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Lo que no sabes de los cristales de tu coche y los ladrones sí

No sabes cómo, pero has metido al bebé en el coche, has dejado el bolso dentro y al cerrar la puerta... se han echado los seguros y se te han quedado las llaves dentro. Cinco martillazos después en el cristal, sólo has conseguido un bebé en un mar de lagrimas…
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Cristales a prueba de ladrones

Cuatro segundos. Es lo que tarda un ladrón desde que te paras en un semáforo, abre un agujero en la ventanilla, se lleva el portátil que llevas en el asiento y se pierde a la carrera entre los coches. Y tú, ni con un martillo. Aplica presión con un objeto duro y un vidrio templado de una ventanilla salta hecho añicos. Es decir, el consabido golpecito con la punta de la bujía y se desmorona sin el menor esfuerzo. Algunos fabricantes de coches se han dado cuenta y han extendido el cristal laminado obligatorio en los parabrisas a las ventanillas. Igual que evita que los fragmentos del parabrisas alcancen la cara de los ocupantes en un accidente, que entren objetos en el habitáculo, las ventanillas laminadas evitan que el ocupante pueda sobresalir del habitáculo en un vuelco o un choque lateral. Comprúebalo en el vídeo que te ofrecemos. Además de evitar roturas “fáciles”, las ventanillas laminadas también mejoran el aislamiento térmico y acústico… El vidrio laminado se puede romper –más bien, cortar- con herramientas especiales, pero ya no será pan comido. Las ventanillas laminadas no sólo se ha extendido en los coches de gran lujo, sino que Citroën ha abierto una isla entre los coche económicos con el C4, incluso antes de que berlinas de más porte se hayan “subido al carro”.
¿Quién no ha visto los miles de trocitos en que se fragmenta una ventanilla al romperse? Se trata de vidrio templado. Los parabrisas laminados nacieron como medida de seguridad para evitar que, en un choque, saliesen despedidos los cortantes fragmentos de cristal hacia la cara de los ocupantes o que una piedra agrietase el parabrisas por completo y dejase al conductor sin visión. Como un sándwich, el cristal laminado está formado por dos capas de vidrio entre las que se intercala una lámina de plástico traslúcido –técnicamente, PVB, de polivinilo butiral-, que, con el calor y la temperatura del proceso de fabricación del parabrisas, se vuelve transparente.
Un laminado convencional de 5 mm resulta difícil de romper. Pero si entre las capas de vidrio de 1,8 mm se coloca un tercer vidrio de 2 mm, el conjunto garantiza cierto nivel de blindaje. Todo ello sin modificar los huecos convencionales en la carrocería, dispuestos para espesores normales. En un BMW Serie 7, estos cristales que son moneda común de los BMW Protection aumentan el peso del coche en unos 9,5 kilos.

Por mucho menos, sin llegar a los espesores de este Serie 7 de máximo blindaje (en la foto), el cristal laminado de seguridad ofrece una protección frente a intrusión elevada, impenetrable al golpe de maza. En ocasiones, no ser capaz de romper un cristal puede convertirse en tragedia. Mira lo que le pasó a una madre que no podía romper el cristal de su coche.
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