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Gumball 3000, la carrera de los millonarios más extravagantes

No hay cronómetro de por medio, pero en siete días los participantes de la edición 2014 de la Gumball 3000 han cubierto un recorrido de Miami a Ibiza, con Nueva York, Edimburgo, París y Barcelona como puntos de paso, al volante de los superdeportivos más fascinantes y con fiesta cada noche. Puede que sí sea entonces una carrera, pues para llegar a tiempo hay que correr, pero también una gran locura sólo apta para millonarios.
Miguel García Vidal -
Gumball 3000, la carrera de los millonarios más extravagantes

Para entender el significado de la Gumball 3000 hay que remontarse a principios de los años ’70, cuando el gobierno estadounidense planeaba poner un límite de velocidad de 55 mph —casi 90 km/h— para reducir el consumo de combustible, razón por la que el periodista especializado en motor Brock Yates decidió cubrir la distancia desde Nueva York a Los Ángeles en el menor tiempo posible para demostrar que sería muy complicado controlar a los infractores. Empleó algo menos de 41 horas y pronto la gesta se convirtió en hazaña. Esto desembocó en una carrera por parejas a los mandos de coches superdeportivos en la que participaban experimentados pilotos y conductores llamada Cannonball Run, que llegó a completarse en 33 horas. Un nombre hoy mundialmente conocido gracias a la magia del celuloide, con distintos títulos acerca del tema, con «Los locos de Cannonball», protagonizada por Burt Reynolds, como obra estrella.

Gumball 3000La Gumball 3000 toma la idea de la Cannonball Run, si bien no se trata de una competición, sino, como bien lo define la organización, «una aventura en el camino». Una aventura que, desde 1999, suma 16 ediciones y que en esta ocasión se ha disputado en dos continentes: América y Europa. Con salida en la mítica Ocean Drive de Miami y final en Ibiza, que cumplen las 3.000 millas —casi 5.000 km— que aproximadamente se cubren en cada edición en unos 7 días. Así, las etapas les han llevado de Miami a Atlanta, Atlanta a Nueva York, Nueva York a Edimburgo, Edimburgo a Londres, Londres a París, París a Barcelona y Barcelona a Ibiza.

Sólo para ricos

El precio de la inscripción supera los 40.000 euros por pareja, si bien algún participante reconoce sin rubor que en la semana que dura esta locura puede llegar a gastar casi 100.000 euros. Hoteles de lujo y transportes privados, en los que se incluyen el avió n—en el que por lo que cuentan la fiesta debió de ser épica; bebiendo, cantando y bailando desde que despegaron en Nueva York hasta que aterrizaron en Edimburgo— y el barco, que en ambos casos les traslada tanto a ellos como a sus coches. Por ello, el grupo se compone exclusivamente de millonarios y famosos capaces de abonar esas facturas.

Pero no todo es conducir, por el camino han disfrutado de un concierto de hip hop en el Parque Olímpico del Centenario en Atlanta, han visitado el «hall of fame» de la NASCAR en Charlotte y el estadio de fútbol del Manchester. Pero también han podido rodar al límite con sus coches en los circuitos de Daytona (EE.UU.) y Albi (Francia). No obstante, pienso que la mejor definición que se adapta a esta prueba es que el coche es el medio y, en realidad, la fiesta, el fin. Porque de lo que se trata es de pasárselo bien, sin importar si están en la Ciudad de la Luz o en uno de los circuitos más emblemáticos del mundo.

Modelos de ensueño

Gumball 3000No obstante, lo que más llama la atención en la calle al paso de la caravana que forma esta locura son los coches. Todos superdeportivos o de gran lujo, que en su mayoría lucen carísimas preparaciones así como extravagantes decoraciones; muchos, gracias al vinilo, exclusivas para la cita. Los McLaren P1, Bugatti Veyron, Lamborghini Aventador, Mercedes Benz G 6x6 Brabus con 700 CV, Rolls Royce Phantom Coupé, Bentley Continental GT y Ferrari F12 son algunas de las joyas presentes en esta edición. Pero un Ferrari 458 Italia, no es un «normal» 458, sino la versión Speciale, mientras que un Clase E luce la preparación Brabus con un V12 de 800 CV. Y también hay hueco para los clásicos, con un Shelby Cobra Daytona Coupé de 1964 o un Jaguar MK2 un año mayor entre otros. O para los nostálgicos, con un moderno Dodge Charger con los colores del popular General Lee de la serie Los dukkes de Hazzard, en la que los primos Bo y Luke huyen de la policía con este coche.

Sus conductores son millonarios y famosos, también millonarios, que les gustan los coches y, sobre todo, la diversión. Entre los rostros más populares de esta edición destacan los de Marco Lucchinelli, Campeón del Mundo de 500 en 1981, Toni Hawk, considerado como el mejor «skater» en half pipe y David Hasselhoff, un habitual de la Gumball 3000, que cambió su Pontiac Firebird Trans Am de sus apariciones en «El coche fantástico» por un más rápido Nissan GT-R. Eso sí, con las luces rojas intermitentes en su frontal.

Con mucha marcha

Gumball 3000Y claro, aunque no se trata de una competición, al volante de esos coches y con la misión de cubrir tantos kilómetros al día, resulta usual que los participantes rebasen los límites de velocidad. No en vano, en la etapa en la que Autopista participó, que completaba el recorrido de París a Barcelona, en suelo español fueron multados 45 participantes; el más veloz a 214 km/h y con un reincidente sancionado hasta en tres ocasiones. Al día siguiente, en la Comunidad Valenciana, fueron formuladas 101 denuncias y en Francia, resultó cotidiano ver tras los puentes de la autopista a un policía apostado pistola de velocidad en mano mientras grupos de cuatro a seis agentes esperaban sentados en sus motocicletas para poder dar caza a cada infractor.

Pero no hay problema, pues el dinero, al parecer, lo acaba solucionado todo, porque ver a los participantes por la mañana «quemando rueda» o acelerando en vacío delante de los Mossos d’Escuadra sin ni siquiera queja de por medio o a uno de los Clase G 6x6 por la noche con las sirenas puestas haciendo donuts sobre la playa de la Barceloneta o al día siguiente bajar por las escaleras de la Plaza de la Rosa Dels Vents para algunos no son suficientes motivos de sanción. Aunque a más de uno si le cayese reprimenda por parte de los agentes.

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