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Estamos de acuerdo con los radares

El 76 por ciento de los conductores españoles está de acuerdo con la instalación de radares en las carreteras y la mitad cree que serían más efectivos si no se avisara de su instalación, según se desprende de un estudio realizado a 4.000 personas por el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia.
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Estamos de acuerdo con los radares
Pese a apoyar la colocación de estos dispositivos de control de velocidad, el 84 por ciento de los encuestados piensa que su efecto sobre la conducta de los conductores está muy localizado en el espacio, "pues nada más pasar el radar el conductor vuelve a sobrepasar los límites permitidos". Tanto es así, que siete de cada diez conductores se sienten libres de acelerar a los 300 metros de haber pasado el punto de control.
Los principales objetivos para la instalación de los radares son, según los automovilistas, reducir los accidentes, sancionar a los conductores y concienciar sobre la importancia de cumplir las normas. Así, la percepción de que se trata de una medida meramente recaudatoria se encuentra en un segundo plano. Sin embargo, hay otras misiones de los radares que no han llegado suficientemente a los ciudadanos, como mejorar la fluidez del tráfico y evitar atascos, así como reducir la contaminación en ciudades y carreteras. Por otro lado, el 84 por ciento de los españoles cree que se reducirían a más de la mitad los accidentes de tráfico si se cumplieran los límites de velocidad, aunque los conductores se ponen una nota de 2,5 sobre 10 sobre su grado de cumplimiento de dicha norma. El informe refleja, asimismo, que un tercio de los españoles está de acuerdo con los límites de velocidad establecidos actualmente, mientras que sólo un 13 por ciento los eliminaría en autopista. Además, los conductores señalan que el alcohol, el uso indebido del teléfono móvil y no abrocharse el cinturón de seguridad son los principales factores de riesgo al volante. En cuanto a la reforma penal en materia de seguridad vial, la mayoría de los conductores (el 90 por ciento) apoya que se castigue con penas de prisión el exceso de velocidad, aunque los encuestados no saben exactamente qué velocidades son consideradas delito.

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