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Peugeot 207 RC

La RC es la versión más potente y radical del Peugeot 207. Su motor turbo de 174 CV y su bastidor afinado al extremo le permiten “volar” como pocos por las carreteras secundarias y deleitar a su conductor con emocionantes sensaciones. Y todo, por 22.000 euros.
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Peugeot 207 RC
La adecuación del bastidor del Peugeot 207 al mayor nivel de potencia se centra, sobre todo, en la instalación de una suspensión posterior de mayor rigidez, además de un endurecimiento general de muelles y amortiguadores. Dado que se basa en un eje semirrígido, la marca dispone de tres niveles de rigidez para la gama 207 y en este RC se ha utilizada la de más alta resistencia a la torsión, con casi un 29 por ciento superior al de la versión de 150 CV. Gracias a ello, el coche dispone de un grado superior de agilidad, lo que multiplica la diversión en la conducción, pues el coche reacciones con mayor poder direccional posterior a los cambios de carga sobre el motor. Aún así, no debemos esperar un coche sobrevirador, al estilo de aquellos recordados 205 GTI, ni mucho menos.

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También el tren anterior ve la aparición de una rótula en su articulación McPherson que evita parte de la elasticidad de las articulaciones de la rueda. Gracias a ella, la tendencia a “husmear” del tren delantero, muy apreciable sobre piso irregular en la versión de 150 CV, aquí no aparece ni por asomo. La precisión del tren delantero es claramente superior, tanto en recta como en curva.

La inclinación a la deportividad queda remarcada por la introducción de un sistema de control de estabilidad, ESP, de última generación, que puede ser desconectado de sus funciones antiderrape, control de estabilidad y ayuda al frenado de urgencia, con el fin de que –a ser posible- en un circuito cerrado al tráfico, el conductor pueda exprimir todas las sensaciones que el 207 RC es capaz de generar. También el sistema de frenos ha sido reforzado, aumentando el diámetro de los discos delanteros, hasta 302 mm, aunque, eso sí, el tacto del pedal de la unidad que condujimos no nos pareció el ideal por su largo recorrido. Naturalmente, hablar de confort se circunscribe a asfaltos en perfecto estado, porque la rigidez de suspensión transmite las irregularidades del asfalto con total fidelidad, a pesar de que el mullido de los asientos se ha elegido para mitigar esta particularidad. Otra de las novedades electrónicas es la función SSP (Steering Stability Program) que asegura un diálogo entre el ESP y la dirección de asistencia eléctrica, en el momento de una frenada sobre superficies con diferente adherencia entre las ruedas derechas e izquierdas. En ese momento, y previendo una inestabilidad lógica durante la maniobra, el sistema de dirección aplica un par de fuerza sobre el volante para ayudar al conductor a alcanzar un control óptimo de la situación. Frente a la actuación simple del ABS, que hubiera limitado el frenado en la parte con mayor adherencia, el SSP es capaz de recortar la distancia de frenado en un 4 por ciento, garantizando la estabilidad lineal. El interior del coche recibe un tratamiento deportivo radical, con unos asientos delanteros de tipo “baquet” y reposacabezas integrado, que combinan un magnífico confort con una excelente sujeción del cuerpo en las curvas. El volante, forrado con dos tipos de cuero y de aro grueso, completa el ambiente creado por unos pedales y reposapiés de aluminio, además de los embellecedores de las tomas de aireación, el tapizado de Alcantara en parte de las puertas y las agujas rojas de la instrumentación. A destacar que esta versión está homologada para transportar cuatro ocupantes. El equipamiento es completo, entregándose el coche con, entre otros elementos, climatizador bizona, equipo de sonido compatible con MP3, navegador y teléfono con pantalla de 7 pulgadas, ayuda al estacionamiento trasero, control y limitador de velocidad, encendido automático de luces y limpiaparabrisas, detector de baja presión de neumáticos y alumbrado direccional estático. No es muy complicado de conducir, pero el Peugeot 207 RC sí que transmite unas sensaciones deportivas, sobre todo, gracias a su bastidor súpereficaz. El motor sobrealimentado genera excelentes prestaciones pero le falta la garra de los atmosféricos que giran muy altos de vueltas.

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