Publicidad

Nissan X-Trail

Conserva una imagen muy similar a la de la anterior edición, pero el X-Trail es completamente nuevo. Estrena chasis con nuevas funcionalidades, incluye motores más potentes en gasolina y Diesel, incorpora nuevas cajas de cambio manuales o automáticas y ofrece mayor espacio y comodidad para los ocupantes. Estará disponible en julio a partir de 30.600 euros.
-
Nissan X-Trail
Ver vídeosVer vídeo

Galería relacionada

NisXtrailextend

Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Ver vídeosVer vídeo
Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Ver vídeosVer vídeo
Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Ver vídeosVer vídeo
Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Ver vídeosVer vídeo
Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Ver vídeosVer vídeo
Al volante, las mejoras practicadas en la mecánica y en el bastidor ponen de manifiesto un elevado agrado de conducción propiciado por una destacable cifra de potencia, una respuesta contundente y una sonoridad muy contenida, al margen de la comodidad que proporciona la suspensión, con un tarado suave, capaz de filtrar irregularidades del terreno -en carretera y campo- casi al nivel de sistemas neumáticos. Hubiera sido deseable una primera velocidad un poco más corta, pues aunque en conducción normal por ciudad o carretera no constituye un problema, el arranque en pendientes al circular por campo obliga a castigar el embrague más de lo deseado, a pesar de la inestimable ayuda que supone el sistema de arranque en cuesta.

En el medio régimen el motor dCi de dos litros con filtro de partículas de origen Renault se muestra pletórico, por debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. Esta situación se ve tamizada en la versión Diesel automática de 150 CV que, gracias al resbalamiento del convertidor de par, permite iniciar el movimiento de forma suave y progresiva. Durante la toma de contacto tuvimos oportunidad de conducir las dos versiones Diesel disponibles, 150 CV con caja automática y la de 173 CV manual, ambas muy gratificantes y suficientemente prestacionales, si bien, la más potente, hace gala de una mayor entrega de par, de unas recuperaciones más favorables, de un menor nivel de ruido y vibraciones y de unas cifras de consumo muy similares a las de la variante de 150 CV. Tanto en carretera como en campo se muestra muy ágil, ligero y sencillo de conducir, transmitiendo una sensación de confianza elevada que no pone en aprietos al conductor. La nueva dirección de asistencia eléctrica permite elegir la trayectoria deseada con facilidad y precisión y ofrece bastante asistencia a velocidades bajas y medias. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una tendencia subviradora que se solventa en seguida mediante la actuación del ESP -bastante intrusivo, por cierto-, o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado. El sistema de tracción del nuevo X-Trail se ha mejorado con la inclusión de sensores que miden la fuerza G -delantera, posterior y lateral-, la inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante, y actúa en colaboración con el ESP, el TCS, el ABS y el EBD. Ahora integra nuevas funcionalidades, como el sistema de control de descensos o el asistente de frenada en rampa. Controlado mediante un mando giratorio, el sistema permite elegir entre la posición de dos ruedas motrices y la de reparto automático de par entre las cuatro ruedas -con posibilidad de enviar más del 50 por ciento del par disponible a las ruedas traseras en función de la adherencia- además de la posición de bloqueo para conducción fuera de carretera si se circula a menos de 40 km/h, en cuyo caso se aplica un reparto fijo al 50 por ciento.

El sistema All Mode 4x4-i incluye dos nuevas funciones, el asistente de descensos, que limita la velocidad máxima a 7 km/h mediante la actuación del ABS, y el sistema de ayuda al arranque en pendiente, que actúa marcha alante o marcha atrás, siempre que la inclinación sea superior al diez por ciento. Es cierto que no cambia demasiado, pero el X-Trail se ha vuelto más cómodo, más grande, más prestacional y más versátil. Aparte de las mejoras en el chasis, las suspensiones actúan de forma extraordinaria, permitiendo un compromiso muy logrado entre eficacia en campo y carretera y comodidad.

Los dos motores Diesel resultan agradables y silenciosos y el cambio automático aporta nuevas dosis de comodidad al conjunto. Sorprendente por facilidad de manejo, suavidad y comodidad de marcha.

En campo filtra muy bien las imperfecciones del terreno y logra pasar con facilidad por muchos sitios donde otros TT lo pasarían bastante mal. Una primera un poco más corta sería de agradecer para no tener que tirar tanto del embrague en zonas muy escarpadas.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.