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eMule en el automóvil

El “coco” de los fabricantes japoneses de coches no es el coloso vecino chino. Por lo visto, contemplan con estupor la indiferencia de los jóvenes nipones por el automóvil, que a lo sumo lo alquilan... si no lo comparten.
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eMule en el automóvil
Informa CNN que Toyota acaba de abrir un centro comercial en Yokohama, con 220 tiendas, restaurantes y gimnasio ¿Diversificación? Sí. Pero no sólo. Es la excusa para exponer a sus anchas y hacer deseables sus modelos de cuatro ruedas.
Hace ya unos meses tuve un encuentro con José Santamaría, entonces director de Planificación de Producto de Mazda, que acababa de concluir un “visionario” encargo de su empresa: estudiar la evolución de los consumidores para poder diseñarles el coche que necesitarían en la próxima década.

Me preguntó sobre qué creía yo que piensan en Japón del automóvil. El que suscribe acababa de leer una encuesta que revelaba que, sorpresivamente, el consumidor japonés era más reacio a la tecnología que los europeos y americanos. Que, después de años de apostar por lo último al comprar un producto, parece que la tecnología por la tecnología se acababa como modelo de negocio. Al menos, ésta dejaba de ser una de las razones de compra de un nuevo producto. ¿Tendrían la misma adversión a la tecnología en los coches?, fue mi tímida respuesta. Pues no. Y eso que el coche tampoco es el mejor producto para incorporar tecnología ahora, porque sus ciclos de producto son tan largos, que queda obsoleto en poco tiempo. Ejemplos como aquellos clientes de Mercedes buscando modelos de teléfono ya descatalogados compatibles con su coche no volverán a darse, ni en Mercedes, ni en otros dispositivos. Todo un problema para los fabricantes: añadir al coche tecnologías pertinentes y atractivas, que hace que triunfen… el accesorio. Pues no. Lo que aterra a los constructores de automóviles, que en Japón incorporaron TV, DVD o navegación en el coche antes de que aquí abandonásemos la cinta de cassette, va más allá de cierta tecnofobia. Lo que preocupa es… que han perdido el gusto por los coches, o al menos no les interesan, porque no pueden permitirse los disparados costes de utilización de allí. El resultado es que los jóvenes, ya no compran coche. Excelente transporte público, salarios no tan altos, residencias lejanas sólo alcanzables por ferrocarril, atascos e imposibilidad de aparcar en sus grandes urbes son razones comprensibles para ello. Y, al parecer, porque prefieren gastarlo en móviles u ordenadores, muchos no querrían coche ni gratis y otros no encontraban particularmente apetecible pasear en un deportivo.

En ese mismo escenario se explica que, ya hace unos años, nacieran los “coches-caja” al estilo del recién lanzado Scion Hako, difíciles de asumir para “no-nipones”. Ese mismo presidente Toyoda –cabeza suprema del emporio Toyota– que dio vía libre a un grupo de ingenieros para trabajar a escondidas en lo que sería el Prius, tuvo que decir a sus máximos ejecutivos que no tenían edad para entenderlo, pero que el primero de los “coche-caja”, el xA, era el coche que debían hacer… Coches diseñados por jóvenes, para jóvenes, con sus propios canales de venta, sus propios mensajes, su propia marca: Scion, nada de Toyota. Pero estos espacios de independencia se han vueltos demasiado costosos.

“El presidente habla en japonés igual que usted lo ha oído en inglés –N. De R: despacio y entrecortado-, pero es brillante y se aprende mucho de él. Para él lo más importante es que no se bloquee la carrera de la gente activa, quienes quieren cambiar lo existente. Curiosamente, en una marca tan tradicional como Toyota nunca se te reclama nada por equivocarte, lo grave es “no hacer”.

Por ejemplo, el proyecto “BB” (black box), que ahora es la marca Scion, es fruto por completo de un diseñador con talento. Predijo que ese concepto –en el que no importa como es por fuera, sino lo que hay dentro, como una caja negra - encantaría a la juventud. Cuando presentó el proyecto lo acompañaba incluso con los anuncios de televisión, con los folletos comerciales, toda la idea desarrollada por completo. Yo creía en el proyecto y ahí aprendí mucho del presidente, que nos dijo “somos demasiado viejos para saber si algo así tendrá éxito entre los jóvenes, así que, adelante”.

Extraído de una entrevista a Wahei Hirai (Presidente de Desarrollo de Diseño de Toyota Europa) durante 2002 en Autopista.

El coste de poseer

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