta con pulso o está atrapado y existe un incendio. Si es absolutamente necesario moverle, se hará siempre entre, como mínimo, tres personas.

Cada uno de los auxiliadores tendrá un cometido. El primero colocará una mano bajo el cuello de la víctima y la otra en su espalda. El segundo, que se colocará en el mismo lado que el anterior, pondrá una mano debajo de la cadera y la restante sujetando las rodillas de la víctima. Por último, el tercero, situándose en el lado opuesto a los dos mencionados, enlazará su mano derecha con la izquierda de uno de los otros auxiliadores y la izquierda con la derecha del restante, a fin de crear una especie de camilla. Posteriormente, se pasará al traslado de forma suave.

Si no respira, lo colocaremos en el suelo boca arriba para realizarle la respiración artificial. En caso de que sí lo haga, se le dispondrá en la posición de defensa –también llamada decúbito lateral o posición lateral de seguridad-, con el herido tumbado lateralmente, con las piernas semidobladas, el brazo en el que reposa en el suelo bajo su cabeza y el otro encima de sus piernas y siempre la manteniendo la cabeza hacia atrás para liberar las vías respiratorias.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que jamás debemos trasladar a un herido en un vehículo particular: siempre se ha de esperar a los servicios de emergencia. No obstante, si nos encontramos aislados y es imposible solicitar auxilio nos veremos obligados a ello. También será necesario si el auxilio cualificado tarda más de 30 minutos y el accidentado presenta una hemorragia externa que no puede ser contenida por un torniquete o un estado progresivo de inconsciencia.

Siempre se realizará el traslado en condiciones de seguridad, lo que significa en un vehículo lo más grande posible –furgoneta, camión, vehículos con maletero grande-. Se colocará al herido en la posición adecuada a su estado, se evitará el desplazamiento del cuerpo –lo que obliga a una conducción pausada y nunca brusca- y siempre con un acompañante que lo controle o tranquilice durante el trayecto.

La hemorragia consiste en la pérdida abundante de sangre, que bien puede ser externa o interna. En el primer caso deberemos presionar directamente con la mano o el puño utilizando una gasa entre 10 y 15 minutos. Si ésta se empapa, pondremos una gasa nueva siempre encima de la utilizada. Si se localiza en las extremidades, lo ideal es mantener la zona de la herida elevada. Uno de los errores en los que se cae habitualmente es pensar que el torniquete ayudará a detener la hemorragia, pero este sólo debe practicarse si existe apuntación y, de hacerse, se colocará un cartel indicando la hora en la que se realizó.

Una hemorragia interna, por su parte es aquella en la que la sangre no sale al exterior y suele ir acompañada de un estado de shock progresivo. Existen así mismo heridas internas que se exteriorizan a través de la boca, el oído o la nariz. En ese caso, nunca se debe taponar el orificio por el que se manifiesta la sangre, no se debe mover al herido y se deben controlar las funciones vitales, la pérdida de consciencia o la aparición de vómitos.

Los síntomas que indican estado de shock son palidez, sudoración, frío, pulso débil o excesivamente rápido y diálogo incoherente. Si muestra dichos indicios, deberemos colocar al herido boca arriba y elevando sus piernas, mientras que si presenta vómitos se le dispondrá en la posición lateral de seguridad, tapándole con una manta para que guarde el calor.

- Dar medicamentos, alimentos ni bebidas a lo heridos. Ni siquiera agua, aunque lo soliciten.
- Tocar las heridas, ni poner pomadas: así evitaremos posibles infecciones.
- Dejar que los accidentados anden.
- Aplicar extintores sobre zonas desnudas.
- Retirar las prendas de ropa adheridas a una quemadura, ni pinchar o cortar las ampollas.
- Juntar o separar las piernas en caso de que presenten fractura.

- ¿Cómo auxiliar en un accidente?

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