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Multas por sorpresa, ¡ojo que no las ves venir!

Al volante no siempre nos multan de cara. Hay sanciones que nos llegan sin sospechar que un día hicimos algo mal. Además de los radares de velocidad, están las cámaras en los semáforos, los coches de vigilancia… ¡Estamos rodeados!
Marina Gª del Castillo.

Twitter: @MarinaCActual -

Multas por sorpresa, ¡ojo que no las ves venir!

Una doble fila momentánea en la que, tarde o temprano, todos incurrimos; un semáforo que rebasamos más justos de lo que parecía o un acceso a zonas restringidas a residentes que cruzamos. Estas y otras muchas infracciones no pasan desapercibidas ya que son captadas por cámaras que nos vigilan a todas horas. Veamos cómo se gestionan estas sanciones.

Cámaras fijas

Son esas cámaras ancladas sobre semáforos que controlan si lo rebasas en rojo, junto a otras destinadas a vigilar espacios de circulación restringido al tráfico, exclusivamente autorizados a residentes y servicios. Estas cámaras no están sujetas, como deberían, a un control metrológico. Sobre todo pasa con las cámaras de semáforos.

La Ley de Tráfico, en su artículo 65.4, sanciona saltárselos como falta grave, con multa de 200 euros y pérdida de 4 puntos. Y aquí salta la duda: el actual Reglamento de Circulación fija que el conductor, ante un semáforo con luz amarilla no intermitente, debe detenerse, pero si es amarilla intermitente solo le indica extremar la precaución. En consecuencia y como resultado, este tipo de multas están siendo recurridas con éxito, pues los jueces señalan que “las intermitencias no se aprecian en la fotografía y que la Administración no las precisa”.

En cuanto a las cámaras que controlan las zonas de circulación restringida, “no hay documentos que relacionen la fiabilidad de estos aparatos con la presunción de veracidad del agente”. Éste puede no haber visto la infracción y desconocer si la imagen ha sido captada por un instrumento manipulado o que no haya pasado los controles “que aseguren el correcto funcionamiento del instrumento”. De hecho, las condenas a la Administración por sancionar en casos así, se basan en la imposibilidad de demostrar que los dispositivos técnicos eran aptos. Y es que estas cámaras no pueden establecer el momento exacto de la foto, de modo que vulneran derechos de los conductores.

Ninguna norma regula las cámaras, el sistema carece de control metrológico y las multas se ponen sin que la policía observe directamente la infracción, haciéndolo después a la vista de una imagen.

Coches “ponemultas”

Son vehículos equipados con cámaras al efecto que multan por aparcar en doble fila o circular por los carriles bus. diversas asociaciones ponen en duda la legalidad de estas fotografías. Alegan que choca con el derecho a la intimidad y que no se garantiza la inalterabilidad del documento, pues la tecnología permite manipular fácilmente una matrícula. Además, incumple la obligación del agente de la policía a resolver el conflicto, de requerir al infractor si está cerca o dentro del coche, señalando que la última medida es la sanción.

También hay otros vehículos (incluso motos) equipados igualmente con cámaras que detectan la matrícula de cada coche y discriminan si tienen tarjeta de residente, están al corriente de pago, si deben abonar el parquímetro o si han renovado el ticket a tiempo. Si la respuesta es no, el sistema avisa al terminal del controlador de zona más próximo para que sancione al infractor. 

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