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Segunda mano, sin problemas

En tiempos de crisis, una buena opción es un coche de segunda mano. Pero tienes que tener claras algunas premisas para que la compra sea todo un éxito.
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Segunda mano, sin problemas
Lo primero de todo es tener claros los conceptos. No es lo mismo un coche de segunda mano que un Kilómetro Cero o una 'Demo'. Te explicamos las diferencias.
Los Kilómetro Cero son vehículos matriculados por los concesionarios por diversos motivos, bien para cumplir un cupo marcado por el fabricante para o para acogerse a precios especiales tras llegar a una cantidad de coches vendidos. No tienen kilómetros, ni han salido del concesionario y, teniendo en cuenta la devaluación inmediata que sufre un vehículo tras su matriculación, suelen tener unos precios muy apetecibles. Se trata de coches con unos 200 ó 400 kilómetros que el concesionario matricula para que se muevan los comerciales o para que los clientes puedan probarlo. Suelen rotar bastante y, a veces, tienen sólo un mes de antigüedad. Como su nombre indica son los vehículos utilizados por los directivos y puestos de relevancia de las marcas que, pasado un plazo, suelen cambiar. Los cambios se suelen hacer cada seis meses, anualmente o hasta alcanzar un kilometraje determinado, que normalmente no es muy elevado. Son coches que han sido utilizados a través de contratos de 'renting' o 'leasing'. Generalmente los venden a través de compraventas. En ocasiones, en los concesionarios hay vehículos que han finalizado o que están a punto de terminar su vida comercial. Esta opción de compra puede ser interesante, ya que conseguiremos un descuento sustancioso. El siguiente paso es tener claro cómo hay que hacer los trámites legales cuando se ha adquirido o vendido un coche de segunda mano. Tanto el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que se paga en Hacienda en el caso de compraventa entre particulares, como el del IVA, obligatorio cuando es una empresa quien lo vende, debe pagarlo el comprador del coche de segunda mano, salvo que se haya pactado, por contrato, un precio cerrado de la operación. Por otro lado, el importe de la tasa por hacer el cambio de titularidad en la Jefatura de Tráfico también la paga el comprador. Ahora bien, es deber del vendedor del vehículo usado comunicar a la DGT en el plazo de diez días tras la venta del coche de segunda mano la operación. Para ello, deberá aportar el contrato de compraventa, firmado por los dos implicados y el permiso de circulación. En caso de no hacerlo así, tendrá que hacer frente a las multas y los impuestos de circulación.

Aunque te parezca mentira, 'el coche te habla', es decir, si no pasas por alto algunos detalles podrás saber mucho de la vida que ha llevado el vehículo hasta el momento de su venta. Carrocería: si nos colocamos en cuclillas delante del frontal del vehículo y miramos a ambos laterales, podremos percibir pequeñas abolladuras o zonas rayadas en la carrocería. Por ejemplo, si ha sido reparada alguna zona de la chapa, un indicio claro de ello será que habrá una zona de pintura más brillante. Ajustes: las distintas partes de la carrocería del coche deben estar perfectamente ajustadas. Compara las rendijas entre las diferentes piezas de la chapa (por ejemplo entre una aleta trasera y el maletero). Deben de ser de la misma anchura en toda su extensión e iguales a las existentes en otras partes del coche. Si no es así, puede haber sido reparado.

Neumáticos: el desgaste de las ruedas del coche de segunda mano ha de ser uniforme. Que no sea más pronunciado por el interior de las ruedas delanteras, ya que ello puede ser síntoma de que ha tenido un golpe o, en el mejor de los casos, de que está mal el paralelo. Entre otras informaciones, en el flanco del neumático hay tres pequeñas cifras por las que se puede conocer de qué año es dicho neumático. Interior: debes fijarte en el estado del volante y palanca de cambios (si están o no muy gastados). Si los asientos del automóvil están hundidos (demuestra que el coche ha sido muy usado) y en el estado en que se encuentran las gomas de los pedales. Mandos: hay que comprobar que los mandos del coche funcionan. Por ejemplo, el aire acondicionado, o la calefacción; los elevalunas eléctricos, las luces y los limpiaparabrisas. Motor: el que el motor esté recién lavado no significa nada. Eso es sólo cuestión de estética. No deben existir fugas de aceite. Observa el estado en el que se encuentran los manguitos, cables (no deben estar quemados ni pelados). Las correas han de estar tensas y sin picaduras. El circuito de refrigeración no debe perder líquido y el agua no estar turbia ni burbujear. Escape: arranca el motor y comprueba que, por el escape, no salen humos excesivos, muy negros (mala combustión) o azulados (posible desgaste del motor). La prueba, esencial: date una vuelta en el coche de segunda mano que te quieres comprar. La prueba dinámica es muy importante. Si es el dueño quien nos da una vuelta, observa cómo conduce, si es brusco, si da acelerones fuertes, si fuerza el motor… Cuando nosotros lo cojamos observaremos si el motor hace ruidos extraños. También dejaremos el volante suelto para observar si el vehículo se va hacia los lados.
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