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General Motors acusada de instalar software malicioso en sus coches

El grupo automovilístico ha sido demandado por utilizar “dispositivos maliciosos”, similares a los que usó Volkswagen en 705.000 vehículos Diesel en Estados Unidos.
Marina Gª del Castillo.

Twitter: @MarinaAutopista -

General Motors acusada de instalar software malicioso en sus coches

La firma de abogados Hagens Berman ha interpuesto una demanda contra el grupo automovilístico estadounidense General Motors por utilizar presuntamente “dispositivos maliciosos” que manipulaban los controles de emisiones en unos 705.000 vehículos Diesel con el motor Duramax, aunque la compañía asegura que las acusaciones son infundadas.

Según Hagens Berman, el objetivo de la instalación de dichos dispositivos era superar los tests de emisiones, mientras que en condiciones reales de utilización los vehículos afectados emitían entre dos y cinco veces más de óxido de nitrógeno (NOx) de lo permitido por la legislación. 

La demanda apunta que la compañía instaló estos dispositivos para incrementar la potencia y la eficiencia en sus modelos y describe tres dispositivos maliciosos diferentes que rechazaban o devaluaban los controles de emisiones en laboratorio y explica que esta tecnología fue desarrollada en colaboración con  Bosch.

“Bosch desarrolló, fabricó y probó la unidad electrónica de control de Diesel que permitió a General Motors implementar los dispositivos maliciosos, de acuerdo con la demanda. Y las unidades de control de Bosch están presentes en casi todos los vehículos que se encuentran o supuestamente han estado manipulando emisiones, incluyendo Mercedes, Fiat-Chrysler y Chevrolet”, señala el bufete de abogados. 

Incremento de ventas 

Hagens Berman ha explicado que los modelos que podrían incorporar presuntamente estos dispositivos son los Chevrolet Silverado y GMC Sierra con motor Diesel Duramax fabricados entre 2010 y 2016. Así, la querella destaca que General Motors pudo beneficiarse de un incremento de ventas al hacer más atractivo al público estos modelos, que contaban con elementos que manipulaban los controles de emisiones. 

Continúa diciendo que General Motors alteró el orden tradicional de colocación de los componentes de tratamiento de gases de escape de los vehículos con el propulsor Duramax. Así, explica que situó el SCR para vehículos Diesel delante del filtro de partículas, lo que le permitía obtener mayor potencia y eficiencia, al tiempo que superaba los test de emisiones en frio.  

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