Publicidad

Los coches de los Beatles

¿En qué automóvil se sacó el carné John Lennon? ¿Cuál fue el primer coche que se compró Paul McCartney? ¿Qué anécdotas podría contarnos el Mini psicodélico de George Harrison? Estas preguntas encuentran respuesta en nuestro particular homenaje al señalado como mejor grupo de música de la historia: The Beatles.
Alejandra Otero -
Los coches de los Beatles

‘Baby you can drive my car, yes I’m gonna be a star, baby you can drive my car and maybe I’ll love you’. Aunque las palabras del estribillo de la famosa canción de ‘Rubber Soul (1965)’ salen supuestamente de la boca de una actriz aspirante al estrellato y no de la de Paul McCartney, le vienen como anillo al dedo: ‘Nena puedes conducir mi coche, sí voy a ser una estrella, nena puedes conducir mi coche y quizá te ame’. En general a todos los Beatles: se convirtieron en estrellas y fueron muchas las que soñaron con conducir sus coches o simplemente ir en ellos.

 

Los de Liverpool, para muchos los más grandes de la historia, disfrutaron de las mieles del éxito desde sus primeros años, lo que significó tener mucho dinero y poder comprarse cualquier capricho. En la ecuación, los automóviles aparecen de forma natural. Los coches de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, carne de subasta en la actualidad, fueron muchos y, algunos de ellos, son un icono del ‘universo Beatles’, que bien podrían compararse a los estudios Abbey Road.

 

Mini Radford De Ville GT

Los Mini de los Beatles

La expresión ‘eres más británico que el té’ bien se puede extrapolar a los automóviles Mini. No estamos hablando de los nuevos acogidos en el seno de BMW, sino a los producidos por la British Motor Company desde 1959. Los cuatro Beatles, también ‘más británicos que el pop’, tuvieron uno. Y cada uno de sus Mini, pasó previamente por las manos del preparador británico Harold Redford, que aportó su propio toque de exclusividad y deportividad.

 

Sin duda, de los cuatro Mini, el más conocido es el de George Harrison que no sólo fue preparado por Harold Redford, sino que su carrocería –originariamente en negro- fue pintada en rojo adornada con motivos psicodélicos inspirados en el libro ‘El arte del tantra: su filosofía y física’. Este Mini fue inmortalizado en la gran pantalla en uno de los film de The Beatles, ‘Magical Mystery Tour’ y además protagonizó una de las tantas anécdotas regadas por el LSD que vivieron los británicos: George, en un ataque lisérgico, dejó tirados a su esposa, a John Lennon y la esposa de éste, de regreso a Surrey desde Londres. Hoy en día, ese coche sigue siendo propiedad de la viuda de Harrison, Olivia, que lo mantiene en perfecto estado. De hecho, fue exhibido en julio de 2009 en el Festival de Goodwood en Reino Unido y en él se inspiró un Mini de los actuales que fue concebido para celebrar los 50 años de Mini.

 

John Lennon, que se sacó el carné en un Mini, también tuvo uno de estos míticos utilitarios. Se trataba de un Cooper Austin S de 1965 de color negro con el que se le vio llegar a los estudios Abbey Road. Este coche fue supuestamente robado y se le ha perdido la pista. Paul McCartney no iba a ser menos: su Mini Redford Cooper S, también del 65, fue uno de sus primeros automóviles y, dicho sea de paso, con él tuvo un accidente que casi le cuesta la vida.

 

Rolls-Royce Phantom V John Lennon El Rolls-Royce Phantom psicodélico

Sin duda, el Rolls-Royce Phantom V de John Lennon es uno de los automóviles más emblemáticos de los Beatles. Al igual que el Mini de Harrison, su carrocería vestía con motivos psicodélicos que, en este caso, fueron inspirados en el trabajo del artista holandés Marije Koger, también conocido como ‘El Loco’.

 

Lennon recibió sus llaves el 3 de junio de 1965 y el cantante y compositor lo hizo pintar un año más tarde durante el rodaje de Sargent Pepper, trabajo por el que pagó 2.000 libras al carrocero británico J.P Fallon Ltd. Todo un atrevimiento para la época, ya que Rolls-Royce siempre ha sido un ejemplo de la sobriedad y distinción británica. De hecho, un día, mientras Lennon circulaba con él, fue agredido por una señora que, golpeando su Phantom con un paraguas le gritó: ‘¡Canalla, cerdo! ¡Cómo te atreves a hacerle eso a un Rolls Royce!’.

 

Además de la pintura exterior, el coche más icónico de Lennon fue modificado por completo: la banqueta trasera de asientos se convertía en una cama de matrimonio, contaba con un sistema de audio mejorado y de lujos como teléfono o nevera. Asimismo, Lennon se lo cedió a miembros de The Rolling Stones y The Moody Blues. Hoy, es parte de la colección del Royal British Columbia Museum (Canadá).

 

Aston Martin DB5 Paul McCartney

Aston Martin DB5, más que el coche de James Bond

No podía faltar otro orgullo británico como es Aston Martin y, en concreto, dos miembros de los Beatles, Paul McCartney y George Harrison, tuvieron un DB5, modelo que se ha hecho famoso por ser el coche oficial de James Bond.

 

El de McCartney, que fue subastado por RM Auctions en octubre de 2012 por 381.393 euros, estaba pintado en color Sierra Blue y montaba un 4.0 de 280 CV. Como suele ser habitual en los automóviles de los cuatro de Liverpool, estaba modificado ad hoc para el músico: contaba con un paragolpes trasero Armstrong Selectaride, radio Motorola y grabadora Phillips Auto-Mignon, por si el cantante quería grabar alguna idea inspiradora que tuviera al volante. Además, el salpicadero y otros elementos del habitáculo iban decorado con notas musicales.  Por su parte, George Harrison también tuvo un DB5, también del 64, pero en color gris, que fue subastado hace unos años por 350.000 libras(unos 410.000 euros).

 

Pasión italiana

Los Beatles también bebieron los vientos por los deportivos italianos. De hecho, el primer coche que John Lennon se compró, con su carné recién estrenado, fue precisamente un Ferrari 330 GT. Esta maravilla equipaba un propulsor V12 de 330 CV y daba cabida a cuatro ocupantes. En 2011 fue restaurado por completo por su actual dueño, que lo iba a subastar en Bonhams (París). No obstante, el modelo no fue finalmente vendido ya que su propietario se echó para atrás en el último momento.

 

McCartney también cayó rendido ante los encantos de un superdeportivo transalpino pero, en su caso, de un Lamborghini 400 GT de 1967. Este ‘toro’ fue el sucesor de el 350 GT, primer modelo de producción del fabricante italiano, y equipaba un propulsor V12 de 3,9 litros y 320 CV. Del 400 GT sólo se produjeron 273 unidades, estaba diseñado por Carrocería Touring y alcanzaba una velocidad máxima de 260 km/h.

 

Ferrari 330 GT John Lennon Otras joyas de The Beatles

Ringo Starr tuvo, asimismo, varias bellezas en el garaje, pero el batería del grupo británico, a diferencia de sus compañeros, parecía tener predilección por los modelos americanos: un Ford Mustang 289 de 1968 o un Cevrolet Bel Air de 1956 son algunos ejemplos. En concreto, el Mustang fue subastado en Internet partiendo de 15.000 dólares y restaurado para la ocasión.

 

Muy aficionado a los coches, George Harrison también tuvo muchas rarezas como el Rocket Light Car, un monoplaza de calle de puro capricho. Pero, sin duda, si hemos de quedarnos con alguna maravilla nos decantamos por el McLaren F1: Harrison fue uno de los cien afortunados que adquirió este mito automovilístico. En concreto, se trataba de la unidad 25 e iba pintado en púrpura perlado. Estamos seguros que, de no haber fallecido en 2001, su sucesor, el P1, también estaría en su garaje. ‘I got no car and it's breaking my heart, but I've found a driver and that's a start’ (‘No tengo coche y me está rompiendo el corazón, pero he encontrado un conductor y eso es un comienzo’).

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.