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Peligro, el radar de los 213 km/h

Un radar fijo en Tarragona está quitando el sueño a los responsables de Tráfico en Cataluña. Ha detectado excesos de velocidad superiores a 210 km/h en vehículos voluminosos y remolques, algo mecánicamente imposible. La Generalitat afirma que son casos aislados, pero la validez de las multas de este cinemómetro están en el aire.
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Peligro, el radar de los 213 km/h
Imaginaros la situación: el Servei Catalá del Transit presenta la campaña de verano contra la accidentalidad en carretera, poniendo especial énfasis en los límites de velocidad y, al mismo tiempo, se hace público que uno de los radares fijos situados en Tarragona presenta un malfuncionamiento y acusa de superar los 210 km/h a vehículos de gran volumen, algo mecánicamente imposible.
El radar fijo situado en el kilómetro 13,9 de la carretera C-14 a la altura de La Selva del Camp (Tarragona) ha “pillado” a varias autocaravanas y otro tipo de vehículos largos a velocidades que superan los 210 kilómetros por hora, lo que las autoridades reconocen que “sobrepasa el sentido común” para ser verdad. La historia la ha sacado a la luz un policía local de Benicarló (Castellón), que suele colaborar con la Dirección General de Tráfico (DGT), que el pasado 22 de abril pasó a la altura del radar protagonista de esta noticia con su turismo remolcando una caravana. El cinemómetro reflejó que circulaba a a 213 kilómetros por hora, lo mismo que le ocurrió a un transportista que también fue sorprendido a 213 km/h cuando la velocidad máxima de su furgoneta, según un certificado del fabricante, es de 150 km/h. Tránsit sostiene que se trata de ocho casos aislados y que no tiene sentido cuestionar el resto de las sanciones detectadas por este radar. Según el conseller de Interior, Joan Saura, “estamos a la espera de un informe técnico, pero, de momento, el resto de fotografías y lecturas de velocidad se hicieron de forma correcta”.

Toda esta polémica ha surgido justo cuando se presentaba la campaña de verano contra los accidentes de tráfico, especialmente por los provocados por los excesos de velocidad. En el anuncio televisivo elegido para ilustrar la misma, dos conductores –con los ojos tapados por una barra negra- hablan en la barra de un bar y uno de ellos lanza frases como estas: “Con el exceso de velocidad se están pasando. Y, aparte, todos sabemos dónde están los radares, y yo hago como todo el mundo: cuando veo que se acerca un radar, aflojo un poco y, cuando ha pasado, le meto caña otra vez. ¿Pero qué se piensan estos? ¿Qué quieren? ¿Controlarnos? ¿Controlarme a mí? “. Con ciertos ecos a las controvertidas palabras del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, -aunque desde el Servéi Catalá de Tránsit se niega-, este anuncio sólo puede mantener su validez si los radares no pierden la rigurosidad y el buen funcionamiento que se les presupone. Al mismo tiempo, el conseller Saura ha presentado los datos de siniestralidad en las carreteras catalanas en 2006. Según datos de la Generalitat, el año pasado perdieron la vida 569 personas a causa de accidentes de tráfico, lo que supone un descenso del 12,7 por ciento respecto a 2005.

Si analizamos el período 2000-2006, la caída es del 36,1 por ciento, cifras muy cercanas al objetivo marcado para 2010 por la Unión Europea.

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